A fondo

CANTABRIA: Una región pequeña que exporta casi de todo

Reactores nucleares, aceros, alimentos, tabacos, productos químicos, maquinaria, componentes de automoción...

Uno de los factores que más está contribuyendo a la recuperación económica del país es la exportación. Sin embargo, en Cantabria lleva prácticamente estancada desde el comienzo de la década. Tampoco crece el censo de empresas que venden en el exterior de forma continuada en una región donde la mayor parte de la actividad comercial se reduce al ámbito interno. La compañía pública Sodercan trata de cambiar esta inercia, pero no resulta fácil en una comunidad de microempresas, que consideran las fronteras regionales como su límite. De lo que puede presumir Cantabria es del amplísimo catálogo de productos que exporta, desde conservas de pescado a reactores nucleares, aceros, bombones, tejidos, autobuses, electrodomésticos, neumáticos o sanitarios.


Puede parecer paradójico, pero Cantabria importa más pescado del que exporta. También resulta extraño que una comunidad que obviamente no produce cacao (son muy pocos los lugares del mundo aptos para su cultivo) exporte tanto. O tabaco. El comercio internacional ofrece circunstancias que solo resultan entendibles por el tráfico de perfeccionamiento, esa transformación de materias primas y de piezas en productos y componentes más evolucionados.

Cantabria tiene una larga tradición exportadora, porque en el siglo XIX y comienzos del XX se instalaron en la región industriales europeos que venían en busca de su materia prima (hierro, zinc, caliza, sal o bocartes) para suministrar a las fábricas de otros países o para hacer una primera transformación in situ. A su alrededor tejieron una importante trama industrial pero eso no ha sido suficiente para mantener esa preeminencia. La región tiene una espectacular cartera de productos exportables, desde las conservas y semiconservas de pescado a los reactores nucleares y desde las piezas de automoción a repostería, pasando por aceros, componentes de aerogeneradores, cereales para el desayuno o electrodomésticos, pero solo aporta el 0,8% de las ventas nacionales al exterior, un porcentaje bastante menor del que correspondería a su peso poblacional o económico (en torno al 1,2%) y mucho menor que el de sus vecinos (el País Vasco aporta el 8,4%, diez veces más).

La desproporción indica bien a las claras que la comunidad autónoma está centrada en actividades muy pegadas al territorio. Para la mayoría de sus empresas, las fronteras de la región son sus propias fronteras y eso resulta doblemente problemático cuando se trata de una comunidad autónoma tan pequeña.  


JOSE LÓPEZ, Director general de Bathco (Productos de baño)

¿Desde cuándo exportan y a qué países?–Exportamos desde 1985, y hasta 2005 nuestra presencia en el extranjero fue aproximadamente en 20 o 22 países. En la actualidad nuestros productos se venden en más de 90 países.

¿Qué dificultades encontraron para exportar? –Las barreras más importantes han sido las escasas ayudas institucionales que, aunque valoramos enormemente, creemos que son insuficientes. El  apoyo institucional debe incrementarse sobre todo en las ferias internacionales. Estos eventos suponen el mejor escaparate para presentar el producto y la mejor opción para penetrar en nuevos mercados.

¿Es conveniente tener un departamento específico de exportación o no es necesario? –Es muy importante tener un departamento específico de exportación ya que este mercado es muy profesional y competitivo por lo que requiere una atención y eficiencia muy particular.

¿Puede exportar cualquier empresa? –Sí, pero no podemos esperar que las empresas acudan a nosotros. Debemos ser muy proactivos y tener una estrategia muy marcada. Es indispensable estudiar la peculiaridad de cada país o mercado. A raíz de ahí, hay que realizar campañas para dar a conocer tus productos. Las ferias internacionales y las campañas de email han sido fundamentales para nosotros.

¿Algún consejo para quien quiera comenzar a exportar? –Para el que quiera comenzar una actividad exportadora o potenciar su presencia en mercados internacionales es imprescindible participar exponiendo sus productos en ferias internacionales. Nuestra experiencia nos dice que es el medio más eficaz para darse a conocer y ver el alcance de la oferta de los productos.

No es imprescindible ir con un gran stand. Recomendamos que inicialmente se participe con uno de dimensiones más pequeñas pero es esencial cuidar el interiorismo y el diseño, al menos en nuestro sector.

Otra opción para reducir los costes de participación en este tipo de encuentros es acudir junto a otras empresas afines, ya que además propicia un mayor poder de convocatoria.


Estancamiento

Esa pérdida de relevancia se observa especialmente en los últimos años. Las exportaciones de Cantabria llevan prácticamente estancadas desde el comienzo de la década, y es posible que en 2017 ni siquiera se hayan repetido los datos de 2016, porque hasta noviembre marchaban un punto por debajo del año anterior, mientras que en el resto del país crecían a un ritmo cercano al 10%.

