Reportaje

Alto Campoo, un motor económico en plena aceleración

Cantur quiere completar el esquí con actividades de ocio que atraigan visitantes todo el año

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Cantur trata de convertir la estación invernal de Alto Campoo en un lugar atractivo durante todo el año y estudia varias iniciativas de ocio a desarrollar fuera de la temporada de esquí. De esa manera potenciaría el decisivo papel que cumple como dinamizadora de la economía campurriana. Según estudios del sector, por cada euro que se gasta en una estación de esquí, se generan entre 8 y 10 en la economía de la zona.


Dice el proverbio que la abundancia de nieve es la antesala de otros muchos beneficios, y en el caso de Campoo se cumple con rigurosa exactitud. Porque la estación de esquí de Brañavieja, el gran dinamizador económico de la comarca campurriana en la época invernal, está culminando una de sus mejores temporadas. Si las previsiones se cumplen, la cifra de usuarios de las instalaciones de Alto Campoo podrían superar holgadamente los 110.000, a poco que las condiciones meteorológicas permitan que las pistas continúen esquiables hasta el mes de abril. Y esa afluencia de visitantes en época invernal supone un gran impulso económico para la hostelería de la zona. Lo demuestra el gran número de establecimientos que jalonan la carretera que une Reinosa con la estación de esquí, pero también otros muchos servicios de los que la propia estación de Alto Campoo es el principal cliente.

El reto de Cantur es intentar que las instalaciones también atraigan público en otras épocas del año, lo que serviría para amortizar mejor sus costes y para reducir la absoluta dependencia de la nieve, siempre incierta, además de colaborar con el objetivo con el que se creó la estación, impulsar la economía de una zona deprimida con muy pocas alternativas.

Una temporada muy prometedora

Cinta transportadora cubierta para subir sin telesilla.

La nieve ha acudido esta vez puntualmente a la cita con los aficionados al esquí y está siendo uno de los inviernos con más nevadas de la última década. A media temporada, las cifras de esquiadores (unos 80.000 a finales de febrero) superan las de toda la campaña precedente, ya que cuando pararon los telesillas, el 5 de abril, se quedaron al borde de los 64.000. Tan notable diferencia se explica porque la temporada anterior no pudo arrancar hasta el 18 de enero y este año lo ha hecho un mes y medio antes.

Una llegada anticipada de la nieve no asegura por si sola la práctica del esquí. Hace falta que las condiciones climatológicas permitan el uso de las pistas, algo que no siempre ha ocurrido desde que el 3 de diciembre se abrió la estación. Los fuertes vientos o la poca visibilidad han dificultado su uso muchos días, cuando sólo los más entusiastas se han animado a subir a Alto Campoo. Ha habido momentos en que la estación ha estado abierta para tan solo cien personas, cuando la media en una temporada normal es de unos mil esquiadores al día, pero estas circunstancias forman parte de la compleja gestión de unas instalaciones concebidas como un servicio público –y, por tanto, con vocación de estar abiertas permanentemente– pero dependientes de factores climatológicos que escapan a su control.

Los cañones funcionan aunque nieve

Zona de snowboard, una práctica que gana terreno al esquí.

En todas las estaciones invernales se dan estas circunstancias pero la de Alto Campoo se mueve en un difícil equilibrio entre las limitaciones que le impone su escasa altitud y una ubicación geográfica cercana a la costa y las ventajas que derivan, precisamente, de esa situación. Brañavieja tiene una elevada humedad por la proximidad del pantano del Ebro, y se encuentra a relativamente poca altura (la parte inferior de la estación de esquí está a 1.650 metros), en comparación con las situadas en otros macizos montañosos. Además, muchas de sus pistas están orientadas al sur, lo que hace muy agradable la práctica del esquí pero dificulta la persistencia de la nieve.

Para luchar contra estas limitaciones, el pasado año culminó un proyecto que se venía persiguiendo desde hacía muchos años, la instalación de cañones de nieve. Este sistema de innivación artificial, formado por 87 aparatos, se han convertido en un poderoso recurso para prolongar la temporada, manteniendo las pistas esquiables durante más tiempo.

El nuevo director de la Estación, Joan Font, tiene una gran experiencia en el uso de los cañones de nieve, tras treinta años de trabajo en el Pirineo catalán, quince de ellos como director de la estación gerundense de La Molina.

A muchos esquiadores les ha sorprendido ver esos cañones en funcionamiento en días en que había nieve natural suficiente, pero ese uso, aparentemente innecesario, es el que va a hacer posible que, a finales de este mes o principios de abril, persista la nieve esquiable en la parte baja de Brañavieja y no solo en las pistas superiores, como venía siendo habitual.

Uno de los nuevos cañones de nieve en pleno funcionamiento.

Para hacer frente a los elevados consumos de electricidad y agua de los cañones, Cantur ha elevado en tres euros el forfait de día, que ahora cuesta 33, un precio que sigue estando entre los más baratos de las estaciones de esquí españolas (en Baqueira cuesta unos 50 euros). Los abonos se han mantenido sin variaciones para los usuarios que lo adquirieron durante la campaña pasada, con el fin de fidelizarles. Su precio (con excepciones para federados y familias) era de 396 euros si se adquiría antes del 23 de noviembre, y pasó a ser de 480 euros para los adquiridos después de esa fecha.

También existen ofertas muy atractivas que combinan el forfait con la estancia en el hotel de la estación (La Corza Blanca), que están pensadas para atraer visitantes a la estación y a la comarca, porque Cantur tiene claro el papel de servicio público que deben cumplir sus instalaciones, y que está en el origen de su creación en 1969 por la entonces Diputación Provincial de Santander. La empresa pública nació para promocionar el turismo en las zonas interiores de Cantabria, aprovechando los magníficos recursos naturales de la región.

Casi medio siglo después, se puede constatar el dinamismo económico que ha aportado a esas zonas. Ni Liébana ni los Picos de Europa serían el referente nacional que hoy son sin el teleférico de Fuente De, que está en el origen de Cantur; ni Campoo estaría en la mente de muchos cántabros, vascos, castellanos, asturianos e incluso portugueses sin Brañavieja, otra de las instalaciones con las que se inició su actividad.

El gran recurso de Campoo

Aunque es difícil calcular con exactitud el impacto económico que tiene Alto Campoo en su zona de influencia, los estudios hechos sobre el sector estiman que por cada euro gastado en una estación de esquí se generan entre ocho y diez en la economía de la zona. Además de atraer a un público del que se beneficia la hostelería de la comarca, en las instalaciones de Alto Campoo trabajan cinco escuelas de esquí y varias empresas de alquiler de material deportivo. Sin ningún gasto publicitario por su parte, la estación les asegura la afluencia de cien mil potenciales clientes a lo largo de los aproximadamente cuatro meses que suele durar la temporada.

Hay que añadirle los consumos de la estación,  que solo en la compra de mercancía para el Hotel La Corza Blanca emplea más de cien mil euros al año y otro tanto en su mantenimiento y en el suministro de energía. Son solo dos partidas de un rosario de gastos que han de hacerse necesariamente en la zona, el más importante de los cuales es el millón de euros que se dedica cada año a reparar los remontes, cuya mecánica sufre mucho con la nieve y las bajas temperaturas.

Además, la estación es un importante generador de empleo, porque a las 25 personas que integran la plantilla fija directa (entre los trabajadores de la estación y de hostelería), se suman los cien de temporada y los que se contratan como refuerzo de fin de semana.

Todo esto da lugar a que, durante los aproximadamente cuatro meses que dura la temporada de esquí, Alto Campoo se convierta en la tercera empresa de toda la comarca por volumen de empleo, solo superada por grandes plantas industriales de Reinosa, como Sidenor o Gamesa.

