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La nueva oposición

Fomento pretende llenar de carteles de obra la región el año que viene
De la Serna ha ordenado apurar los plazos previstos en varios proyectos y maneja actuaciones que costarán 500 millones de euros

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Fomento pretende llenar de carteles de obra la región el año que viene
Fecha: 08/09/2017

De la Serna ha ordenado apurar los plazos previstos en varios proyectos y maneja actuaciones que costarán 500 millones de euros

La polémica sobre las muy escasas inversiones del ministerio de Fomento en Cantabria debería quedar saldada en los presupuestos que se preparan para 2018. Íñigo de la Serna trata de combatir la cruda foto que le presenta Revilla a día de hoy (“que alguien me indique dónde hay un cartel de obra del Ministerio de Fomento de un extremo a otro de Cantabria”, dijo) con la que prepara para los próximos meses en ferrocarriles y carreteras. El by-pass de Torrelavega, el tercer carril de la A-8, el desdoble de la vía de Renfe entre Santander y Torrelavega, la mejora del Desfiladero de la Hermida, el nuevo enlace de Raos, la variante de Potes, el Muelle 9...
De la Serna está dispuesto a hacer en Madrid una política menos conservadora en el gasto público que la del último quinquenio. El ministro cántabro de Fomento ha elaborado un plan de carreteras por importe de 5.000 millones de euros que servirá para dar aire al sector de la obra pública y como revulsivo económico. Una política que se parece bastante a la que aplicó el PSOE tratando de evitar la crisis, ya que también se va a valer de una formulación financiera que ha sido muy discutida por el PP, la financiación extrapresupuestaria, para que el importe no compute como déficit. Puede que los grandes partidos se tiren los trastos a la cabeza a cuenta del gasto público y los mecanismos utilizados para ello, pero antes o después acaban usando los mismos mecanismos.
Por el momento, Cantabria no verá grandes cuantías de esos 5.000 millones de euros que De la Serna ha contratado con el Banco Europeo de Inversiones y que piensa dedicar a recrecer la red de autovías, porque la que ya existe en la región (255 kilómetros) solo necesita algunos ajustes, pero con lo que llegue en este terreno y, sobre todo, en campo de los ferrocarriles va a conocer un resurgir de la obra pública estatal. Podría hacerse un chiste fácil, porque ahora no hay prácticamente ninguna, como se queja Miguel Ángel Revilla, pero el ministro presiona a su equipo para que la oleada de licitaciones que ha preparado en Cantabria pueda empezar este mismo mes de septiembre, con la impulsión del enlace entre Barreda y Sierrapando, que evitará el paso por Torrelavega a muchos camiones y automóviles.
Aunque él mismo advierte de que ocho de cada diez visitantes que llegan a España lo hacen por avión, el ministro es consciente de que mantener las inversiones en carreteras tiene un efecto inducido casi tan importante como el propio uso del servicio: será la forma de conservar un sector empresarial que hace diez años se hacía con el control de las mayores compañías del planeta y que, tras la larga travesía del desierto sufrida por el mercado interno, ahora se encuentra en un estado de enorme debilidad. De la Serna reconoció este verano en Santander que el sector de la obra civil está siendo el último en incorporarse a la recuperación económica y, a tenor de la cartera de proyectos con la que viaja a cada una de las comunidades que recorre, parece dispuesto a enmendarlo.


