Círculo Empresarial

‘Proponemos una nueva generación de barcos ecológicos’

ENRIQUE ARRIOLA, GERENTE DE METALTEC NAVAL

El gerente de Metaltec Naval, Enrique Arriola, aprovechó su invitación al Círculo Empresarial de Cantabria Económica para recordar que la normativa europea exige reducir el impacto ambiental en el medio marítimo. Y lo hizo a bordo de uno de sus proyectos más representativos, el primer catamarán electrosolar de Europa. Una embarcación turística con capacidad para navegar durante ocho horas sin recurrir a ningún combustible fósil. Además, Arriola anunció el proyecto para construir diez apartamentos flotantes fabricados en aluminio que estarán amarrados en el puerto de Laredo.


Cantabria fue durante siglos una referencia en la construcción naval, una actividad que antes de la entrada en el segundo milenio ya había perdido mucha importancia, por la competencia asiática. El desplome afectó también a la construcción de pesqueros y barcos de recreo, pero la ola más devastadora llegó con la reciente crisis económica, que acabó con muchas empresas del sector.

Sin embargo, hubo supervivientes muy cualificados. Algunas compañías, como Metaltec, se atrevieron a navegar por aguas desconocidas y a dejar de lado su actividad principal, la reparación de barcos, para adentrarse en nuevos nichos de mercado.

Los antiguos Talleres Arriola, que habían nacido en los años 60 en Puertochico para hacer modestas reparaciones en pesqueros y en otras embarcaciones, se orientaba a la construcción en aluminio y a las embarcaciones movidas con energía solar, un terreno casi inédito.

En su intervención en el Círculo Empresarial, y a bordo de una de sus embarcaciones más innovadoras, el ‘Ecoboat’, Enrique Arriola (tercera generación de la empresa) recordó que en 1994 se incorporó inesperadamente a la dirección tras el fallecimiento de su padre. “Estaba estudiando y trabajando en Madrid y no me esperaba esta responsabilidad”, dijo, pero no le quedó otro remedio que aprender rápido para afrontar la complicada etapa que se avecinaba.

Con él, la empresa creció hasta justificar su traslado a unas naves más amplias en el polígono de Raos pero fue en ese emplazamiento cuando sobrevino la recesión de 2008.

Para hacer frente a la caída de pedidos, Arriola hizo una apuesta tan firme como arriesgada. Se enfrentó al reto que lanzarse a la construcción naval, hacer un barco completo, a pesar de no tener experiencia previa. La empresa partía de cero, hasta el punto que optó por adoptar un nombre comercial distinto, el de Metaltec.

El Círculo Empresarial de Cantabria Económica congregó a empresarios de la región en un escenario inhabitual, a bordo del ‘Ecoboat’.

Las crisis pueden convertirse en un caladero de oportunidades cuando se abordan con puntos de vista alternativos y a Enrique Arriola nunca le faltó amplitud de miras. Metaltec apostó por el aluminio. Aprovechó sus conocimientos en soldadura y calderería para fabricar sus embarcaciones con este material ligero, resistente, no combustible y 100% reciclable.

Un año más tarde recibió el primer pedido. “Es muy difícil conseguir el primer proyecto si nunca has construido ningún barco”, apuntó.

El encargo llegó de la mano de un armador murciano que necesitaba un catamarán turístico amplio, de poco peso, habilitado para 144 pasajeros y con capacidad para navegar por zonas de muy poco calado, como el Mar Menor. La embarcación fue construida con casco de aluminio, 19 metros de eslora, ocho de manga y con un sistema neumático de reducción de calado que permite navegar con tan solo 30 centímetros de agua, tal como necesitaba el armador.

Un barco ecológico

Desde su constitución, Metaltec ha procurado que la viabilidad y la movilidad marítima sostenible vayan de la mano en todos sus proyectos. Tal es así que en el último ha puesto sobre la mesa un prototipo de barco ecológico que no utiliza ningún motor auxiliar de propulsión tradicional; la única energía que lo impulsa procede de sus paneles solares.

Se trata de un catamarán autosuficiente de 18 metros de eslora y espacio para 120 pasajeros, capaz de navegar a cinco o seis nudos de velocidad durante ocho horas. Todo ello gracias a la energía solar recogida por un sistema desplegable de más de 120 paneles solares, ubicado en el techo. “Estamos proponiendo una nueva generación de barcos ecológicos”, anuncia su constructor.

Enrique Arriola transformó el taller familiar en un astillero de proyectos singulares. FOTOS: DAVID BUSTAMANTE

Arriola buscó las mejores marcas del mercado. Los paneles solares se importaron de la empresa norteamericana Sunpowers, que en su opinión, es posiblemente “el fabricante más eficiente del mundo”, y que fue el impulsor del primer avión que dio la vuelta al planeta gracias a la energía solar. Además, la embarcación cuenta con dos motores de la marca alemana Torqeedo y ocho baterías Torqeedo-BMW.

El barco, en el que el astillero ha invertido 1,5 millones de euros, ha sido reconocido a nivel nacional e internacional. Desde su botadura, ha recibido vistas de la ministra de Transición Ecológica, Teresa Rivera, del presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, y de muchos armadores españoles y extranjeros.

El ‘Ecoboat’ ha sido reconocido como Ferry del Año en los European Commercial Marine Awards

El ‘Ecoboat’ ha sido galardonado a finales del 2018 con el premio de sostenibilidad marítima como Ferry del Año en los European Commercial Marine Awards, celebrados en Southampton.

