Reportaje

Salas de escape, una nueva forma de ocio y un éxito empresarial

Desde que aterrizaron en Cantabria en 2015, la oferta se ha multiplicado y ya superan la veintena

A pesar de que lo digital está cada vez más presente en nuestras vidas, la última gran sensación en actividades de ocio son las llamadas ‘escape rooms’ o salas de escape, un juego que se desarrolla en una sala cerrada de la que los participantes han de conseguir salir utilizando su astucia. Esta nueva forma de ocio está causando furor entre el público deseoso de experiencias nuevas, tanto en familia como en grupos de amigos o incluso como actividad empresarial para la creación de ambiente de equipos (team building). Tanto es así que esta actividad ya mueve 20 millones de euros anuales en España. En Santander, la primera sala abrió sus puertas en 2015 y ya hay una veintena.


Te encuentras en una celda, encerrado por un crimen que no has cometido. El carcelero se ha ausentado durante una hora y es tu oportunidad para escapar, pero para ello debes encontrar las pistas que demuestren quién es el verdadero culpable del delito y la forma de salir de la cárcel.

Aunque parece la sinopsis de una película o un videojuego, se trata de ‘La comisaria’, una de las salas de juego que ofrece la empresa Xkapa.

Sergio Rebollar, Fermín Casuso y Patricia Casuso fueron los primeros en introducir esta modalidad de ocio en Santander, con la apertura de la empresa Xkapa, en 2015. Rebollar conoció esta forma de entretenimiento poco antes en Valencia y decidió trasladar el concepto a Santander. Su negocio se ha convertido también en su pasión y, desde entonces, ya ha jugado en más de 320 salas de España y de una decena de países.

Aunque La Comisaría sigue siendo el juego estrella de Xkapa (unas 20.000 personas han pasado por esta sala), la empresa también ofrece la posibilidad de adentrarse en un museo con el objetivo de robar el eslabón perdido o de convertirse en un forajido del lejano oeste para intentar asaltar la caja fuerte de un tren, entre otros juegos.

No son los únicos operadores. La oferta de salas de escape de la capital cántabra se ha multiplicado –y ya son más de veinte– debido al surgimiento de varias empresas más enfocadas a este negocio. Sin salir de la ciudad es posible descubrir los misterios que rodean la muerte de Julio Verne, viajar al pasado en una máquina del tiempo, neutralizar la amenaza de un virus letal que amenaza a la población, o convertirse en explorador del último templo de la península de Yucatán, ente otros retos.

Pero, ¿cómo funcionan las escape rooms? Se trata de juegos presenciales, donde los participantes –normalmente, entre cuatro y seis– están encerrados dentro de una o varias habitaciones ambientadas para recrear una historia que los guiará hasta la solución del enigma a través de pistas, indicios y acertijos. Para ganar la partida, los integrantes tendrán que acertar en sus decisiones, resolviendo las pruebas en el límite de tiempo marcado –generalmente 60 minutos– hasta lograr salir de la habitación.

La clave suele estar en la cooperación y el trabajo en equipo, ya que es fundamental tener varias mentes trabajando en los problemas que se plantean.

Gracias a las cámaras y sistemas de sonido repartidos por la sala, los pasos que van dando los jugadores son vigiladas en todo momento por el game master o director de juego, que suele ejercer la labor de guía y aportar algunas pistas cuando lo considera necesario.

Un nuevo negocio

Existen varias teorías sobre el nacimiento de estos juegos, pero todas coinciden en que tienen poco más de una década de vida. Hay quien defiende que nacieron en Japón en 2007, mientras que otras teorías apuntan a que se crearon en 2006 en Silicon Valley (EEUU), la cuna de los emprendedores y las startups tecnológicas. Pero no fue hasta 2011 cuando se abrió en Budapest (Hungría) la primera sala de escape de Europa.

Por La Comisaría, la primera sala de escape que abrió sus puertas en Cantabria, han pasado 20.000 jugadores

A España llegaron en 2012, con la apertura de una sala en Barcelona. Ahora el número de empresas españolas dedicadas a esta actividad supera las 750, con más de 1.300 salas de juego, según datos de la plataforma Escape Room Lover.

La evolución es espectacular y creciente. En los dos últimos años, el número de empresas dedicadas a este negocio en nuestro país ha aumentado más de un 400% y ya mueven unos 20 millones de euros anuales, aunque se trata de un mercado muy atomizado, con muchos pequeños autónomos.

