A pie de calle

’A los futbolistas se les mima demasiado’

JAVIER CEBALLOS, médico deportivo

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La sala de espera está a rebosar. Es lo habitual. Gente que entra y sale sin cesar de la consulta de doce fisioterapeutas. Doce más uno. Un médico de apellido inconfundible para cualquier aficionado al deporte en Cantabria, después de haber atendido durante décadas a equipos como el Teka de balonmano, el Racing de Santander o la Gimnástica de Torrelavega. Con puntualidad sale a recibirme. “Tengo poco tiempo y soy antientrevistas”, se presenta. Sin embargo, ni esa aparente timidez, ni sus prisas por retomar el trabajo consiguen ocultar que se trata de un hombre afable y sencillo que prefiere llamarle “al pan, pan y al vino, vino”. Esa misma sencillez le lleva a considerarse afortunado por tener buenos amigos y por dedicarse a una profesión que le permite servir a los demás.


P.- ¿Hace cuántos años que se dedica a la medicina deportiva?

R.- Acabé la carrera de Medicina en el año 80 y después estuve ocho años trabajando en el ambulatorio de Torrelavega. Entonces decidí irme a Burdeos para estudiar la especialidad de Medicina Deportiva y, al volver, me instalé en Santander. Primero trabajé como médico de equipo en el Teka, tanto de balonmano como de ciclismo, y después pasé al Racing en 1996, donde he estado otros 15 años, hasta hace sólo cinco.

P.- ¿Qué recuerdos guarda de su paso por esos clubes?

R.- Lo que más sensación me produjo fue tratar con gente que tenía grandes nombres dentro de sus deportes. En el caso del Teka de balonmano, recuerdo especialmente la profesionalización que supuso la incorporación como entrenador de García Cuesta. Después, llegar al Racing me pareció un cambio muy fuerte porque, al venir de un deporte minoritario, todo me pareció muy grande. Me llamó la atención todo lo que movía el equipo a su alrededor y que a los futbolistas se les trataba con demasiado mimo. ¡Un mimo excesivo! Me ha tocado vivir etapas muy diferentes de la historia de estos clubes y no solo he colaborado con equipos grandes, también con otros más modestos, por lo que he podido conocer distintos ambientes.

P.- Al tiempo que atendía a los deportistas en los campos de juego, también recibía a pacientes en su consulta. ¿Cómo ha evolucionado, después de tantos años en la profesión?

R.- La consulta ha crecido mucho. De hecho, ahora es cuando más gente tenemos; somos trece personas ya que trabajo con otros doce fisioterapeutas. Algo que parece difícil en los tiempos que corren. Desde el principio he tenido mi propia consulta, aunque hemos estado en cuatro locales diferentes. Empecé solo, pero siempre he tenido conmigo a compañeros fisioterapeutas porque confío en el tándem médico-fisioterapeuta. Es la fórmula que aprendí en Burdeos y lo que considero ideal para tratar a un paciente. Por aquí han pasado muchos y muy buenos.

P.- ¿Qué cree que tiene su consulta para que sea un continuo trasiego de gente?

R.- Que es una terapia asequible en todos los sentidos, tanto por tiempo, ya que atendemos en horarios muy amplios, como por economía [su tarifa es la misma desde hace muchos años], porque esa es mi forma de entender la medicina deportiva. Y, por supuesto, es muy importante el trato. La clave de que las cosas vayan bien es la buena gente que ha estado y que está trabajando aquí. Somos un equipo y, aunque cada uno trabaje por su cuenta, lo hacemos todo en común. Es un desorden ordenado (ríe).

P.- ¿Está centrado en atender a deportistas o cualquier persona puede venir aquí?

R.- Hacemos de todo, así que tenemos clientes de todas las edades y condiciones. Además, mucha de nuestra clientela lleva viniendo toda la vida. Empezamos muy volcados en el tema deportivo, porque era la especialidad que había estudiado, pero hace tiempo que atendemos a pacientes de forma general, desde jóvenes hasta personas mayores.

P.- ¿Ha notado que su actividad ha ido a más en los últimos años?

R.- La gente acude más a nosotros porque cada vez se practica más deporte, ha aumentado la calidad de vida y, por supuesto, hay mayores expectativas de vida. Por otra parte, al haber una facultad en Cantabria y salir nuevas promociones de fisioterapeutas de Torrelavega, que trabajan bien y están bien formados, el sector está creciendo. Yo apuesto por la juventud y me rodeo de muchos chicos jóvenes, porque creo que hay que darles una oportunidad.

P.- Cuéntenos alguna anécdota que le venga a la cabeza después de su larga trayectoria…

R.- Me cuesta elegir una porque me han pasado muchas cosas divertidas, sobre todo en los campos de futbol. En el Bernabéu viví una situación muy graciosa con Mourinho, que es amigo mío desde hace muchos años. Tenía que salir al campo para atender a Diop, un jugador del Racing que se había lesionado, y se puso a mi lado simulando que los dos salíamos en una carrera para ver quién llegaba primero.

P.- ¿Echa de menos el mundo del futbol?

R.- Para nada, acabé muy cansado porque yo soy un hombre al que le gustan las cosas sencillas, que prefiere llamarle al pan, pan y al vino, vino. En el futbol siempre hay enfrentamientos personales porque todo se magnifica. Cada uno quiere buscar su sitio y por eso surgen los problemas. Ya ni siquiera veo los partidos por la tele. Si acaso, alguno de la liga inglesa, pero nada más.

P.- ¿Su vocación por la medicina viene de lejos? 

R.- Sí, ha sido muy vocacional. Siempre me ha gustado servir a los demás. Soy de Molledo-Portolín, donde viví hasta los 17 años. Después, por circunstancias –perdí a mis padres– tuve que trasladarme a Santander. Hice el Bachillerato en Los Salesianos, por consejo de un pariente de Valladolid, y luego estudié la carrera de Medicina. Uno de mis hijos también está estudiando para ser médico. Yo le animo a que haga cirugía, que es lo que más me hubiera gustado a mí.

P.- ¿Qué balance hace de su trayectoria profesional?

R. No me quejo, me ha ido bien. Creo que he tenido mucha suerte porque cuento con muy buenos amigos que me han ayudado. Me siento muy agradecido con toda la gente que se ha portado bien conmigo. Muchos de ellos proceden del mundo del deporte. De mi época en el Teka, directivos como Casuso, Revilla o Santiago Revuelta, y de cuando estuve en el Racing, la gente de Ascan. Y, por supuesto, Manolo Huerta, que fue la persona que confió en mí.

P.- Pasa en la consulta muchas horas. ¿Le queda tiempo para practicar alguna afición?

R. Es verdad que trabajo de sol a sol y ya voy cumpliendo muchos años… Antes, era muy aficionado a correr pero últimamente, como ya no puedo hacer footing por problemas físicos, me dedico a pasear a mi perro Bruno. Con eso ya soy feliz.

Patricia San Vicente

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