Nada es como parece

UN CAMBIO SIN EXPLICACIONES.– Hace un año, el Gobierno reformaba la ley de televisiones para impedir que un grupo participase en más de una, lo que dejaba fuera de juego a Prisa (Canal + y Localia) y al Grupo Vocento (Telecinco y la nueva red de televisiones locales representada en Cantabria por Canal 8). Tras la enorme conmoción del sector, un año después, el Gobierno decide exactamente lo contrario, que se puede participar en una nacional y otra local. Si incongruente es el cambio radical de posición, más insólito es el utilizar en ambos casos el mismo argumento. Cuando la ley impidió la concentración lo hizo “para defender la pluralidad” y ahora la admite “para defender la pluralidad, que exige el formar empresas más fuertes”. No estaría de más que cuando alguien da un giro de 180º, al menos se tomase la molestia de buscar otro argumento para justificarlo, porque la misma tesis no puede servir para justificar una cosa y su contraria.

LA MARAÑA DE LOS COMPLEMENTOS.– El Gobierno se ha quedado corto en la partida presupuestaria que destinó a sufragar los complementos retributivos de los funcionarios pactados con los sindicatos a finales de 2002. Eso le puede pasar a cualquiera, pero cuando ha buscado las causas se ha llevado una notable sorpresa: el cálculo es poco menos que imposible porque la Administración central en estos momentos paga nada menos que 1.300 complementos específicos diferentes. Estos complementos se abonan por la características de dificultad, complejidad o dedicación del puesto de trabajo. Así que tendrá que resignarse a hacer el cálculo a posteriori (una vez pagado) o tratar de reestructurar esta maraña.
SORPRENDENTE SNIACE.– Los movimientos de Sniace en la Bolsa siempre han sido llamativos, pero en esta ocasión han rizado el rizo. En el mismo momento en que aparecían varias coordinadoras contra su planta de ciclo combinado y que el Tribunal Constitucional rechazaba el recurso de la empresa contra el canon de vertidos, probablemente las noticias más negativas para la sociedad en mucho tiempo, su cotización bursátil subió un 24% en una sola jornada. Y es que en Sniace todo es distinto. Los trabajadores se comportan como empresa, los accionistas se pelean y muchos inversores actúan como meros especuladores.

UN USO INESPERADO DE LA BANDA ANCHA.– La llegada de la tarifa plana a Internet y el ADSL ha puesto de relieve algo que no cabía sospechar. Quienes más horas la aprovechan no son las empresas, como podía imaginarse, sino que son, con mucha diferencia, los usuarios domésticos. Y es que en España ha aparecido una nueva adicción: la descarga de películas, a la que se añaden la de canciones y software. Poco importa que la descarga tarde horas, porque al usuario no le cuesta nada. Así que las productoras de cine están especialmente preocupadas por lo que ocurre en el país, pero no menos los servidores telefónicos y es que el 66% del tráfico de Internet en España está generado ya por la descarga de archivos, un porcentaje muy superior al de acceso a páginas web o al correo electrónico.

Y OTRAS SORPRESAS.– Más indicios de que las nuevas tecnologías no siempre se utilizan para fines tecnológicos. El uso más avanzado de un teléfono móvil es la transmisión de datos y no la de voz, y esa utilidad crece deprisa. Pero la decepción llega cuando se analizan los contenidos. Por cada cuatro minutos de transmisión pura de datos, se utilizan 18 en bajar juegos y horóscopos, 32 en logos y salvapantallas y 21 en otras formas de entretenimiento. Esta banalización de los canales tecnológicos más sofisticados se ha multiplicado con la popularización de los móviles con cámara fotográfica, que han multiplicado por seis el consumo en prestaciones no de voz, pero que concentran más del 90% de su tráfico de datos en transferencia de fotografías o vídeos.

UNA VUELTA DE TUERCA MAS.– La Comisión Europea finalmente ha aceptado las exigencias norteamericanas. A partir de ahora, las aerolíneas del continente deberán enviar a las autoridades de EE UU la misma información sobre reservas de billetes que ya le entregan sus compañías aéreas. De esta forma, la Administración norteamericana, además de tener conocimiento de la identidad de los pasajeros que tienen intención de viajar a EE UU (aunque luego cancelen la reserva) conocerán también otros datos, entre ellos su número de tarjeta o la solicitud de comidas especiales. Esto permitirá identificar a los musulmanes practicantes (que no pueden comer carne de cerdo), algo a lo que Europa inicialmente se negaba, porque contraviene su cuerpo jurídico sobre protección de datos.

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