Esta especie de techo de cristal se sitúa en torno a los 2.500 millones de euros. En mitad de la crisis, entre 2012 y 2014, hubo un sensible repunte de las exportaciones hasta superar los 2.700 millones, pero desde entonces la cifra anual no ha vuelto a superar esos 2.500 que parecen limitarnos.

El exministro de Comercio y expresidente de las Cámaras, Javier Pérez Navarro tiene la teoría de que España solo se vuelca en la exportación cuando las cosas van mal en el mercado interno y vuelve la vista al interior a medida que se produce la recuperación. Según esa teoría, basada en que los picos de exportación suelen coincidir con los momentos de crisis, el empresario español sólo exporta por necesidad, porque en condiciones de bonanza prefiere el mercado interno, donde el margen es mayor.

Esa estrategia acordeón justificaría que la economía española no haya llegado a internacionalizarse lo suficiente en muchos sectores, y ya no es sostenible en el siglo XXI, con un mercado globalizado, cuando exportar ha dejado de ser una opción para convertirse en una obligación. Por ese motivo, no deja de ser preocupante que el censo de empresas exportadoras de Cantabria (las que lo hacen de forma recurrente) apenas sobrepase las 300 desde hace décadas y tampoco varíe el volumen total de ventas al exterior.


GEMA CORIA, Directora comercial de Vega Pelayo (Sobaos y repostería)

– ¿Desde cuándo exportan y a qué países? –Desde el año 2012 y a países como Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Polonia y Portugal. Exportamos entre un 6 y un 8% de nuestra producción.

– ¿Qué dificultades encontraron para exportar? –Las barreras propias de un producto [el sobao] que es muy regional; la adaptación en fórmula según el país y las costumbres, y la vida útil del producto.

– ¿Es conveniente tener un departamento específico de exportación o no es necesario? –Es conveniente tener una persona con dedicación al mercado exterior. Es una apuesta, una inversión como otras que acomete una empresa.

– ¿Puede exportar cualquier empresa? –Exportar cualquier empresa, no exactamente; debe tener músculo para soportar tal inversión, que no siempre tiene un retorno tan inmediato como nos gustaría.

Es necesario un producto adecuado a los mercados a que se destina y la clara conciencia y convencimiento de que se quiere exportar. Es algo que no es sencillo y lanzarse al vacío sin información previa y trabajo en los mercado elegidos puede generar problemas en la trayectoria nacional de la empresa.

– ¿Algún consejo para quien quiera comenzar a exportar? –Que conozca muy bien el mercado, sus barreras, la competencia en destino y las formas de pago.


El tamaño no debería importar tanto

Una explicación a lo que ocurre puede estar en la pequeña dimensión de las empresas cántabras, que les lleva a suponer que no están capacitadas para abordar los mercados internacionales. Sin embargo, aunque el tamaño condiciona, no tiene porque ser determinante, en opinión de los responsables de Sodercan, que parecen decididos a conseguir que hasta las micropymes se lo planteen, a través del programa Globalízate, y que la exportación deje de ser una cosa de pocos.

Aunque el censo de empresas locales que realizan alguna venta en el exterior a lo largo del ejercicio supere el millar, el grueso de las transacciones internacionales se concentra en un puñado de grandes firmas. Y una de las formas de conseguir que aumenten las aproximadamente 320 empresas que venden fuera regularmente es empujar a hacerlo a las pymes que tienen un producto o un servicio exportable. Una oferta que deberá diferenciarse de lo que ya existe en el mercado y que tendrá que ir acompañada de perserverancia en el tiempo y un presupuesto mínimo, aunque sea modesto. El ejemplo de la pequeña destilería Siderit, que ha llegado con sus ginebras a decenas de países y que incluso vende vodka en Rusia es suficientemente ilustrativo de lo que puede conseguir una microempresa.


SARA GUZMAN, Directora de Marketing de Hisbalit (mosaicos de vidrio)

¿Desde cuándo exportan y a qué países? –En Hisbalit hemos hecho exportaciones puntuales desde siempre, pero fue en 2006 cuando creamos un departamento específico y realizamos nuestro primer Plan de Exportación. Doce años después exportamos el 45% de nuestra producción a más de 70 países.

¿Qué dificultades encontraron para exportar? –La exportación no siempre es fácil. Dar con las figuras adecuadas para la distribución en cada mercado lleva su tiempo y no siempre se consigue a la primera.

¿Es conveniente tener un departamento específico de exportación? –Sin duda. La planificación, la gestión comercial y la parte administrativa son distintas, y lo ideal es que sea abordado por un equipo específico y cualificado para ello.

