Apia XXI levanta un gran centro de ingeniería en el Parque Tecnológico

Marcos Pantaleón, presidente de Apia XXI no iba a dejar escapar una oportunidad como la que le daba levantar la nueva sede de la compañía para afrontar el reto de ponerla en pie por sí mismo y decidió hacerla a través de su filial de construcción, Corelia y con un proyecto firmado por su hijo, Marcos Pantaleón Sánchez.
El edificio, al que se han trasladado las oficinas centrales del Grupo Apia XXI, está situado en el Parque Científico y Tecnológico de Cantabria y su inauguración el 7 de mayo se convirtió en un acto multitudinario al que acudieron las primeras autoridades regionales y toda la plantilla que tiene en Cantabria este grupo dedicado a la ingeniería, a la construcción y a la investigación.
Fundado en Santander en 1987, Apia está implantada ya en España, América Latina y Centroeuropa y prepara el salto a Estados Unidos. Entre la sede central de Santander y sus delegaciones reúne a cerca de 500 profesionales cualificados en todos los ámbitos de la ingeniería y la arquitectura y se ha convertido en uno de los grupos más prestigiosos del país en estos campos.
La creación de su nueva sede dentro del Parque Científico y Tecnológico juega un papel importante en la estrategia de crecimiento de la compañía, ya que va a facilitar la relación con otras empresas introducidas en los terrenos en los que pretende avanzar, entre ellos el de las energías renovables.
El edificio de Apia XXI ha sido el primero del Parque en ponerse en funcionamiento y se alza en el extremo nordeste, junto a la autovía S-20 de entrada a Santander y muy próximo al área comercial de El Alisal.

Un proyecto singular

La singularidad del edificio radica en la idea de la que nace. Jugando con las piezas de un rectángulo que se desplazan sobre el mismo plano, se crean espacios de trabajo y de comunicación. Gracias a este movimiento teórico y a la diversidad de materiales empleados se obtienen dos caras: los despachos en la frontal y los pasillos –huella de este desplazamiento– en la dorsal.
La imagen se refuerza con los acabados aplicados a la fachada, a través de la combinación de materiales robustos y pesados, como el hormigón, con otros frágiles y ligeros, como el cristal, que marcan de forma armónica la personalidad del edificio, caracterizado por la fuerza y solidez que transmite, a pesar del concepto panorámico de cada nivel.
La distribución de cuatro zonas de trabajo por planta, diferenciadas por los pasillos, y el juego de volúmenes facilitan el reparto de los espacios y la creación de zonas de uso común en cada piso. Gracias a todo ello, se logra un edificio funcional y al servicio de los usuarios.

Optimización de la luz solar

La nueva sede tiene una orientación Norte-Sur y presenta una geometría rectangular, con unas dimensiones de 76 metros de largo,18,7 de fondo y 20 de altura (cinco plantas, incluida la baja), lo que ofrece una gran superficie de trabajo. Además, tiene tres plantas de sótano, que añaden 4.000 metros más. Unos espacios que podrán acoger holgadamente a los más de 250 ingenieros que tiene Apia XXI en su región de origen, donde se ha convertido en la principal salida profesional para los titulados de la Universidad de Cantabria, incluso para algunas áreas de formación que en principio nada tienen que ver con la ingeniería, como consecuencia del desarrollo pluridisciplinar que ha adquirido la empresa.
La disposición del volumen en la parcela viene determinada por una búsqueda en la optimización de los recursos naturales disponibles (aprovechamiento de luz solar, vistas al entorno natural, disfrute de espacios verdes…) y de las necesidades funcionales (superficies de aparcamiento, diversidad de accesos, medidas de protección solar o mantenimiento del vidrio mediante forjado volado). Los dos bloques del edificio conviven a través de cuatro patios situados en la planta baja que permiten la ventilación y la entrada de iluminación natural al resguardo de cada volumen principal.
El interior presenta una distribución modular y los espacios destinados a despachos se compartimentan mediante estanterías de paneles laminados, por lo que resulta fácilmente adaptable a las necesidades de cada ámbito. La ventilación natural, la climatización y los accesos a las terrazas hacen que las estancias permitan un trabajo agradable y armonioso. Estos espacios tienen su punto de convivencia en los dos núcleos de comunicación, provistos de ascensores y escaleras.
Las cinco plantas sobre rasante destinadas a oficinas y tres subterráneas, en donde se encuentran las zonas de laboratorio e investigación que va a utilizar la División de Nuevas Tecnologías.
La planta superior está destinada a los despachos de la dirección y administración de la compañía, mientras que la planta baja cuenta con amplias zonas de servicio y aloja aquellos departamentos cuyo contacto diario con el cliente es más habitual.
El edificio ofrece soluciones que se adaptan a los criterios actuales de sostenibilidad y respeto medioambiental, apostando por el uso de energías renovables.

