El Estado compra por 30 millones el Archivo Lafuente, que se quedará en el Reina Sofía de Santander

La colección consta de alrededor de 130.000 piezas de arte contemporáneo

Cuando José María Lafuente empezó a trabajar en la empresa familiar de Heras, ya hacían queso para sandwiches, pero eran seis personas. Hoy, el grupo Lafuente tiene casi mil trabajadores, dos plantas en Cantabria, una en Asturias y otra en Murcia y de los 20.000 kilos de queso al año de entonces ha pasado a los 55 millones de kilos. Con su Archivo ha ocurrido algo semejante. Nunca imaginó que tras adquirir los fondos documentales del crítico de arte Miguel Logroño vendrían muchos más, en España y el extranjero, hasta formar uno de los tres archivos más importantes del mundo sobre las vanguardias artísticas del siglo XX. Un archivo que ha pasado a manos del Estado pero que se mantendrá en Santander.


El empresario José María Lafuente.

El Consejo de Ministros ha acordado la adquisición por 28,8 millones de euros de la colección Archivo Lafuente para formar parte de los fondos del Museo Nacional de Arte Reina Sofía. La cuantía se va a abonar en once anualidades (hasta 2032).

El Archivo Lafuente es una colección de colecciones de arte contemporáneo iniciada en 2002, cuando el propietario, el empresario del sector alimentario José María Lafuente cambió la orientación de su afición al coleccionismo de las obras de arte convencionales (pintura y escultura) hacia la recopilación de documentos relacionados con la historia del arte del siglo XX en América Latina, Estados Unidos y Europa, y especialmente en España, orientado por el crítico de arte Miguel Logroño.

El archivo que ha reunido consta de alrededor de casi 140.000 piezas en múltiples formatos: fotografías, correspondencia, manuscritos, manifiestos, libros, cómics, revistas, periódicos, carteles, dibujos, estampas o arte gráfico, obras de arte… También incluye otro tipo de materiales no tan habituales como pueden ser libros de artista, fotolibros, proyectos impresos y manuscritos de obras conceptuales, documentación de performances, acciones y artes en vivo, libros-objeto, revistas ensambladas, fanzines, borradores y maquetas de diseño gráfico, obras de poesía/literatura experimental y originales de cómic.

La firma de la compra del Archivo por parte del Reina Sofía.

Los fondos del Archivo Lafuente son únicos en materias como futurismo, dadaísmo y surrealismo, vanguardias rusas y producción artística soviética, revolución tipográfica de principios del siglo pasado y, de forma especialmente relevante, en las redes de producción artística de la segunda mitad del siglo XX: escritura y poesía experimental (en el sentido más amplio del término), publicaciones de artista y arte correo.

La estructura es cronológica y geográfica, distinguiéndose dos grandes periodos, el primero va desde 1900 a 1945 y el segundo abarca del año 1945 a 1989.

Las redes internacionales posteriores a la Segunda Guerra Mundial están representadas en toda su extensión en Europa (en especial, España e Italia), Estados Unidos y toda América Latina, con fondos únicos de artistas como Sol LeWitt, Ulises Carrión, Ray Johnson, Gianni Bertini, José Luis Castillejo, Henri Chopin, Edgardo Antonio Vigo, George Maciunas o Marcel Broodthaers.

Solo dos colecciones equiparables en el mundo

Se considera que el Archivo Lafuente es tan solo comparable con dos de las colecciones privadas más importantes de Estados Unidos y Europa: la Merrill C. Berman Collection y la de Edigio Marzona, con las que ha mantenido puntos de afinidad. En lo que no tiene rival es en la representación de la contracultura y el cómic español de las décadas de 1970 y 1980, con fondos de publicaciones como Ajoblanco y Star, y de autores como Nazario, El Cubri o Ceesepe.

La colección cántabra permanecerá en el centro asociado al Museo Reina Sofía que se ubicará en Santander, cuyo Ayuntamiento ha comenzado ya las obras en la antigua sede del Banco de España.

Una parte de esa enorme variedad de material está relacionada con Cantabria, ya que Lafuente adquirió los archivos de Pablo Beltrán de Heredia, Julio Maruri, Rafael Gutiérrez-Colomer y la Galería Sur, además de contar con obra de los pintores locales Eduardo Gruber, Eduardo Sanz y Xesús Vázquez.


La cultura vende

La cultura se está convirtiendo en una de las palancas turísticas de Santander y puede servir un auténtico revulsivo para la ciudad. La experiencia de Málaga lo demuestra. El éxito de visitantes del Centro Botín y de la colección de Aena en las Naves de Gamazo, indican bien a las claras que, a pesar de la escasa población de la ciudad, sus hitos culturales generan un flujo de visitantes muy relevante. Lo han comprobado también los responsable de la exposición audiovisual sobre Van Gogh del Palacio de Exposiciones, al prolongarla hasta finales de agosto, en vista de la gran respuesta del público.

La inmersiva muestra audiovisual sobre Van Gogh, que lleva varios meses de éxito en el Palacio de Exposiciones.

La retransmisión televisiva en directo del Concurso de Piano Ciudad de Santander, la atención con que los medios nacionales siguen la programación del Centro Botín o las múltiples referencias a lo que ocurre en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo sirven para mantener la idea de que Cantabria es un destino cultural de primer orden, pero la cultura no mueve a grandes masas de viajeros. Lo indican las estadísticas sobre los motivos por los que se eligen los destinos vacacionales. Sin embargo, tiene dos efectos muy relevantes: da prestigio a esos destinos y atrae a un público selecto que, aunque no sea numeroso, tiene alto poder adquisitivo.

El modelo turístico de Cantabria ofrece un poco de todo: playa, montaña, gastronomía, temperaturas moderadas, arquitectura.. y cultura en general.

Una vista de la feria Artesantander, que se celebró simultáneamente en la planta inferior, y a la derecha, Las Naves de Gamazo, de la Fundación Enaire, que ha recibido casi 50.000 visitantes en su primer año.

Ese menú sigue incrementándose cada día y especialmente lo que tiene que ver con la cultura. La concentración de museos en Santander lleva camino de ser una de las mayores del mundo, cuando finalicen las obras de la sede asociada del Reina Sofía, del Proyecto Pereda del Banco Santander y del Museo de Arte Prehistórico y por fin se concluya la reforma del Museo de Arte moderno de Santander. En esa milla cultural hay que incluir los ya existentes Centro Botín, Museo de la Catedral o el de Interpretación de la Muralla de Santander. La distancia máxima entre unos y otros apenas será de veinte minutos a pie, y se podrán contemplar desde las joyas de las vanguardias a los vestigios artísticos más antiguos de la humanidad. A menos de 30 kilómetros estará, además, uno de los museos nacionales más visitados, el de Altamira.


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