Una estación familiar

Javier Carrión, director gerente de Cantur. FOTO: MARÍA CASUSO

La climatología no siempre es condescendiente con la estación cántabra que, a cambio, tiene otras ventajas evidentes. La primera es su cercanía a Santander, que está a una hora por carretera. Además, el acceso a Alto Campoo se despeja con rapidez, incluso en días de fuertes nevadas como las de este año, lo que no es fácil de lograr en otras estaciones de alta montaña.

Para los que se desplazan en un vehículo privado, Alto Campoo cuenta con unas 2.200 plazas de aparcamiento distribuidas entre la parte superior de la estación y el poblado de Brañavieja, donde se han habilitado dos parkings que una línea de autobuses conecta con las pistas.

Las condiciones climáticas que impone la geografía siempre limitarán sus posibilidades, aunque los kilómetros esquiables han crecido muy notablemente en estos años. En una temporada media, Alto Campoo suelen rondar los cien mil usuarios (unas mil personas por cada día en que las pistas estan abiertas), una cifra alejada del millón de visitantes que recibe Sierra Nevada o de los 800.000 de Baqueira.

Sus instalaciones están adaptadas para recibir a más visitantes y una de las estrategias para conseguirlo es darse a conocer entre los potenciales usuarios de Valladolid y Palencia. El pasado año, Cantur firmó un acuerdo con Renfe, que acaba de ser renovado, por el cual Renfe hace una oferta para llevar hasta Reinosa a los aficionados castellanos al esquí, y desde allí la propia Cantur se encarga de su traslado hasta las pistas. La oferta se completa con una noche de alojamiento en el Hotel La Corza Blanca en régimen de media pensión y el forfait de la estación de esquí.

27 kilómetros esquiables

Brañavieja cuenta con más de 27 kilómetros esquiables repartidos en 22 pistas, a las que se accede mediante doce remontes (5 telesillas y 7 telesquís). Para los aficionados al esquí nórdico dispone de un circuito de fondo de 2,7 kilómetros.

Aunque hay pistas muy técnicas, la estación resulta especialmente atractiva para los esquiadores que empiezan a practicar este deporte. “Alto Campoo es una estación ideal para familias y para principiantes, y lo dicen los propios usuarios”, señala el director general de Cantur, Javier Carrión.

La topografía de la estación de Alto Campoo, en forma de herradura y con todas las pistas confluyendo en un circo central la convierten en un escenario fácilmente abarcable y muy cómodo para practicar el esquí en familia o para el aprendizaje. Para mayor comodidad, la estación incorporó recientemente una cinta transportadora cubierta que sube a los esquiadores menos avezados sin necesidad de engancharse a un remonte.

Además de la práctica del esquí para aficionados, Alto Campoo cuenta con un calendario de pruebas deportivas que este año recuperará un eslalon paralelo, previsto para el 30 de marzo.

Un Plan para desestacionalizar

Esta máquina pisapistas ha sido habilitada para transportar visitantes hasta la parte superior de la estación.

La última gran inversión realizada por Cantur en Alto Campoo fueron los diez millones de euros empleados en la instalación de los cañones de nieve. Pero no siempre es necesario hacer grandes inversiones para aprovechar mejor las posibilidades de una estación de esquí y la empresa pública ha puesto en marcha otras iniciativas para reforzar su atractivo incluso entre quienes no esquían. A este planteamiento responde la adaptación de una máquina pisapistas dotada de una cabina con capacidad para 15 personas con la que cualquier visitante puede recorrer toda la estación sin tener que utilizar los remontes ni calzarse los esquíes. Con este ‘autobús de la nieve’ los visitantes pueden subir hasta la cafetería de El Chivo para disfrutar del paisaje y de su servicio de hostelería o ampliar la ruta hasta el Cornón. También se ha realizado un ensayo para testar la acogida que puede tener ofrecer cenas especiales en esa cafetería.

Pero Alto Campoo aspira a ser algo más que una estación de esquí; quiere ser una estación de montaña, y desde la dirección de Cantur se está trabajando en varias ideas para que las instalaciones también sean un motor para la economía local en verano, a través de actividades turísticas, de ocio y aventura, conocimiento del medio, ecológicas o deportivas. “Tenemos que pensar en cubrir no solo esos tres o cuatro meses de esquí a los que vamos a llegar esta temporada –confirma Javier Carrión–, sino en buscar actividades para todo el año”.

