Simuladores cántabros para las nucleares estadounidenses

La empresa está formada por el propio Mario Garcés y dos jovencísimas ingenieras de telecomunicaciones, Beatriz Vidal y Sylvie García, apoyados por un becario de la Universidad. Su labor es muy poco habitual: crear el software informático que reproduce el funcionamiento de una central nuclear o de ciclo combinado con todos los detalles y todos los parámetros, para construir un simulador en el que luego se entrenarán las personas que vayan a manejarlas.
Quienes operan este tipo de centrales tienen bajo su responsabilidad una maquinaria que, además de extraordinariamente cara, es potencialmente muy peligrosa y deben estar bien entrenados en el manejo de todo tipo de circunstancias, las ordinarias y, muy especialmente, las extraordinarias, las que generan auténtico peligro. La ley les exige una licencia profesional que no es posible conseguir sin haberse sometido previamente a situaciones de accidente, que únicamente se pueden recrear en simuladores como los que desarrolla Thunder España.
Estos simuladores de entrenamiento surgieron en las centrales nucleares, donde son obligatorios desde comienzos de los años 70, pero el avance de la informática y el que sus costes sean cada vez más accesibles, han extendido los simuladores a las centrales eléctricas convencionales, las de ciclo combinado e, incluso, a las industrias químicas, que también son potencialmente peligrosas.
El entrenamiento se realiza en réplicas totalmente exactas de las salas de control –el hardware– que existen en todas las centrales nucleares. Cada réplica lleva instalados los programas de simulación del funcionamiento concreto de esa central, con todas sus circunstancias particulares –el software–.

Centrales norteamericanas

Thunder España firmó en septiembre un acuerdo con la empresa norteamericana Corys Thunder –líder de actualización y mantenimiento de simuladores en la industria nuclear estadounidense– por el cual la compañía cántabra le presta servicios de ingeniería como contratista independiente. De esta manera se formalizó la estrecha relación que ya mantenían ambas empresas: «Yo empecé en la empresa española Nuclenor”, recuerda Mario Garcés. “Luego estuve unos seis años con la Corys Thunder, en su sede de Georgia. De regreso a Santander, trabajé para ellos como autónomo durante un año, pero ahora ha surgido la posibilidad de hacerlo como subcontratista y no cabe duda de que este acuerdo nos proporciona la estabilidad financiera que necesitábamos para seguir con nuestro proyecto empresarial».
A través de Corys Thunder intervendrá en la actualización de los simuladores de varias centrales nucleares de Estados Unidos, incluyendo los modelos del sistema secundario de las centrales de Columbia y Duane Arnold. De su empresa ha salido ya el proyecto para el simulador de la central nuclear Waterford 3, situada en Luisiana. Thunder España se ocupa ahora del que se utilizará en la central de ciclo combinado Ratchaburi, en Tailandia.
«Al margen de estos encargos de Corys Thunder, estamos trabajando en los modelos para la central VC Summers, de Carolina del Sur, que ya tiene su simulador, pero sus modelos han quedado muy anticuados, así que nos han encargado otros más actuales y más eficientes”, explica Garcés.
Su empresa también está encargada de los modelos del sistema de control que se utilizarán en la nuclear que se está construyendo en Sabiya, Kuwait. Se inaugurará dentro de dos años, pero el simulador deberá estar en servicio un año antes, para que los futuros operadores se puedan ir formando.
Tutelada por el Grupo Sodercan, que le ha proporcionado asesoramiento financiero y alguna subvención por I+D, Thunder España no quiere limitarse a ser una subcontratista de Corys Thunder, sino que pretende realizar trabajos para centrales nucleares de todos los continentes. No podrá hacerlo, en cambio, en España, un mercado que la empresa Tecnatom tiene cautivo.

Simuladores para la medicina

Mario Garcés contempla como una realidad cada vez más cercana la posibilidad de que sus modelos se extiendan a otros sectores: «En Cantabria se ha creado el Hospital Virtual Valdecilla, que incluye la formación de personal médico y sanitario mediante la simulación”, señala. Así que está esperanzado: “La utilización de maniquíes con un software de simulación adecuado puede resultar tremendamente beneficioso para la práctica de la medicina. Es un campo que puede resultar muy atractivo no sólo para nosotros sino también para las próximas generaciones de ingenieros”, manifiesta.
En realidad, el software de la simulación tiene un recorrido mucho más amplio, ya que cualquier instalación que tenga una sala de control, ya sea de una empresa eléctrica, la cabina de un avión o el puente de un barco se puede replicar en todo su funcionamiento con simuladores para así entrenar, reciclar y mejorar el rendimiento de los operadores. Para la seguridad de todos, es mejor que ejerciten sus habilidades sin riesgos.

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