Un retorno sorprendente

El nuevo presidente de Industrial Farmacéutica Cantabria vuelve a entrar en el sector farmacéutico desde un punto de vista completamente diferente. Si hasta ahora era el líder del mayor grupo del sector, ahora va a empezar con un laboratorio familiar con el que está dispuesto a explotar los nichos de mercado que, en su opinión, no pueden cubrir las grandes compañías como la que durante veinte años ha presidido.
Rodríguez Rovira, por naturaleza combativo, afronta como un reto su nueva etapa, después de lo que debiera haber sido su jubilación. Laboratorios Cantabria ha tenido un crecimiento espectacular desde que la familia Matji lo adquiriera a Laboratorios Andrómaco, hasta que el pasado año se desaceleró sustancialmente el meteórico ascenso de sus ventas como consecuencia de la decisión del Ministerio de Sanidad de dejar fuera de las listas de la Seguridad Social el Inmunoferón, un fármaco estrella del laboratorio cántabro que se emplea para potenciar la resistencia inmunológica. El sensible recorte en las ventas de Inmunoferón no impidió que la facturación global de IF Cantabria alcanzase los 6.600 millones de pesetas (un 13,4% más) y tuviese un beneficio de 800 millones de pesetas, una cifra ligeramente inferior a los 828 del ejercicio precedente.
El laboratorio cántabro cuenta con una fábrica en Adarzo (Santander) donde ha estado su sede social tradicionalmente, y otra en Torrejón de Ardoz (Madrid), especializada en cápsulas, donde produce un antiulceroso de éxito, el Emeprotón, además del Inmunoferón y el dermatológico Difur.

Inversión en Santander

La empresa invirtió el pasado año 500 millones de pesetas en la fábrica madrileña para poder producir especialidades farmacéuticas, ya que anteriormente sólo podía fabricar materias primas, y este año tiene previsto emplear 275 millones de pesetas en ampliar sus instalaciones de Santander, especializadas en la fabricación de productos dermatológicos y cosméticos.
La intención de IFC es apostar simultáneamente por la investigación a la que dedicará 600 millones de pesetas este año, explotar varias patentes americanas para las que ya tiene ultimado un acuerdo y aprovechar la nueva política ministerial de genéricos, fármacos de igual valor curativo pero sin marca. Hasta el momento, sólo fabrica un genérico, el antidepresivo Fluoxetina (Prozac) pero tiene aprobados otros cuatro en las gamas de hipertensivos, antiinflamatorios y colesterol. Su objetivo es que los genéricos aporten ya este año el 9% de la facturación, mientras que el resto de los fármacos supondrán el 71% y la dermocosmética el 20% restante.

El Inmunoferón no ha perdido la batalla

Rodríguez Rovira, nuevo presidente de IFC, que hará tareas de representación, y Juan Matji, director general, tienen confianza en las posibilidades comerciales del Difur, un fármaco de administración oral con actividad fotoinmunoprotectora frente a los efectos de la radiación ultravioleta del sol, realizado con el extracto de un helecho tropical, el polipodium leucotomos.
Otro resorte para las ventas del laboratorio cántabro puede ser la inclusión de nuevo del Inmunoferón entre los fármacos financiados por la Seguridad Social. La empresa tiene bastantes esperanzas en que se produzca esta rectificación del Ministerio, después de no pocos esfuerzos para tratar de demostrar sus cualidades terapéuticas en las infecciones recidivantes del tracto respiratorio. Toda su estrategia ha ido dirigida a demostrar que un producto barato como el Inmunoferón produce efectos positivos y ahorra tratamientos mucho más caros en las enfermedades pulmonares obstructivas crónicas y mejora las defensas en los enfermos con historial de infecciones respiratorias, con la consiguiente reducción de las bajas laborales y asociado con las vacunas potencia su acción preventiva. El Inmunoferón, por otra parte, es un fármaco muy popular entre los deportistas.
Las otras áreas de actividad de IFC están en los campos de la otorrinolaringología, la gastroenterología y la dermatología, donde ha sido pionero en productos cicatrizantes y regeneradores de la piel, entre los que, además del Difur, destaca el Endocare, una loción regeneradora basada en la secrección de un molusco, que ha demostrado tener una actividad estimuladora en la proliferación de fibroblastos y en el tratamiento de algunas dermatitis.

Crecimiento espectacula
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Desde que en 1994 Matji y un grupo de ejecutivos adquirieron Industrial Farmacéutica Cantabria a Laboratorios Andrómaco a través de una MBO, la empresa ha conocido un salto espectacular. De los 65 empleados que entonces tenía ha pasado a 230 en la actualidad y de una facturación de poco más de mil millones de pesetas a una previsión de 7.300 para el presente año. El laboratorio aprovechó algunos productos de tirón comercial que ya tenía, como las cremas dermatológicas, pero ha sabido incorporar nuevos productos, diversificar y arriesgar, como ocurrió con su decisión de bajar los precios en un antiulceroso, la primera vez que ocurría algo semejante en el mercado farmacológico español.

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