La Caja vende los terrenos de Nueva Montaña

La venta de la penúltima propiedad de Urbe, la manzana 7 de Nueva Montaña, ha puesto fin a una aventura urbanística que resultó más compleja para la Caja de lo que pudo sospechar. Los terrenos donde Nueva Montaña Quijano vertía sus escorias han deparado mil y un problemas, algunos de los cuales ni siquiera se resolverán ahora, como el de una pequeña parcela propiedad de la sociedad Enahe, que se encuentra dentro de esta transmisión, sin que su titular haya sido advertido de ello.
En los terrenos transmitidos se podrán edificar unas 380 viviendas libres, de forma que la repercusión de suelo para la empresa compradora será de unos 11 millones de pesetas por vivienda.
Anteriormente, la entidad de ahorro había vendido a El Corte Inglés una parcela más pequeña en forma de cuña ubicada entre el Centro Comercial y la autovía Santander-Bilbao, que por su ubicación estratégica y su tamaño, podría ser aprovechada para levantar en ella una estación de servicio.

Un rosario de problemas

La operación con Urcasa prácticamente cierra la relación de la Caja con los antiguos terrenos de la fábrica de acero, que se agotará definitivamente con la ya prevista transmisión de una parcela de chalets. Acaba, también, un camino tortuoso para la Caja, que en 2001 se convirtió en accionista única de Urbe, la sociedad propietaria del suelo, tras una larga negociación para adquirir la participación de Cenavi, y sucesivamente tuvo que resolver la reclamación de la promotora burgalesa Raycomsa por los retrasos sufridos para poder iniciar la construcción de la parcela que adquirió, o la negativa inicial de El Corte Inglés a sufragar la multimillonaria factura (alrededor de 800 millones de pesetas) que supuso la retirada de los terrenos contaminados que se vio forzada a realizar antes de acometer la construcción de su centro comercial.
Unos conflictos a los que más tarde hubo que añadir las exigencias del Ayuntamiento de Santander para hacerse con una parte de la finca y poder cumplir así sus compromisos de viviendas sociales, después de que el propio Ayuntamiento hubiese vendido sistemáticamente todos los aprovechamientos obtenidos de las licencias de construcción ya otorgadas en la zona.
Más tarde, se produjo otro debate sobre la responsabilidad por los gastos de retirada de los terrenos contaminados que también aparecieron en esa parcela, con una polémica de notoriedad pública. Por si no fueran pocas las cuestiones a resolver, se añadieron las tensiones con el Obispado como consecuencia de la necesidad de derribar la Iglesia que existe en el recinto y reconstruirla en otro lugar.
Todos estos problemas llegaron a convertir la operación en un auténtico quebradero de cabeza para la Caja, hasta llegar a dar por sentado que se dejaría por el camino no pocas plumas, probablemente más de 2.000 millones de pesetas en pérdidas.
Sin embargo, después de una prolija tarea para deshacer los nudos hasta llegar al ovillo, la entidad ha conseguido vender la propiedad sin plusvalías, pero también sin quebranto para sus intereses.

La parcela de Enahe

Queda sin resolver el problema de la parcela propiedad de la sociedad Enahe. La manzana que ahora se ha enajenado, situada frente a la entrada principal del centro comercial, tenía incrustada una pequeña finca de 675 m2 . Enahe adquirió derechos sobre esa parcela en noviembre de 1996, cuando firmó un contrato de opción de compra por 13,5 millones de pesetas con Urbe, que por entonces sólo estaba parcialmente participada por la Caja. A pesar del contrato, Enahe no pudo conseguir que el vendedor hiciera escritura pública de la compraventa y optó por recurrir a los tribunales.
En septiembre del año 2000, el juzgado de Primera Instancia le dio la razón y exigía la cumplimentación de la escritura, después de rechazar la versión de la empresa vendedora de que se había producido un error al otorgar la opción de compra, al no haber tenido en cuenta un compromiso anterior con la sociedad ApartaSki Brañavieja. El juez no dio credibilidad a esta versión, ya que la supuesta adquirente previa pertenece del mismo grupo que la vendedora. Urbe recurrió ante la Audiencia Provincial, pero el resultado fue el mismo.
Recalificación

La decisión judicial para obligar a la inscripción de la finca a nombre de Enahe no llegó a cumplirse y la sociedad afectada pidió la ejecución de sentencia. El juez, en un auto de octubre de 2002 le dio a Urbe un mes para otorgar la escritura pública de compraventa, pero la demandada se valió de la nueva situación urbanística de la finca para no hacerlo.
Mientras el asunto estaba en los tribunales, el Ayuntamiento de Santander había procedido a una modificación puntual del Plan General, para recalificar esta zona, inicialmente comercial, y poder utilizar parte de ella para la construcción de las viviendas sociales de Santander.
Con la recalificación, la parcela reclamada por Enahe y la propia Manzana 7 habían quedado subsumidas dentro de otra mucho mayor, la denominada Subárea R-5a. El juez, que ya había llegado a dictaminar, incluso, que un notario de oficio procediese a la inscripción de la finca, estimó un recurso de reposición de Urbe y señaló que a la vista del cambio urbanístico ya no era posible la segregación y, por tanto, inscribirla en el Registro de la Propiedad, por lo que sólo cabía la indemnización.
La decisión está recurrida, dado que el propietario de la opción de compra estima que se ha producido una maniobra extraprocesal de la que ni siquiera fue advertido (la reordenación de la manzana) para evitar que pudiera llegar a disponer físicamente de la finca. Su abogada añade que esta reordenación se produjo después de que las primeras sentencias dejasen claro el derecho a la propiedad de su cliente, por lo que estimar que ya no existe la propiedad como tal para inducir a buscar una salida indemnizatoria sería, en su opinión, como si alguien al que condenan a devolver a su propietario un cuadro de Velázquez lo quema a la puerta del juzgado para hacer imposible la decisión judicial y obligar a las partes a recurrir a una cuantificación de los daños.
El último episodio en esta disputa se ha producido el pasado 16 de enero, cuando la Audiencia Provincial ha instado al registrador de la propiedad número 4 de Santander para que inscriba junto al asiento de la finca la situación litigiosa en que se encuentra, para conocimiento de posibles compradores. No obstante, en el momento en que se ha producido la anotación, la propiedad ya había cambiado de manos.
Fuentes de la Caja aseguran que el comprador era conocedor de esta circunstancia y la indemnización que fijen los tribunales a Enahe –descartan que se pueda producir ya una recuperación física del terreno– debería ser abonada por el anterior copropietario de Urbe, ya que así se estipuló en la compraventa de las acciones por parte de la Caja.

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