Una tirolina kilométrica

Algunas de las ideas que han ido surgiendo ya están en camino de concretarse, como la construcción de uno de los trazados de tirolinas más largo de España. En su planteamiento inicial se habían estudiado dos tramos que sumarían una longitud de 1,6 kilómetros. El primer recorrido, de 600 metros, partiría desde la cafetería de El Chivo, cruzando la balsa de innivación, con un altura máxima de 65 metros sobre el suelo. A partir de ahí, un segundo tramo, de mil metros de longitud, transportaría a los clientes hasta el Edificio Multiusos, en la parte baja de la estación, llegando a alcanzar una altura de 60 metros sobre el suelo. Sin embargo, ese trazado presentaba dificultades técnicas que han aconsejado la redacción de un nuevo proyecto en el que se trabaja ahora.

La tirolina sería solo uno de los alicientes que Cantur quiere incorporar a la estación para atraer visitantes fuera de temporada, porque el  objetivo es ofrecer el suficiente número de actividades como para que quien se anime a subir a la estación disponga de varias opciones de ocio. Así, se está valorando la posibilidad de realizar actividades de verano en la balsa construida para alimentar el sistema de innivación, un lago de 300 metros de longitud entre los puntos más distantes que puede permitir la práctica del paddle-surf o la iniciación al piragüismo. También se valora la posibilidad de utilizar los remontes para el ciclismo de montaña, que luego se ejercitaría en un descenso por los circuitos marcados.

Otra de las opciones en estudio es la construcción de un tobogán ruso, un circuito sobre raíles para desplazarse en pequeños trineos, utilizable en verano y en invierno. Aunque está teniendo un gran éxito en los lugares donde se ha implantado, la elevada inversión que requiere hace que no sea una de las prioridades en ese plan de desestacionalización.

En esa búsqueda de nuevas actividades, el mercado ofrece ideas tan insólitas como el parque de maquinaria industrial que se ha puesto en marcha en Diggerland (Inglaterra), en donde visitantes de todas las edades pueden jugar a manejar pequeñas grúas o excavadoras, lo que ofrece argumentos para que la imaginación trabaje a la hora de plantearse nuevos atractivos para la estación de Alto Campoo.

El propio entorno de montaña de Brañavieja permite el desarrollo de actividades ligadas a la naturaleza, como rutas guiadas para la observación de aves, el estudio de los glaciares o el simple senderismo por un paisaje espectacular, en los que la hostelería de la estación puede jugar un papel activo también en verano.

Apertura del hotel en verano

El hotel La Corza Blanca se abre también en verano.

La apertura en agosto del Hotel de la Corza Blanca ha tenido unos buenos resultados en pernoctaciones. “Podemos ofertar el Hotel sin tener que ceñirlo solo a la estación de esquí”, anuncia Carrión, habida cuenta de que el entorno cuenta con atractivos que pueden justificar la elección de este hotel como alojamiento veraniego. El más evidente es el campo de golf de Nestares, también propiedad de Cantur, que cuenta con 18 hoyos y una superficie de 6.250 metros cuadrados. Con unos 16.000 usuarios al año, puede convertirse en un tandem perfecto para La Corza Blanca si se complementa con otras ofertas de ocio que tengan como base la estación, por ejemplo, un campeonato combinado de esquí y golf, aprovechando la posibilidad, no muy común, de que estas dos instalaciones deportivas estén separadas por un trayecto de apenas 20 minutos.

Otra de los posibilidades de ocio de Campoo es el pantano del Ebro, donde aficionados que se desplazan desde Santander aprovechan para practicar windsurf en aguas más tranquilas y con vientos más estables.

En cualquier caso, los más de 125 días de sol que tiene Campoo a lo largo del año son un buen argumento para atraer visitantes si se le ofrecen actividades de ocio que desarrollar, y ese es el objetivo de Cantur.

Jesús Polvorinos

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