¿Puede exportar cualquier empresa? –La internacionalización es algo que las empresas han de hacer en su momento óptimo y, siempre y cuando, tengan un producto exportable. En nuestro caso, fabricamos un producto que por su naturaleza es fácilmente exportable y del que, además, existe demanda en muchos mercados.

Cada caso es distinto.La internacionalización no es algo que necesiten todas las empresas; algunas tienen la base de su negocio en la atención personalizada y el cliente local o nacional, y con ello cubren de sobra sus objetivos. La exportación requiere inversión, adaptar productos a normativas de los países y que exista demanda de ese producto en otros mercados. Por ello, dependiendo de cada negocio y producto, no siempre es adecuada para todas las empresas.

¿Algún consejo para quien quiera comenzar a exportar? –Paciencia, perseverancia y, sobre todo, contar con personal especializado que sepa cribar dónde están las oportunidades, los mercados a los que dirigirse y que sepa dar los pasos adecuados para introducirse en ellos.


Desciende el superávit comercial

El comercio exterior siempre ha tenido un saldo muy favorable para la región, que tradicionalmente importa bastante menos de lo que exportaba. Sin embargo esa diferencia se ha reducido sensiblemente. En el último año la tasa de cobertura no ha llegado al 120%, justo en la media nacional, cuando en el pasado no era inhabitual que superase el 140%, muy por encima de las otras regiones. Esta evolución es producto de que, al mismo tiempo que se estancaban las exportaciones han crecido las importaciones, sobre todo en el último año, en que han aumentado a un ritmo del 8,9%, casi como la media nacional. No es una buena noticia si se interpreta como una pérdida de competitividad pero puede serlo si se entiende como un repunte del consumo interno, tras muchos años de atonía.

Buena parte del incremento de las importaciones está vinculado a la actividad industrial de la región, puesto que se trata de materias primas imprescindibles para la producción fabril (cacao, semimanufacturas, chatarras para fundición, carbón…) y su evolución al alza refleja, simplemente, la aceleración en la actividad industrial que se ha producido en los últimos meses.

Esta compra de materias primas hace que el origen de las importaciones sea muy diverso. No ocurre igual con las exportaciones, de las que más de las tres cuartas partes se quedan en Europa y un 72,5% dentro del área UE, que muchos ya consideran mercado interno, puesto que no tiene fronteras.

En ese espacio comunitario, nuestros mejores compradores son los franceses (23,3%) seguidos a bastante distancia por los alemanes (13,6%). En el Reino Unido tenemos un mercado relativamente pequeño para su dimensión económica (le vendemos menos que a Portugal o a Italia, por ejemplo) por lo que el Bréxit no debiera tener consecuencias dramáticas para la región, pase lo que pase. No obstante, no parece fácil que se produzca un cerrojazo después de la desconexión con la UE y que con ello se puedan poner en peligro las exportaciones que hacemos a aquel país, el 5% de todas nuestras ventas en el exterior.

A pesar de la concentración de los envíos en la Unión Europea, su cuota se redujo el pasado año en 3,8 puntos, una caída significativa, mientras que aumentaba la de Asia y Oceanía, mercados muy alejados cuyo acceso va siendo cada vez más fácil gracias a la evolución de la logística. También se redujeron muy sensiblemente las exportaciones a Norteamérica, y especialmente a Estados Unidos, a donde van el 3,9% de nuestras ventas internacionales.

China repunta

Los siguientes clientes, por orden de importancia son Marruecos (2,2%) y México (2,4%). El resto se reparte entre muchos países, en pequeñas cantidades. Es significativo el crecimiento que están teniendo las ventas en África, la evolución al alza de los pedidos desde México y el repunte de las compras de China, un país que abrió grandes expectativas para Cantabria hace una década y que llegó a convertirse en un comprador relevante. Esas expectativas se desinflaron después y ahora resurge como un comprador significativo (el 1,8% de las exportaciones cántabras). No obstante, en el caso chino se han producido picos distorsionadores como consecuencia de ventas puntuales de gran valor, como los equipos para centrales nucleares que ha suministrado ENSA en aquel país. Ni siquiera en esas ocasiones somos capaces de venderle a China tanto como le compramos (la proporción es de casi 1 a 4). Si sirve como consuelo, es un problema común a todas las economías occidentales.

En el último año se han producido otros repuntes muy significativos en las ventas a Venezuela, Indonesia, Egipto, Argentina, Sudáfrica, Canadá, Emiratos Árabes Unidos y Argelia, pero muchos de estos avances (superiores en casi todos los casos al 100%) no pueden considerarse muy significativos, dado que la base de partida era muy pequeña. Lo mismo ocurre con los importantes descensos que sufrieron las exportaciones a Brasil, Nigeria, Japón o Singapur.

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