Para obtener la licencia del negocio no hay una normativa específica, cada localidad tiene la suya propia. El Ayuntamiento de Santander las registra como salas de escape, solo que fiscalmente las incluye en el epígrafe 981.2 del Impuesto sobre Actividades Económicas, que corresponde a “jardines de recreo en los que la entrada es por precio”.

Fuentes del Ayuntamiento lo justifican por tratarse de una actividad tan novedosa que llevó a pedir una licencia ambiental a las primeras salas que se abrieron, por si su actividad pudiese causar molestias, como por ejemplo las de un bar. Con el tiempo, y visto su funcionamiento, esta cautela ha sido eliminada, lo que ha facilitado las gestiones para abrir una de estas salas.

El precio por participar en una escape room suele situarse entre los 15 y los 25 euros por persona, en función de la actividad, el número de participantes y el trabajo que requiere su puesta en escena.

Abrir una sala de escape puede ser un negocio rentable, pues los gastos de estructura no son muy elevados, se adapta a todo tipo de público y suele tener mucha demanda. Pero es evidente que estos negocios cuentan con un hándicap: quien ha jugado en una sala no vuelve, porque ya conoce el juego.

De hecho, este es uno de los motivos por los que hay que evitar dar demasiados detalles sobre el contenido de las salas. El factor sorpresa es crucial en estos juegos.

Mercado regional

Aunque las 20 salas de escape en la región están muy lejos de las más de 200 de Barcelona, las 180 de Madrid o las casi 100 de Valencia, la cifra es importante y continúa creciendo, aprovechando que en Cantabria, como en el resto del país, cada vez hay más adeptos a estos juegos.

Así, la familia propietaria de Xkapa inició un nuevo proyecto llamado Planeta Escape hace un año y medio. En una nave cercana al aeropuerto donde cuentan con otras tres salas, abrirán este mes una cuarta –El Tesoro de Jolly Roger– y dos más en 2020.

Nuria Gedack, la empresaria que está detrás de otra firma, La Clave, vive un crecimiento parecido. Esta licenciada en Bellas Artes descubrió esta forma de ocio en Bilbao y decidió adentrarse en el mundillo en 2016. Aprovechando su pasión por la historia y la celebración del 75 aniversario del incendio de Santander, ideó la sala ‘Incendio en Palacio’.

Las salas de escape recrean el ambiente de la historia que desarrollan, como en ‘El último viaje de Julio Verne’, de La Clave, que escenifica al estudio de Amiens del escritor.

Ahora ofrece la posibilidad de vivir ‘El último viaje de Julio Verne’, pero ante el éxito de su oferta –estima que en estos tres años habrán pasado por sus salas de escape unas 8.000 personas– va a trasladar su negocio a un local más grande, donde se enclavará la primera sala de terror de la región, denominada ‘Daemonium’, que abrirá sus puertas en octubre. Este nuevo juego contará con dos versiones, ’Terror’, para los valientes que quieran vivir una experiencia llena de adrenalina, y ‘Misterio’, sin sustos ni sobresaltos–. Su creadora destaca la estética que tendrá la sala, fiel a la época y el lugar en que se desarrolla la trama, incluso con piezas reales de los años 50 y 80.

El empresario Juan Pablo Llorente también ha apostado por este negocio. Aunque es entrenador de tenis y pádel, tras vivir la experiencia de un escape room con amigos, decidió crear las suyas propias. El pasado verano abrió Laberinto, con tres juegos de última generación, bajo licencia de una de las empresas más potentes del sector a nivel mundial. ‘La Jungla’ tiene una temática similar a la película Jumanji; ‘Desembarco del Rey’ se asemeja a Juego de Tronos, y ‘’Bahía Pirata’ a Piratas del Caribe. El empresario estima que ya han pasado unas 6.000 personas por estas salas.

Hace poco más de dos meses, Llorente decidió abrir un nuevo local, Santand`ER Escape Room, con otras tres salas y que espera ampliar con dos más antes de que termine el año. “Creo que este mercado seguirá creciendo y se mantendrá como una opción más de entretenimiento durante mucho tiempo, siempre que las salas evolucionen y sean cada vez más espectaculares y dinámicas”, aventura el empresario.

Aunque los usuarios de las salas suelen ser personas de entre 25 y 40 años, los empresarios coinciden sobre la creciente diversidad de su clientela. Gedack afirma que “cada vez más, recibimos equipos de todas las edades”, por ello ha ideado una modalidad del juego de Julio Verne para niños de entre siete y catorce años.

