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La renovación tecnológica de Firestone

La compra de la fábrica de neumáticos Firestone por la multinacional japonesa Bridgestone, en 1988, aseguró la llegada a la fábrica de Puente San Miguel de las inversiones precisas para superar la crisis que arrastraba desde tiempo atrás la factoría, con una plantilla envejecida e instalaciones anticuadas. Los nuevos propietarios introdujeron además una nueva filosofía de trabajo sin la cual no se entiende el camino recorrido en estos años por Firestone Hispania hasta convertirse en una empresa líder en el mercado internacional de cubiertas radiales para vehículos comerciales y agrícolas. Las claves de este nuevo método de trabajo no eran otras que la insistencia en la mejora continua de la calidad, la seguridad y un mayor respeto al medio ambiente.
El empeño puesto en mejorar la calidad llevó a la fábrica de Puente San Miguel a convertirse, en 1993, en la primera empresa del ramo que conseguía en Cantabria la certificación ISO 9002. Tres años después obtuvo la QS 9000, una norma más rigurosa que exigen los fabricantes de automóviles a sus suministradores. Y si Firestone fue una empresa pionera en la obtención de la certificación de calidad, lo es de nuevo en lo que respecta al medio ambiente. El pasado mes de febrero se convertía en una de las primeras empresas cántabras en obtener la certificación medioambiental ISO 14000.

Control de las emisiones

Conseguir esta doble certificación ha requerido un notable esfuerzo inversor. En los últimos cinco años cerca de 500 millones de pesetas han sido destinados a dotarse de un nuevo generador de vapor, a instalar sistemas para reducir el volumen de vertidos y de captación de agua del río Saja y a la colocación de nuevos filtros para el control de la emisión de partículas al exterior durante el proceso de producción. La construcción de cubetos para prevenir la contaminación por vertidos accidentales de los tanques en los que se almacenan aceites y disolventes, ha completado la puesta a punto de las instalaciones. “Cualquier vertido incontrolado sería rápidamente detectado” –explica Enrique García, responsable del área de calidad y coordinador medioambiental de Firestone–. La mejora de los sistemas de tratamiento y depuración de aguas aleja esta posibilidad, pero una tosca almadía (unas tablas sobre bidones) recostada en el pequeño muelle, recuerda algún pasado percance en el que fue preciso retirar de la superficie del río un vertido de aceite. Esa barcaza se ha convertido para los directivos de Firestone en un símbolo de la capacidad de la factoría para responder ante una emergencia por pequeña que sea. “En cualquier caso, estamos hablando de una fábrica que en términos ambientales es muy poco impactante –resalta Luis Martín, jefe de Ingeniería Industrial de la fábrica y concejal de Medio Ambiente en el ayuntamiento de Suances–. El sistema de producción de Firestone no consume grandes cantidades de agua que es el vehículo más importante de impacto ambiental, junto con el aire”.
La certificación medioambiental ha obligado también a redactar un nuevo plan de emergencia para hacer frente con celeridad a posibles contingencias. Además de estas mejoras, Firestone ha empleado cerca de mil horas en cursos de formación dirigidos tanto al personal de la fábrica (680 trabajadores en plantilla) como a los más de 80 trabajadores de subcontratas que desempeñan tareas de limpieza y mantenimiento en la planta.

La renovación de maquinaria

Más de 6.000 cubiertas salen cada día de la fábrica de Puente San Miguel, lo que supone cerca de 33.000 toneladas de neumáticos al año; una cantidad que supera las 30.000 toneladas alcanzadas en 1974, con el doble de plantilla. Conseguir este alto rendimiento ha sido posible gracias a la continua mejora del equipamiento industrial con que cuenta la factoría. Bridgestone-Firestone se autoabastece de gran parte de su maquinaria a través del centro tecnológico que posee en Japón. Dos de estas máquinas de última generación ha sido incorporadas recientemente por la planta torrelaveguense: la S1E y la KBN2. Se trata de equipos muy sofisticados capaces de producir el doble de cubiertas que las tradicionales Singlestage, con una sustancial mejora de calidad. La S1E está orientada hacia la fabricación de neumáticos de dieciocho kilos y produce 250 cubiertas por turno, mientras que la KBN2 fabrica cubiertas destinadas a los vehículos 4×4. Ambas máquinas están equipadas con guías laser y dotadas de un sistema de seguridad que detiene su funcionamiento si sus sensores detectan alguna anomalía en el proceso de fabricación. Su alto grado de automatización hace que un solo operario sea suficiente para controlar el funcionamiento. La inversión realizada hasta la fecha en este nuevo equipo asciende a cerca de 500 millones de pesetas (325 millones para la KBN2 y 175 para la S1E). A estas dos máquinas se unirán a lo largo de este año dos más y la renovación continuará hasta la total sustitución de la maquinaria actual con una inversión global cercana a los 2.000 millones de pesetas.
La creciente tecnificación de los vehículos agrícolas a los que van dirigidas las cubiertas fabricadas en Puente San Miguel, ha llevado a Firestone a incorporar también un sistema capaz de detectar el grado de confort (ausencia de vibraciones, ruido, etc.) que proporcionarán estas cubiertas al conductor. Se da respuesta así a la demanda de aquellos usuarios de tractores (los New Holland) capaces de trasladarse por carretera a velocidades que rondan ya los 80 kilómetros por hora.

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