El rendimiento fiscal de la inversión en producciones audiovisuales y culturales

Sarabia y Asociados expondrá el próximo viernes, 15 de marzo, junto a sus partners en el sector audiovisual y cultural, el modelo de negocio para la optimización de los beneficios de la empresas a través de la inversión en este sector. La responsable del área fiscal y de este departamento, Marina Núñez, explica cómo pueden beneficiarse las empresas de los beneficios fiscales autorizados para estos productos culturales.


La cultura es, actualmente, el régimen de ahorro fiscal más interesante tanto por rentabilidad como por seguridad jurídica, según Marina Núñez, la responsable en materia fiscal de Sarabia y Asociados.

Pregunta.- La inversión en productos audiovisuales a través de las Agrupaciones de Interés Económico (AIE) es una estrategia a la que recurren cada vez más empresas y particulares como forma de deducción fiscal, pero ¿qué son exactamente las AIE?

Marina Núñez.- Las Agrupaciones de Interés Económico (AIE) son estructuras legales que permiten a los inversores participar en la financiación de proyectos audiovisuales, como películas o series, o en otro tipo de productos culturales, mientras obtienen beneficios fiscales. Cualquier persona física o jurídica puede tomar una participación en una AIE.

P.- ¿Cuáles son los principales beneficios de invertir a través de una AIE?

MN.- Son varios, pero el principal es la desgravación fiscal. Al crear un vehículo para la inversión a través de una AIE, los inversores obtienen directamente porcentajes de desgravación fiscal, incluso si la producción no tiene éxito en taquilla. Se produce una deducción del coste de producción: el capital privado invertido en la película puede beneficiarse de deducciones fiscales. La cuantía de la deducción en el caso de producciones nacionales es de un 30% en el primer millón de base de la deducción y del 25% sobre el exceso del importe. Estos porcentajes se amplían, incluso, en territorios como Navarra (35%-40%), País Vasco (35%-70%) y Canarias (45%-50%). Además, en nuestro modelo de negocio, nuestros inversores tienen la oportunidad no solo de beneficiarse de los incentivos fiscales sino también de ser parte de la producción, acudiendo a rodajes, estrenos y siendo parte activa, si lo quieren, de la producción o del concierto, dependiendo del sector.

P.- Y, ¿cómo funciona exactamente?

MN.- El productor crea una AIE junto con otros socios que detentan una parte de las participaciones en la obra audiovisual. Esa AIE permite la captación de financiación y genera créditos fiscales durante la producción. La rentabilidad se logra a través de incentivos fiscales, no de la venta con plusvalías de la participación en la película. La base de la deducción se calcula en función del coste total de la producción adicionando los gastos para la obtención de copias, publicidad y promoción a cargo del productor, hasta el 40% del coste de la producción con varios límites. El primero de ellos es que la deducción no podrá exceder, con carácter general, del 50% del coste de producción (en función de la tipología de producción este límite puede incrementarse desde el 60% hasta el 85%). Además, para el inversor, el importe de esta deducción más el resto de deducciones para incentivar la realización de determinadas actividades no pueden exceder, conjuntamente, el 50% de la cuota íntegra minorada en las deducciones, para evitar la doble imposición y las bonificaciones.

P.- ¿Cuáles son los principales obstáculos para el despacho a la hora de materializar este tipo de operaciones?

MN.- Tenemos lo más difícil, que es el producto, y esto nos lo brinda nuestro partner audiovisual, que es quien tiene las principales producciones en películas y series de este país, por lo que el principal obstáculo que cuenta esta inversión fiscal se ha convertido en una ventaja competitiva para nosotros. Nuestro partner cuenta con un equipo de profesionales que han participado en más de medio centenar de proyectos, entre los que destacan grandes series de plataformas internacionales y nacionales (‘Detective Touré’, ‘30 Monedas’, ‘Los Artistas’, ‘Mentiras Pasajeras’ o ‘Las Noches de Tefía’); grandes producciones de los principales directores cinematográficos (‘El Hombre que Mató a Don Quijote’, ‘Madre Paralelas’, ‘They Shot the Piano Player’, ‘El Reino’ o ‘As Bestas’); y proyectos de las principales empresas productoras del país (‘El Guardián Invisible’, ‘Legado de los Huesos’, ‘Los Renglones Torcidos de Dios’, ‘Thi Mai: Rumbo a Vietnam’, ‘Perdiendo el Este’, o ‘En los Márgenes’). Otro obstáculo es la reticencia, por desconocimiento, que puede tener el inversor frente a este modelo innovador pese a que los grandes patrimonios y las principales empresas españolas llevan años apostando decididamente por este modelo. Es habitual encontrar reservas en los clientes e inversores, que no acaban de ver claro el aplicarse estas deducciones sobre sus beneficios. Sin embargo, una vez que optan por ello y comprueban el resultado obtenido, año a año se va incrementando su apuesta.

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