1.290 millones para llevar el AVE hasta Reinosa

En Cantabria, las inversiones más importantes serán las que se hagan en el ferrocarril, la otra pata que sostiene a las grandes constructoras. El corredor Palencia-Santander se dividirá en dos tramos. El primero será trazado AVE y llegará finalmente a Reinosa, con lo que ya entrará en la comunidad autónoma de Cantabria. Anteriormente, De la Serna había ordenado continuar el trazado hasta Aguilar de Campoo pero finalmente ha optado por emplear 350 millones de euros más y llevar esta vía hasta Reinosa, lo que evitará que la capital de Campoo se quede sin estación de alta velocidad, una catástrofe económica para toda la comarca y un serio problema político para el PP de la zona.
Las empresas subcontratistas cántabras, que ya esperaban rascar algunos contratos en la línea de AVE Palencia-Aguilar (presupuestada en 940 millones de euros) tendrán ahora una oportunidad más próxima y segura para tratar de sacar algo de esa enorme cuantía. Si se tiene en cuenta que desde hace años, el Estado no invierte en la región más allá de 40 o 50 millones de euros por ejercicio puede calcularse el efecto salvífico que pueden tener los casi 1.300 millones que costará el AVE entre Palencia y Reinosa, unos 10 millones de euros por kilómetro de trazado.
El Ministerio ha corrido todo lo que ha podido, según el ministro, en contestar las alegaciones del primer tramo de esta obra (Palencia-Aguilar), pero poner en marcha la continuación hasta Reinosa tendrá que esperar algo más, puesto que no estaba previsto y por el momento sólo está hecho el estudio informativo.


212 millones en otras obras ferroviarias

Mientras tanto, las constructoras locales podrán echarle el ojo al tramo que va de Reinosa a Torrelavega, para el que no hay ninguna expectativa de tendido AVE, ya que la enorme diferencia de cota entre ambas localidades hace la obra extraordinariamente costosa y compleja. La modesta mejora del actual tendido histórico de ancho Renfe ya está en curso y el ministro ha prometido acelerar las obras a partir de este mes. También está en curso la continuación hasta Santander (49,3 millones de euros) donde se están sustituyendo raíles y traviesas y se ha mejorado la catenaria.
Lo realmente relevante en este tramo no es esta actualización sino la duplicación de la vía, que costará 145,2 millones de euros. La obra solo está a la espera de conseguir la autorización ambiental, pero cuando se ponga en marcha obligará a un auténtico encaje de bolillos para llevarla a cabo sin interrumpir la densa circulación de trenes que tiene esa única vía (56 circulaciones diarias si se suman los dos sentidos), lo que apenas dejan espacio para meter más convoyes de mercancías, como pretende el puerto de Santander.
Junto a estas obras principales están previstas otras menores (algunas ya en ejecución), como los apartaderos de Muriedas (1,6 millones de euros) y Renedo (2 millones); la mejora en el tendido de FEVE entre Santander y Liérganes (7,1 millones) o los 3,3 que se emplearán en mejorar el túnel de Ambrosero-Beranga y la reforma de la estación de Bezana (1,6 millones).
El ministro también se ha propuesto afrontar el problema histórico que presentan los pasos a nivel y piensa suprimir once, dos de ellos en la línea Renfe, siete en la costera de FEVE y los dos restantes en la Santander-Liérganes.
Menos rápido de lo que pretendía el propio De la Serna cuando era alcalde va la cesión de una parte de los terrenos ferroviarios de Santander a la ciudad, valorado en unos 95 millones de euros. Por el momento todavía no se ha concluido el derribo de los edificios técnicos que ocupan ese espacio, que le dará un pequeño respiro al Barrio Castilla-Hermida.
La segunda parte de este proyecto es la cubrición de las vías urbanas próximas a la estación, pero puede que tenga que esperar aún más, porque el Ministerio pretende que Gobierno regional y Ayuntamiento corran con la mitad del gasto, la misma propuesta que presentó a Torrelavega para el soterramiento y que esa ciudad aceptó.
De los 212 millones que suman todas estas obras complementarias, 90 solo se confirmarán si las otras dos las administraciones implicadas (el Ayuntamiento de Torrelavega y el Gobierno regional) aceptan aportar el 50%.


