‘La recuperación será lenta y progresiva’

Ramón Pacheco García, Asesoría Cantabria

Cantabria Económica pretende conocer el estado real de las empresas en este momento a través de los despachos profesionales de asesoramiento, al entender que tienen una perspectiva muy amplia y ponderada, al manejar la información de muchas empresas.

Como conocedores de la situación real de un gran número de empresas, Ramón Pacheco, economista responsable del departamento Fiscal de Asesoría Cantabria, nos traslada su opinión.

– ¿Cree que 2021 será un ejercicio mejor que 2020 para ellas (empresas)?

El que 2021 sea mejor que 2020 sin duda va a estar condicionado no solo por la llegada de la vacuna, sino por la efectividad de esta ante las nuevas posibles cepas. Las expectativas son buenas y todos esperamos que 2021 sea un año mejor que 2020, con la salvedad de los dos o tres primeros meses del año nuevo que seguramente seguirán aportando incertidumbre.

– ¿Presume que se puede producir una rápida vuelta a la normalidad cuando se vacune a la población o, incluso, que se produzca una cierta euforia en el consumo?

No creemos que la vuelta a la normalidad se produzca de una manera rápida, puesto que el daño que se ha soportado ha sido grande; pensamos que la recuperación será lenta y progresiva, pero es cierto que si la vacunación responde como todos esperamos, pudiera desatarse una cierta euforia en la segunda mitad del año en actividades concretas vinculadas al sector turístico.

– ¿Cree, por el contrario, que los ERTES y créditos ICO han dilatado la agonía de muchas empresas y se verán obligadas a cerrar cuando no puedan recurrir a este mecanismo o se vean obligadas a reintegrar el crédito?

Indudablemente habrá empresas que no puedan remontar la situación  y se verán abocadas al cierre, especialmente aquellas que ya se encontraban con cierta grado de “precariedad” y excesivamente dependientes de financiación bancaria etc. No obstante consideramos que esas situaciones no serán la tónica general, y que las diferentes medidas tomadas para paliar los efectos económicos de la pandemia (subvenciones, ERTES, créditos ICO etc.) han contribuido a inyectar liquidez al sistema y a apuntalar la estructura de costes de las empresas, independientemente de que dichas medidas pudieran ser susceptibles de mejora, tanto desde el punto de vista cuantitativo  como en la rapidez en llegar a los colectivos a los que iban destinadas.

– ¿Puede aportar algunas razones o ejemplos?

Muchos son los ejemplos que podrían ponerse en el ámbito de la hostelería, pero me gustaría hacer referencia a un caso concreto de un sector de los pequeños, como es el de las academias de enseñanza. Desde el primer momento del confinamiento “duro” se reacciona estableciendo un sistema de clases online cuya respuesta favorable supone aproximadamente el 40% del alumnado, y ello a pesar de la inversión añadida en equipos informáticos realizada. Cuando a la vuelta del verano comienzan las clases presenciales, las medidas de seguridad impuestas por las autoridades comportan la toma de medidas por parte de la empresa que implican:

    1. Reformas de los locales de la academia para poder guardar distancias de seguridad etc. (modificación tabiques, instalación eléctrica etc.)
    2. Adquisición de pantallas protectoras etc.
    3. Adaptación de horarios para compatibilizar clases online y clases

Como consecuencia de todo ello se reducen número de clases semanales, pasando de tres a dos, y se reduce proporcionalmente el importe mensual a abonar. A pesar de todas las reformas tendentes a garantizar sobradamente todas las medidas de seguridad, la respuesta en cuanto a asistencia del alumnado no pasa del 55% del  existente antes de la pandemia.

El hecho de que se trate de una empresa con una financiación ajena prácticamente inexistente, con unos inmuebles propios, y por tanto no sujetos al pago de un alquiler mensual, y con un ERTE aplicado a parte de la plantilla, han sido los elementos determinantes para que pueda acometerse el futuro con esperanza y con el objetivo para este curso académico (octubre de 2020 a junio 2021) de perder el menor dinero posible, al margen de las inversiones sin retorno realizadas.

– ¿En qué sectores prevé más problemas y por qué?

No es fácil identificar un sector específico, pero si tuviera que decantarme por uno lo haría por el pequeño comercio minorista en general, puesto que ya antes de la pandemia arrastraban múltiples dificultades y el COVID-19 ha contribuido a “dinamitar” los cimientos del mismo.

– ¿Quiere añadir alguna consideración?

En este camino hacia la “normalización” considero que resultaría importante, a lo largo de 2021, la flexibilización de los vencimientos de los diferentes impuestos, así como la ampliación de los plazos derivados de la normativa mercantil.

En otro orden de cosas, sería deseable que los fondos procedentes de la Unión Europea fueran destinados a proyectos verdaderamente innovadores y con capacidad de generar sinergias en el tejido económico.

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