La polémica competencia asturiana de Fuente De

Alvarez Areces, un personaje poco proclive a dar su brazo a torcer, no parece dispuesto a escuchar ni siquiera a los militantes de su partido en Cabrales que le han pedido “por humanidad” que no retrase la conclusión del funicular. Los socialistas de la zona admitirían que sólo los vecinos pudiesen utilizar este tren que atraviesa de parte a parte la Peña Maín, desde los Llanos de Torbanes, en las inmediaciones de Poncebos, hasta Bulnes con un túnel de 2.000 metros. Sin embargo, el alcalde popular de Cabrales no está dispuesto a admitir ninguna restricción y exige que el funicular sea de libre acceso, para poderlo utilizar como un poderoso atractivo para el turismo.
Impedir el uso indiscriminado del tren subterráneo empieza a vislumbrarse como intentar poner puertas al campo. A medida que se acerca el final de la obra crecen las presiones para que el funicular tenga un uso masivo. Lejos quedan ya las promesas de Isabel Tocino a los ecologistas, basadas en la estricta normativa de un parque nacional para cualquier tipo de obras de infraestructuras. Los vecinos de Bulnes, que hasta ahora se han visto obligados a recurrir a los mulos o a los todoterrenos para llegar a Poncebos, estaban ilusionados con la posibilidad de comer pan fresco del día y de tener otras ventajas de la comunicación, pero ahora también hacen cálculos sobre los ingresos turístico que puede aportar a una zona que, incluso en las actuales condiciones de casi incomunicación, atrae a numerosos visitantes. Algo semejante a lo que ocurriría con Tresviso si se construyese un funicular desde La Hermida.

Un adelanto incómodo

Al contrario de lo que suele ser habitual con las obras, para el Ejecutivo socialista asturiano, que ha heredado el proyecto de Sergio Marqués, la agilidad de la empresa constructora se ha convertido en un problema. La adjudicataria está a punto de acabar la obra, con seis meses de adelanto sobre el plazo concedido, y el Gabinete de Alvarez Areces, que no tiene ningún interés en poner en servicio el funicular este verano, para evitar la masificación turística de la zona, ha optado por ralentizarla. La fórmula empleada ha sido demorar la financiación de las obras complementarias, cuyo importe es de 500 millones de pesetas, lo que imposibilita la puesta en funcionamiento de la línea.
El retraso intencionado ha creado una notable tensión en la zona, pero le servirá al presidente asturiano para conseguir su propósito, el de no abrir el funicular hasta octubre y someterlo a un periodo de prueba de cuatro meses durante el cual sólo se admitirá que sea usado por los vecinos. Una vez transcurrido este plazo, el Principado se replantearía la posibilidad de abrirlo a usos turísticos, lo que parece inevitable antes o después.

Otro teleférico en Cabrales

El funicular público de Bulnes tendrá una réplica privada un poco más abajo. El Ayuntamiento de Cabrales ha decidido hacer un teleférico, financiado por los vecinos y por los propietarios de los terrenos que utilizará el tendido. El proyecto es muy polémico, porque se emplaza a las puertas del parque nacional y por sus expectativas, ya que pretende transportar a 418.000 personas al año, de las que 200.000 subirán entre los meses de julio y agosto (Fuente De tuvo el pasado año 281.715 pasajeros). La inversión prevista es de 1.400 millones de pesetas y los beneficios anuales estimados, de 162 millones.
El ayuntamiento cabraliego, que ha pasado a manos del PP tras una moción de censura apoyada por un tránsfuga, ya ha advertido al Gobierno socialista del Principado que si intenta paralizar el proyecto, tomará represalias urbanísticas. De llevarse a cabo, el nuevo teleférico podrá transportar a 720 personas cada hora entre Poo de Cabrales y El Cuetón, el monte que marca los límites del parque nacional. El tendido tendría un recorrido de cinco kilómetros y salvaría un desnivel de 1.460 metros sostenido por cinco torres intermedias que en algunos casos tendrían 50 metros de altura. Las cabinas a-vanzarán a una velocidad de siete metros por segundo, con lo cual el viaje durará unos 17 minutos.
La competencia con Fuente De va a ser muy clara. Un indicio evidente es que los autores del proyecto han basado todo el informe económico en los datos de explotación del teleférico cántabro y estiman que obtendrían unos ingresos anuales de casi 400 millones de pesetas, de los cuales aproximadamente un 40% se convertirían en beneficios.
El Ayuntamiento de Cabrales pretende financiar la inversión de una forma curiosa. Se constituirá una sociedad, de la cual el propio ayuntamiento adquirirá el 10% de las acciones; la familia mexicana propietaria de los terrenos los cambiará por un 25% de los títulos; intentará que el Principado tome otro 10% y el 55% restante se pondrá a la venta, dando preferencia a los vecinos del municipio.

Indefinición sobre el parque

La tensión popular en Cabrales se acrecienta por la indefinición que vive el parque nacional, absolutamente vacío de contenido cinco años después de su creación. Ni tiene director, ni existe un plan de usos ni planes sectoriales de inversiones. Unas circunstancias que en Cantabria no han originado mayores problemas pero que en Asturias y en Castilla y León sí generan malestar. El reciente desafío de la Junta Castellana al Ministerio de Medio Ambiente aumentando el número de cacerías dentro del parque suscitó inmediatamente la protesta de los cazadores asturianos, que han sufrido una progresiva restricción de las batidas hasta quedar en un número prácticamente testimonial. Hace días, Castilla-León ha vuelto a lanzar un órdago al Ministerio al autorizar la pesca en los ríos de su comunidad que discurren por el parque. Del mismo modo, algunos municipios gobernados por el PP han mostrado su deseo de ser excluidos del parque nacional, lo que ha abierto un debate sobre la posibilidad de que modifiquen los límites con los que fue constituido por ley en 1995.

La rentabilidad de Fuente De

La explotación turística masiva de la vertiente asturiana de los Picos resultaría una competencia directa para la cántabra, y especialmente para Fuente De, la única instalación de Cantur que tradicionalmente ha sido rentable. El teleférico que intentó ser privatizado en 1988 por el Gobierno cántabro en un oscuro y polémico concurso fallido, no sólo ha sido un pequeño pulmón económico para la siempre maltrecha sociedad turística pública, sino que ha resultado un extraordinario aliciente turístico para la comarca lebaniega, por lo que ha cumplido a la perfección los fines para los que fue creado.

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