Obras en carreteras: Urgentes pero sin plazo

En carreteras, la actuación más inmediata es la rectificación de las curvas del Desfiladero de la Hermida, que fue aplazada en la pasada primavera tras la petición de los alcaldes de la zona, que no querían interrupciones del tráfico en mitad de la temporada alta y que se reanudará en noviembre, con un presupuesto de 7,1 millones de euros. La pausa se ha aprovechado para modificar el procedimiento constructivo y no afectar al desove del salmón. En cualquier caso, esta es una obra menor en comparación con el proyecto que tiene el ministro de mejorar sensiblemente los 22 kilómetros del Desfiladero (aún sin fecha, aunque lo considere prioritario), que costará unos 60 millones de euros.
Aunque el tercer carril en la A8 entre Solares y el límite de Vizcaya es “urgente”, en opinión del ministro, no había hasta ahora un proyecto de trazado, que se está haciendo, y ya se puede aventurar que la obra costará 150 millones pero, por el momento, el ministro solo se compromete a hacer lo más rápidamente posible el proyecto constructivo del tramo más imprescindible, entre Laredo y Vizcaya, que costará 95 millones.
En cambio, este mismo año se licitará en 6 millones de euros un acceso directo al puerto de Santander. Simultáneamente, para ese espacio se está redactando un proyecto mucho más ambicioso, el enlace de Raos con la A-67 y la S10, un nudo con una enorme densidad de tráfico, porque enlaza el puerto, dos autovías, los polígonos industriales y los centros comerciales y que conllevará una inversión de 66 millones de euros. También se trabaja, pero igualmente sin fecha, en el proyecto del tercer carril de la A8 entre Polanco y Santander, que costará 55 millones de euros.
Resucita el ministro otro paquete de viejos proyectos, como la variante de Potes (25 millones de euros), la mejora del Puerto de los Tornos o la reanudación de dos tramos de autovía entre Aguilar y Burgos (80 millones de euros) paralizados desde 2010 por la crisis económica. Aún quedarían por hacer tres tramos (hay otro más acabado) que costarían 267 millones de euros, cuyos proyectos se están redactando.
Si se suman estas obras en la provincia de Burgos, el ministro lleva en la cartera proyectos de carreteras que afectan a Cantabria por valor de 513 millones de euros, con dos matices muy importantes: la mayoría aún no tienen plazo y una parte significativa de ese gasto se hará fuera de la región, aunque sea de utilidad para los cántabros.
La más inmediata e importante para los ciudadanos y las constructoras locales debería ser la variante de Torrelavega (144 millones de euros), cuya redacción se está concluyendo, lo que permitiría licitarla antes de acabar el año, según las previsiones de Fomento.


Pequeñas actuaciones portuarias

El último paquete que maneja el ministro es el de las obras portuarias, otro de sus ámbitos de actuación, aunque en el caso de Cantabria son de muy escasa cuantía si se comparan con las que se realizan en los grandes puertos. La principal es la construcción del Muelle 9 de Raos, que se inició hace unos meses después de muchos años de idas y vueltas, a consecuencia de sus afecciones ambientales. Cuando todos los obstáculos parecían, por fin, removidos, la adjudicataria ha parado la obra para forzar una renegociación del precio al que aceptó realizarla, 20,8 millones de euros, y parece a punto de reanudarse. Menos problemas debe dar la remodelación de la Estación Marítima para abrirle un gran ventanal al mar que ahora no tiene, e integrarla en la ciudad, lo que se ha presupuestado en 1,3 millones de euros; o el derribo de las naves de Antonio López, que permitirá ampliar sustancialmente una de las principales vías de entrada a Santander (1,5 millones).
Como colofón, el ministro ha aceptado destinar 3,5 millones a las obras de recuperación del Seminario Mayor de de Comillas con cargo al 1,5% cultural que Borrell estableció cuando fue ministro del ramo.
“Estamos volcándonos en infraestructuras que son vitales para el progreso de Cantabria”, dice el ministro “y algunos de estos proyectos ha sido difícil sacarlos adelante, porque estaban sometidos a pleitos o parálisis administrativa”. Lo que ocurra este mes de octubre con la dotación de los Presupuestos del Estado para Cantabria todavía está por ver pero su intención es que sobre la mesa haya el mayor número de proyectos, “porque si no hay proyectos no puede haber obras” manifiesta mientras deja en el aire sus dudas sobre si el Gobierno de Cantabria ha hecho esa misma tarea.

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