La banca española es más solvente y mejor preparada, pero se enfrenta al deterioro de la rentabilidad

El Banco de España apunta a la consolidación para mejorar la eficiencia

La banca española es más solvente y está mejor preparada para actuar ante situaciones adversas, pero todavía se enfrenta a algunos problemas que arrastra desde la crisis económica, como la pérdida de la confianza y el deterioro de la rentabilidad, en un entorno en el que debe adaptar su actividad al nuevo entorno regulatorio competitivo y tecnológico.

Así lo han puesto de manifiesto los expertos del sector que han participado en el V Panel de Seguimiento Financiero de la Economía Española organizado este jueves por el Instituto Español de Analistas Financieros y la fundación de Estudios Financieros (IEAF-FEF) en la Bolsa de Madrid.

El responsable de la división de análisis financiero del Banco de España, Ángel Gavilán, ha apuntado que los gastos de explotación se han reducido en menor medida que los ingresos, lo que ha deteriorado la eficiencia.

El número de entidades registradas ha pasado de 122 a comienzos de la crisis a 61 al finalizar 2018, el empleo se ha ajustado un 30% y la red de sucursales, un 40%.

En este escenario, ha asegurado que todavía existe “un amplio margen de mejora” y que sería “fundamental” intensificar la racionalización de los costes de explotación mediante mejoras de eficiencia.

“Este proceso podría requerir, en algunos casos, avances adicionales en el proceso de consolidación”, ha señalado el responsable del Banco de España, quien ha insistido en que el sector bancario debe buscar mayor rentabilidad y fuentes alternativas de ingresos.

ASIMETRÍAS REGULATORIAS

De su lado, los expertos de Analistas Financieros Internacionales (AFI) Ángel Berges, Fernando Rojas y Federica Troiano han señalado que la transformación de la economía española en las últimas décadas ha estado acompañada por una modernización y oferta financiera creciente por parte de los bancos.

Sin embargo, las entidades deben adaptarse a un escenario regulatorio que “ha multiplicado sensiblemente las exigencias en todos los ámbitos del negocio”, así como a un entorno competitivo caracterizado por “un claro exceso de capacidad y facilidad de entrada de nuevos competidores, con asimetrías claras en cuanto a exigencias regulatorias, e incluso en lo relacionado con el cambio climático”, han afirmado los expertos de AFI.

Durante el evento, destacaron que el activo total del sistema bancario representaba un 101% del PIB en 1995, alcanzando el 300% en los años previos de la crisis. