Glezco organiza una red privada de ‘business angels’

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No es la primera vez que se intenta en Cantabria pero sí la primera vez que lo hace una empresa privada. La red de inversores (business angels) creada por Glezco es la respuesta de esta consultora a la necesidad de conectar las iniciativas de emprendedores que tiene proyectos sólidos y buscan empresarios dispuestos a apostar por ellos.
Es precisamente su condición de conocedor del ecosistema en el que se mueven las empresas privadas lo que da más valor al paso que ha dado este despacho. No solo analizará los proyectos con el realismo de quien está en el mercado sino que también conoce cuáles son las preferencias y los riesgos que están dispuestos a afrontar los potenciales inversores: “Lo que tenemos que hacer es hablar el lenguaje del inversor, entendiendo, al mismo tiempo, la postura del emprendedor y estando en el mundo. Por eso tiene sentido que las redes de business angels tengan gestión privada”, subraya el director de Glezco, David González-Pescador.

El proyecto mejor valorado

La Red Glezco Ventures, que es como se llama está iniciativa, no hubiera sido posible sin la ayuda concedida por el Ministerio de Industria. El proyecto de Glezco, junto con otro presentado por una firma de León, fue el que más puntuación recibió de los más de ochenta presentados para acceder a la línea de ayudas que se ha abierto para la creación de este tipo de redes.
La solvencia económica era una de las claves para no depender de instituciones locales y poder trabajar con total libertad, aplicando criterios estrictamente empresariales en la elección de proyectos en los que merece la pena invertir. Es precisamente el perfil de estos nuevos emprendedores, sobre todo en las iniciativas de base tecnológica, lo que da sentido a la figura del business angel. Suele tratarse de gente muy joven, con ideas innovadoras, pero que carecen de la experiencia suficiente para llevarlas a la práctica y de contactos que faciliten su ejecución. Es ahí donde el potencial inversor –por lo general empresarios o profesionales con negocios ya consolidados– puede aportar los recursos financieros que permitan poner en marcha el proyecto, sino apoyos o consejos de tipo práctico. El problema es encontrar el equilibrio entre la libertad que debe tener el emprendedor y el respaldo que pueden prestarle en esa labor de mentores. Una de las tareas de Glezco Ventures será precisamente mediar entre ambos para lograr ese equilibrio.

Proyectos de riesgo

Uno de los requisitos para que el proyecto de un emprendedor pueda entrar en esta red es la ambición de crecer y generar plusvalías. No tiene sentido que un inversor externo entre a financiar un proyecto pensado para el autoempleo de una o varias personas. Debe nacer con vocación de expandirse, porque quien pone el dinero espera rentabilidad social y económica: “Los inversores quieren resultados en las plusvalías futuras, y si el emprendedor no está dispuesto a compartir esa futura plusvalía es mejor que busque otra alternativa para financiarse”, explica González-Pescador.
Lo cierto es que en esta clase de proyectos hay un alto grado de riesgo. Las estadísticas indican que no llegan al 30% las ideas en las que interviene un business angel que tienen éxito. Un porcentaje que Glezco aspira a mejorar haciendo de puente entre emprendedores e inversores. Pero frente a ese elevado riesgo, está también el hecho de que las inversiones que se precisan no son muy cuantiosas –en España la cuantía que aportan los business angels casi nunca supera los 60.000 euros– y puede llegar a resultar muy rentable. Además, la situación actual es propicia para que estas iniciativas interesen a posibles inversores, porque la retribución del dinero en el mercado es muy baja.
Los proyectos que aspiren a formar parte de la red pueden llegar a Glezco Ventures por múltiples vías; desde entidades colaboradoras, como lo son ya el Ayuntamiento de Santander y la Universidad de Cantabria, a la propia página web de esta plataforma. De hecho, en Cantabria hay identificados más de setenta puntos de atención al emprendedor y cualquiera de ellos puede ser un colaborador de la red.
Los proyectos serán evaluados para determinar su grado de madurez y su viabilidad, pero la misión de Glezco Ventures no es suplir las posibles deficiencias de un plan de negocio. Eso es un trabajo de consultoría ajeno a los objetivos de la red.

Espacio de coworking

La creación de esta plataforma no es la única vía por la que el despacho quiere aproximarse al mundo de los emprendedores. De manera paralela, la consultora ha habilitado en sus oficinas de Santander un espacio de coworking en el que acogerán durante seis meses proyectos que precisen de una infraestructura material y no anden sobrados de recursos. “También está pensado desde una perspectiva interna, la de tener gente aquí que sirva de revulsivo a la creatividad”, explica David González-Pescador.
Ese mismo espacio servirá para los encuentros entre emprendedores e inversores que Glezco Ventures quiere organizar una vez al mes. Será el Jueves del Emprendedor, y servirá para la presentación de dos o tres proyectos por sesión a potenciales financiadores. Una iniciativa complementaria a la estrategia que esta consultora ha puesto en marcha, guiada por la convicción de que su sector está cambiando de forma acelerada y entre esos cambios está la forma de entender los servicios que prestan a las empresas.

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