La compañía ha participado este año como expositora en la feria más importante del mundo en el campo de la propulsión eléctrica e híbrida marina, que se celebra en Ámsterdam, donde ha tenido un reconocimiento que calificó de “impresionante”. La constatación del interés que ha despertado es que el barco aparece en la portada del catálogo internacional de la empresa de componentes navales Torqeedo, “que llega a las mesas de todos los armadores”.

El astillero cántabro cuenta con una oficina comercial en Londres y ahora se encuentra en negociaciones con el Ayuntamiento de la capital británica para que el ‘Ecoboat’ esté presente en el río Támesis.

Plataforma educativa

Por el momento, el catamarán únicamente cuenta con 200 horas de navegación, una cifra que la empresa quiere aumentar para consolidar definitivamente el proyecto, y una forma de conseguirlo es que se convierta en una plataforma de educación y formación en la que alumnos de FP puedan observar y estudiar los sistemas y equipamientos del navío. Pero también pretende ser una herramienta para inculcar la cultura del emprendimiento en los más jóvenes. “Nuestra intención es que todos los cántabros naveguen en este barco”, anuncia Arriola.

Otra de las prioridades es ampliar con el catamarán las opciones turísticas de Camargo, ya que, en su opinión, “la zona sur de la bahía es magnífica porque tiene patrimonio no solo medioambiental, sino también industrial”.

En este sentido, Enrique avanzó que la compañía va a poner en marcha un punto de información, otro de formación sobre el proyecto y estaciones de carga para vehículos ligeros. “Vamos a establecer un laboratorio muy interesante para la tecnología de la movilidad”, dijo.

Embarcaciones autónomas

Antes de abordar el catamarán exclusivamente eléctrico, el astillero botó el ‘HybridCat’, el primer proyecto que conjugaba la propulsión tradicional y eléctrica. “Nuestro compromiso era andar a ocho o diez nudos de velocidad con un barco de cierto volumen”, subrayó. La construcción de este navío de “gran hidrodinámica” con espacio para 148 pasajeros requirió 1,3 millones de euros.

Otro de los retos más destacables de Metaltec, por el escaso margen de tiempo para finalizar el proyecto, llegó con el Mundial de Vela 2014, y corrió a cargo del Club Marítimo de Santander. Arriola reconoció que se trató de un pedido “muy exigente”, que estuvo a punto de hacerse fuera de España, pero que al final se construyó en Raos.

Alberto Ibáñez, Jaime González y Enrique Arriola, a bordo del catamarán eléctrico.

La compañía también acaba de completar una embarcación auxiliar no tripulada en la que han participado la Universidad de Cantabria y la Complutense de Madrid. El software, que se ha diseñado especialmente para ella, le permite realizar una rutina de movimientos de forma autónoma, con lo que, en realidad, se convierte en la primera embarcación del país dotada de inteligencia artificial.

Unas iniciativas que demuestran la enorme ambición del astillero cántabro en nuevos campos de la construcción naval, desde los vehículos no contaminantes a los no tripulados.


Apartamentos flotantes para completar la oferta turística de Laredo

Uno de los proyectos más ambiciosos del astillero Metaltec es la construcción de un complejo de apartamentos turísticos flotante, fabricados en aluminio. Ya ha puesto a flote el primero, en el que ha invertido 200.000 euros, y está amarrado junto al ‘Ecoboat’ en el puerto deportivo Marina del Cantábrico. Para comprobar su viabilidad, este verano ya ha sido alquilado con éxito a turistas interesados en disfrutar de un modelo de alojamiento singular.

El apartamento flotante amarrado en Marina del Cantábrico, que ya ha sido utilizado con fines turísticos.

Aunque su aspecto no tenga nada que ver con un barco, el hecho de que flote, tenga un pequeño motor para desplazarse autónomamente y requiera las mismas especificaciones que un yate, por ejemplo, lo convierten, técnicamente, es una embarcación deportiva que se puede instalar en cualquier zona de amarre, bien sea un puerto deportivo, un fondeadero o en un pantano. Su distribución y su interior no se diferencian de un apartamento, con un solarium en la planta superior.

El hecho de que pueda construirse por unidades hace que el proyecto sea escalable (se pueden ir haciendo a medida que el mercado los demande) pero el primer objetivo de la empresa es hacer una decena para instalarlos en el puerto deportivo de Laredo, donde aún hay mucho espacio libre en la lámina de agua. Un lugar extraordinariamente adecuado para el turista que busca disfrutar del mar pero también del ocio urbano, ya que los amarres estarán a apenas cinco minutos andando del casco urbano y de la playa. Y un punto estratégico por su cercanía a Vizcaya, un mercado propicio para encontrar clientes dispuestos a tener un lugar de descanso en Laredo.

Tanto entre quienes buscan una segunda residencia en propiedad como entre quienes simplemente necesitan un alojamiento turístico para pasar un fin de semana o unos días de vacaciones, “siempre vamos a tener un público interesado, porque la gente busca experiencias nuevas”, augura Arriola.

El proyecto prevé realizar otros asentamientos semejantes en Galicia y en el Mediterráneo, donde ya ha contactado con puertos deportivos que facilitarían los amarres.

Metaltec ya tiene otro negocio de índole turística, la compañía Santander Bahía Tours, ubicada en el Dique de Gamazo, que realiza excursiones marítimas y le permite mostrar su tecnología naval.


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