Cantabria cierra el verano con cuatro fallecidos en las carreteras

Cantabria ha registrado este verano 565 accidentes en las carreteras cántabras, con cuatro fallecidos –el conductor de un camión, la de un turismo, un motorista y una peatón–, lo que supone el doble de víctimas mortales que en 2022. Además, hubo 232 heridos leves y 18 graves que requirieron hospitalización.

Estos datos han sido facilitados este miércoles por la delegada del Gobierno en Cantabria, Ainoa Quiñones, que ha presentado el balance de tráfico de este verano junto al jefe provincial de Tráfico, José Miguel Tolosa, y el comandante jefe del Sector de Tráfico de la Guardia Civil de Cantabria, Rubén Flores, quienes han reconocido que ha sido «un mal verano» en cuanto a la siniestralidad en el que «se ha roto la tendencia de los últimos años».

En cuanto al número de accidentes de tráfico este verano –565–, la cifra es similar a la de los años anteriores (588 en 2022; 556 en 2021; 583 en 2020, y 588 en 2019).

CUATRO FALLECIDOS EN SENDOS ACCIDENTES

Uno de los accidentes mortales se produjo en julio y tres en agosto, éstos últimos concentrados en apenas una semana. Dos de los cuatro siniestros mortales fueron en vías interurbanas y los otros dos en vía urbana.

La primera de las muertes fue a mediados de julio cuando un conductor de camión-hormigonera volcó y se incendió en la A-67 a la altura de Cacicedo, en el municipio de Camargo.

Ya en agosto hubo otro fallecimiento en vía interurbana, en el que falleció una conductora de 27 años tras colisionar el coche que manejaba contra un camión en la vía rápida de la N-629, a la altura de Ampuero.

En vía urbana, hubo dos accidentes mortales, ambos en agosto, en los que además las víctimas forman parte de las consideradas por la Dirección General de Tráfico (DGT): un peatón –la mujer de 71 años que murió atropellada en Los Corrales de Buelna cuando cruzaba por un paso de peatones– y un motorista de 61 que perdió la vida en la Avenida de la Constitución de Santander en una salida de vía de la S-20.

Además, hasta el 31 de agosto se han registrado en Cantabria 17 fallecidos en las carreteras, ocho más que en 2022, cuando hubo 9; diez más que en 2021 (7), y siete más que en 2019 (10).

CAUSAS

En cuanto a las causas de los siniestros, Tolosa ha reconocido que a la DGT «le preocupa mucho» las salidas de vida pues muchas veces se deben a «distracciones, somnolencia o despistes», además del alcohol –presente en un porcentaje «muy elevado» de los accidentes– o las drogas.

Por su parte, el jefe de Tráfico de la Guardia Civil de Cantabria ha subrayado la «gran diferencia» que han percibido respecto a años anteriores en cuanto a los accidentes sufridos por ciclistas (otro de los colectivos vulnerables). Según ha indicado, de los 14 siniestros graves registrados en vías interurbanas, seis fueron salidas de vías protagonizadas por éstos sin intervención de otro conductor.

MOVILIDAD

Por otra parte, Quiñones ha detallado que los desplazamientos de largo recorrido por las principales vías de la comunidad autónoma se han incrementado una media de un 1% respecto a los meses de julio y agosto a 2022, un crecimiento superior al de la media nacional (0,3%).

Ha indicado que, aunque porcentualmente el incremento ha sido reducido, el volumen de aumento de los desplazamientos en los años anteriores fue muy notable. Así, ha recordado que en 2022 los desplazamientos se incrementaron un 15% respecto a 2019 (año previo a la pandemia) y un 11,9% respecto a 2021.

La delegada del Gobierno ha indicado que Cantabria ha registrado «muchísimo movimiento» y los días con mayor número de desplazamientos por las principales carreteras de la comunidad han sido el 11 de agosto con 125.000 y el 18 de agosto con 120.000, mientras que los días de menor circulación fueron el 11 julio y el 30 agosto (81.000
desplazamientos).

Quiñones ha indicado que este importante volumen de tráfico han provocado retenciones en las principales vías de acceso a Cantabria, sobre todo en la zona oriental de la A-8, en el límite con el País
Vasco y en el entronque entre la A-8 y la A-67, en las proximidades de
Torrelavega.

Además, también se han registrado retenciones en carreteras de acceso a poblaciones y zonas turísticas de la región, especialmente en San Vicente de la Barquera, Noja o Comillas.

MÁS DE 240 PERSONAS EN EL OPERATIVO Y CAMPAÑAS ESPECIALES

Por su parte, el jefe provincial de Tráfico, José Miguel Tolosa, ha indicado que más de 240 personas han formado parte del operativo de verano de la Dirección General de Tráfico (DGT) en Cantabria, con más de 180 agentes del Sector de Tráfico de la Guardia Civil y otras 60 personas entre funcionarios y personal técnico, a quienes ha agradecido el trabajo desarrollado en estos meses.

En cuanto a los medios técnicos, en Cantabria se cuenta con 16 puntos de control de velocidad, tres cámaras de control de cinturón y móvil, una furgoneta camuflada y un helicóptero con medio técnico para detectar las infracciones, ha detallado.

También ha recordado que este verano se ha realizado una Campaña Especial de Vigilancia de Control de Alcohol y Drogas, que se desarrolló en agosto, y en el marco de la cual se realizaron 3.798 pruebas y se denunció a 93 conductores.

Así, el comandante jefe del Sector de Tráfico de la Guardia Civil de Cantabria ha indicado que, a lo largo de los meses de julio y agosto, los agentes de la Agrupación de Tráfico han realizado un total de 25.279 pruebas de alcoholemia, de las que 436 resultaron positivas, y 372 pruebas de detección de drogas, con 221 positivas.

POSIBLE RADAR DE TRAMO EN SALTACABALLO

A preguntas de los periodistas, Tolosa ha señalado que sigue «en estudio» la posible sustitución de los tres radares fijos –dos de ellos operativos– en la A-8 en Saltacaballo (Castro Urdiales) por uno de tramo. «Es una posibilidad que se está barajando», ha indicado.

Ha señalado que, en estos momentos, la siniestralidad en la zona es en estos momentos «muy baja» y básicamente se limita a «accidentes de chapa».

Tolosa ha explicado que a menudo estos accidentes se producen al frenar súbitamente un vehículo cuando llega a los radares y el anterior colisiona con éste por alcance. Por ello, cree que si se logra que en esta zona haya una «velocidad más homogénea», algo a lo que contribuiría el radar de tramo que está en estudio, se lograría reducir este tipo de siniestros.

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