Tanto Laberinto como Santand`ER han adaptado sus salas para niños, porque es el público que más crece, sobre todo desde que las escape rooms se han popularizado para las celebraciones de cumpleaños.

“Es una opción más para celebrar cumpleaños, despedidas de soltero o para hacer un plan diferente con amigos o visitas”, explica Llorente, quien añade que cada vez hay más abuelos que entran con sus nietos para demostrar la amplísima gama de edades que empiezan a tener las salas.

Apuesta por lo diferente

Ante este boom, varios empresarios de salas de escape de la región –Lógicamente (Santander), La Clave (Santander) y Al Otro Lado (Castro Urdiales)– decidieron unirse a principios de 2018 y crear Norte Experiencias, con el fin de ofrecer paquetes de aventuras a medida.

Su primer proyecto tuvo lugar en La Nave que Late, dentro de la zona portuaria de Santander, y se llamó ‘La Nave 66’, un juego que sus propios creadores denominan de «escape teatralizado», ya que mezcla actuaciones en vivo, enigmas, puzzles, secretos y mucho juego en equipo. En su caso, tenía una temática de miedo, pero con toques de humor y estaba dirigido a grupos grandes –unas 28 personas por sesión, divididos en  grupos de cinco o seis–, donde cada jugador tenía distintos roles relacionados con la trama y la misión.

Ante el crecimiento del negocio, muchos empresarios cántabros siguen ampliando su negocio de las salas de escape, como Xkapa, que ha abierto Planeta Escape.

Tras el éxito de esta iniciativa, han seguido realizando eventos paulatinamente, ya que reconocen que organizar cada uno de ellos les lleva mucho tiempo y trabajo.

Uno de sus juegos estrella son las cenas temáticas ambientadas en el Orient Express. Ya han realizado tres, una de ellas fuera de Cantabria, con una estructura similar a la de un juego de Cluedo con tintes de sala de escape.

“Seguimos ideando nuevas experiencias y esperamos ofrecer pronto otra cena temática, pues siempre hay gente que se queda sin participar porque las plazas se venden muy rápido”, anuncia Nuria Gedack.

Refuerzo de equipos y selección de personal

Las salas también son un lugar propicio para las actividades que fomentan el trabajo en grupo (team building), servicios que las compañías contratan para mejorar las relaciones entre sus empleados y construir equipo.

Este tipo de experiencias lúdicas no solo mejoraran el rendimiento de los trabajadores sino que son les permiten conocerse mejor, al tiempo que se entienden como una recompensa por parte de la compañía.

José Antonio Mier, de Lógicamente, señala que por su sala ‘Inventum’ han pasado ya empresas como Cinesa, McDonalds y Hoteles NH.

Rebollar reconoce, por su parte, que bastantes empresas acuden a las instalaciones de Xkapa a hacer una jornada de trabajo diferente, aunque “por desgracia no es una práctica tan habitual como en Barcelona, Madrid, Bilbao o Alicante”.

Tres de los negocios de salas de escape se han unido para crear Norte Experiencias, que organiza eventos diferentes, como cenas que mezclan elementos de escape room y del juego Cluedo.

Por La Clave también han pasado varias empresas locales. “Cada vez son más las que se interesan por esta clase de dinámicas de grupo para incentivar a sus trabajadores, para crear equipo o como parte de una formación concreta”, asegura Gedack, que añade que recientemente ha colaborado con una empresa internacional para crear un juego de escape a la medida destinada a la formación de directivos de empresas.

En realidad, para los grupos de empresas existen otro tipo de salas de escape más grandes, los hall game o hall escape, que permiten que varios equipos compitan en la misma sala. Estos juegos no disponen de decoración tematizada y, aunque los enigmas son los mismos que en un juego de escape, su finalidad no es salir de una habitación. En Santander hay algunas opciones de este tipo.

En las grandes ciudades, las empresas también están utilizando los escape rooms con otra finalidad, la de seleccionar personal. La sala se convierte en un entorno idóneo para que los expertos en recursos humanos puedan descubrir el verdadero carácter de los potenciales trabajadores, lo que se convierte en una inestimable ayuda a la hora de tomar la decisión.

La reacción y la actitud ante las dificultades que los participantes exhiben durante el juego ofrece una información clave sobre el comportamiento y los roles naturales que los candidatos desarrollan dentro de un grupo.

Es una opción que los empresarios cántabros no han utilizado por el momento, pero que quienes buscan un empleo debieran ir practicando… por si se populariza.

María Quintana

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