Una trayectoria empresarial de más de 20 años

El origen de APIA XXI se produjo en la Universidad de Cantabria, dentro de un ambiente de trabajo asociado a la investigación y la docencia, donde dos catedráticos Juan José Arenas de Pablo y Marcos J. Pantaleón Prieto, decidieron unir sus esfuerzos, ideas e inquietudes y formar una empresa cuyos primeros pasos se orientaron al diseño de puentes.
Entre 1987 y 1991 dirigieron sus trabajos al diseño de estructuras y grandes viaductos, acometiendo proyectos tan significativos como la estructura del estadio de fútbol de El Sardinero, el Palacio de Festivales de Santander o el Túnel de la Calle Burgos.
Las necesidades de infraestructuras generadas por los grandes acontecimientos que se daban cita en Sevilla como consecuencia de la Expo 92, permitieron a la firma cántabra asentarse como empresa y alcanzar un cierto grado de reconocimiento profesional en todo el país, tras firmar el diseño del Puente de la Barqueta, por el que APIA XXI llegó a recibir el Premio de la Convención Europea a la Construcción Metálica.

Reorientación

En 1991, la empresa comenzó con el trazado de carreteras, autopistas y grandes autovías, acometiendo algunas de las principales infraestructuras que se hacían en España, como los Enlaces de la M-40, en Madrid. Su enlace con la N-I de la capital de España obtuvo el galardón de la I Bienal Iberoamericana de Obra Civil y Premio de Infraestructuras Básicas del Ayuntamiento de Madrid. También se encargó de la traza de varios tramos de la Autovía del Cantábrico, como el que une Novellana con Cadavedo.
Con el Arco de la Regenta la empresa consiguió el prestigioso Premio Internacional Puente de Alcántara. También intervino en la Autovía del Baix Llobregat, en la Pata Sur del Segundo Cinturón de Barcelona, en la Autovía del Noroeste (Puente Piedrafita) y en el desarrollo de otros tramos de la Autovía del Cantábrico, como el de Torrelavega–Cabezón, ejecutado en 1999.
A partir ese año, la inversión española en obra pública evolucionó, una vez que la red de carreteras estaba notablemente mejorada, y Apia XXI apostó de nuevo por ampliar su campo de acción hacia el desarrollo de la red ferroviaria de alta velocidad, la gestión integral del ciclo del agua o la protección activa del medioambiente.
Estos cambios socioeconómicos le abrieron a Apia XXI nuevos horizontes profesionales y dieron lugar a la apertura de varias delegaciones por todo el país, transformándose así en una empresa de referencia dentro del panorama de la ingeniería civil española.
Los proyectos desarrollados durante este periodo muestran el grado de diversificación que alcanzó la compañía y destacan, entre ellos, el saneamiento integral de la Bahía de Santander, el estudio informativo del proyecto de acceso ferroviario a Galicia; el Plan General de Ordenación Urbana de Santander; el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla o el plan para ordenar la red viaria del área metropolitana de Tenerife.
A principios de la década actual, la tendencia general del sector se guió por la búsqueda de mercados exteriores que culminasen el estupendo momento que vivía la ingeniería española. En respuesta a esa inquietud colectiva, Apia XXI optó por lanzarse a una expansión geográfica que, a día de hoy, le permite mantener oficinas permanentes en Santiago de Chile, La Paz, Sao Paulo y Varsovia, donde tiene trabajando a más de 150 profesionales de diferentes nacionalidades.
Algunos de los proyectos acometidos por la empresa cántabra fuera del país son el estudio integral de un tramo de la carretera Presa Corani a Villa Tunari, más de 70 kilómetros en medio de la selva boliviana, o el estudio medioambiental de las autopistas A1 y A2 en Varsovia, el mayor de los realizados nunca en Polonia.
La inquietud profesional ha impulsado a Apia XXI a trasladar su experiencia y conocimientos a nuevos campos que empiezan a adquirir cada vez mayor protagonismo y relevancia, como la generación de energía, la construcción tecnológica y, sobre todo, la investigación aplicada al mundo de la obra pública, área en la que radica su principal vocación y que Apia XXI considera la base de las empresas consultoras del futuro.
Dentro de la línea investigadora, la obtención de patentes sobre seguidores solares, resultado de su asociación con un fabricante de primer nivel mundial como es Isofoton, supuso la entrada de Apia XXI en el mercado de las energías renovables. Esta primera piedra le ha permitido abordar, posteriormente, proyectos de mayor envergadura como la plataforma eólica off-shore, los cultivos energéticos de segunda generación y el análisis de estructuras y materiales para aerogeneradores.
El aprendizaje obtenido en el campo de las energías renovables le han abierto las puertas de importantes obras en materia de energía, como la fachada fotovoltaica de la Escuela de Ingenieros Industriales de la Universidad de Cantabria; el diseño y construcción de la mayor planta solar de Andalucía, la instalación solar fotovoltaica de 20 MW de potencia que se ha realizado en el municipio sevillano de El Coronil; o sendos parques en Chile y Polonia.
Estas nuevas áreas de negocio han demostrado no estar reñidas con el desarrollo de las tradicionales, ya que el Grupo diseñó muy recientemente el viaducto de Montabliz, el más alto de España y el sexto de Europa, demostrando que su incursión en otras actividades ha contribuido también a la mejora de sus áreas de negocio originales y ha elevado la obra civil a su máximo exponente.

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