Nada es como parece

SILLONES BLINDADOS.- En las empresas cada vez está menos clara la filosofía de una acción, un voto. Y curiosamente, el último en introducir cortapisas es un presidente puesto políticamente, Rodolfo Martín Villa, que no abandonó el cargo cuando la compañía se privatizó, como parecía lógico. Ahora, Martín Villa se ha blindado de por vida. No sólo ha establecido la obligación de que cualquier nuevo presidente deba haber pertenecido antes al consejo de administración al menos tres años, sino que ningún grupo accionarial, tenga el porcentaje de acciones que tenga, podrá superar el 10% de los votos en la junta general. El objetivo es desanimar cualquier intento de OPA y en este caso, lo que es bueno para el presidente –el no ser desplazado por nadie– es malo para los accionistas, dado que las expectativas siempre crean valor. No parece lógico que la CNMV admita este tipo de prácticas en empresas donde hay una base accionarial tan grande que, obviamente, resulta perjudicada.

AHORA O NUNCA.- Estamos muy cerca de abrir una bolsa exclusiva de valores tecnológicos, el problema es que apenas hay media docena de títulos que lo justifiquen. Pero, como en muchos otros casos, la oferta va a crear su propia demanda. Se avecina una avalancha de empresas que han visto el cielo y el pelotazo abierto y se apresuran para estar a punto en la línea de salida. Si llegan mientras se mantiene la ola, se forrarán. Si llegan más tarde, quién sabe. El dinero, obviamente, no da para todos. Basta recordar lo que ocurrió hace diez años con una empresa local. Si Intra hubiese conseguido cotizar en Madrid, como pretendió, cuando los mercados hervían, como ahora, quién sabe lo que hubiese ocurrido.

UNA DECISION INOPORTUNA.- Un Gobierno puede tomar las grandes decisiones económicas cualquier día, menos en plena campaña electoral o estando en funciones. Resulta insólito que las licencias que van a revolucionar las telecomunicaciones en España, tanto en la radio como en Internet y telefonía móvil, se hayan concedido cuando quedaban 48 horas para las elecciones. En primer lugar porque se trata de una decisión discreccional que otorga a un grupo económico un bien (la licencia) de valor incalculable (Airtel sin llegar a tener beneficios ya se valora en más de 4 billones de pesetas). Pero hay otro factor que no puede olvidarse, el efecto que tiene sobre los medios informativos. Cuando todos los grandes grupos de la comunicación españoles se encontraban entre los candidatos, resulta fácil imaginar que periódicos, televisiones y radios no podrían permitirse el lujo de ser mínimamente críticos durante la campaña con quien podía otorgarles la licencia. Un condicionante intolerable, se mire como se mire.

PEQUEÑA, PERO RENTABLE.- Hace apenas cuatro años, todos los planes teóricos del sector eléctrico pasaban por la integración en sólo dos empresas. Las restantes dejaban de tener sentido, según los expertos y la primera candidata a la desaparición era Hidrocantábrico, que sólo opera en Asturias. Pues bien, Hidrocantábrico ha sido la que más alegrías ha dado a sus inversores en este tiempo y ahora, para culminar, ha recibido una OPA de la americana TXU que valora la empresa en unos 400.000 millones de pesetas. También resulta significativo que una compañía norteamericana que vende diez veces más que Hidrocantábrico, sólo tenga tres veces más beneficios, lo que indica que en España el sector eléctrico es muy rentable.

LA BOLSA PASA DE LA POLITICA.- Hace años se tenía por cierta la correlación de la evolución bursátil y algunos acontecimientos especialmente relevantes de la política interna. Ahora ya no es tan segura. En 1996 con la victoria del PP, la Bolsa española no subió como cabía esperar, sino que sufrió una fuerte baja. Podía entenderse que se trataba de una cierta decepción por lo estrecho de la victoria, pero ahora ha vuelto a ocurrir algo parecido. El lunes 13 el Ibex no pareció enterarse de la mayoría absoluta del PP y perdió un buen pellizco. Cada vez está más claro que lo que realmente cotiza es lo que ocurre en otras bolsas internacionales. Si Procter & Gamble anuncia en Wall Street un ligero resfriado, nos acatarramos todos, como se ha visto días atrás. En cambio, lo que ocurra en nuestras elecciones apenas tiene otra trascendencia que dar un poco más de expectación a la sesión del día.

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