El calor de la tierra

En la localidad alemana de Berndorf nacía hace 165 años Karl Von Linde. Su nombre quizá puede resultar desconocido para la gran mayoría, pero no su aportación en la mejora de la vida diaria de las familias. Fue él quien diseñó la primera máquina de refrigeración por comprensión, esto es, la nevera.
Estos electrodomésticos, que con el tiempo se han hecho indispensables en los hogares, funcionan basándose en dos principios de la física: cuando un líquido se evapora, absorbe calor y es posible ‘sacar’ ese calor de un lugar y trasladarlo a otro espacio.
Los refrigeradores constan de un circuito cerrado que transporta gas (o líquido, dependiendo del momento) y un motor que acciona el compresor. El gas comprimido se convierte en líquido pero, al expandirse y recuperar su estado inicial, absorbe calor y produce un enfriamiento dentro del aparato. Ese calor se expulsa a la sala donde está instalada la nevera donde, por tanto, aumenta la temperatura.
Puede que a este científico alemán se le escapara que, con esas mismas premisas de la física y el mismo funcionamiento que un refrigerador, también podría haber sido pionero en calefactar viviendas sin necesidad de tener que utilizar carbón, petróleo o gas; simplemente extrayendo el calor que se encuentra en la corteza terrestre (geotermia) y haciéndolo pasar por su interior.

En invierno y en verano

Gracias a los efectos del sol, la lluvia y el viento, la corteza terrestre está caliente y, por tanto, el agua que se filtra en ella aumenta de temperatura. La calefacción termodinámica trabaja extrayendo ese calor de la tierra mediante un serpentín enterrado horizontal o verticalmente. Para que el calor pase a la vivienda es necesario que las casas estén diseñadas con un suelo radial y que la vivienda disponga de una bomba de calor con la que se regula la entrada de calor o de frío.
Una nevera funciona bombeando calor de su interior al exterior. Si la puerta de la nevera está cerrada, la habitación en la que se encuentra ganará temperatura. Lo mismo ocurre con el sistema de calefacción geotérmica. Basta con que unas bombas hagan pasar el agua por el serpentín en un sentido o en otro para que se caliente o se enfríe. En invierno, el agua que se envía desde la tierra a la vivienda llega caliente, al absorber parte de esa energía que almacena el suelo. Cuando circula a la inversa, en verano, como el agua de la casa está más caliente que la tierra, retorna refrigerada. De una forma tan natural y tan sencilla, la vivienda obtiene frío o calor de la corteza terrestre.
No todas las actividades de la casa necesitan o requieren de la misma temperatura. Por eso, es posible regularla o alcanzar la necesaria para un baño o una ducha añadiendo una bomba de calor, que funciona con la energía tradicional y somete al líquido a una mayor o menor comprensión para conseguir más calor, en el primer caso, y más frío, en el segundo. De esta forma se alcanzan los mismos resultados que con los combustibles convencionales, pero con menos coste.
Todo esto es posible gracias a que la temperatura de la tierra, como ocurre con la del mar, es más constante que la del ambiente exterior. Debido a esa diferencia de temperaturas entre el aire que nos rodea y el terreno es posible calentar, incluso, un edificio entero.

En cualquier tipo de paisaje

La calefacción geotérmica puede instalarse en cualquier tipo de edificaciones, aunque es más recomendable en las viviendas de nueva construcción ya que algunas casas viejas presentan inconvenientes.
Aunque es verdad que el coste inicial en la instalación es superior al de otros tipos de energía, una vez implantada, la geotermia no requiere mantenimiento alguno y no expulsa ningún gas a la atmósfera. Además, es una energía renovable y permite ahorrar en el consumo diario. Como promedio, aunque depende de la obra que se haya realizado, se calcula que la inversión necesaria se amortiza en unos cinco años.
No todos los suelos son iguales por lo que antes de realizar el proyecto es necesario hacer una radiografía energética del lugar.

Energía renovable

Después de que se haya hecho evidente que el uso de las energías fósiles es una de la causas de la contaminación atmosférica, el Código Técnico de Edificación establece la obligatoriedad de instalar en las nuevas construcciones paneles solares u otro tipo de energías alternativas para la obtención de agua caliente.
El sistema de calefacción basado en la termodinámica es una de esas alternativas que presenta la naturaleza que, además, es inagotable porque se presenta de forma continua.

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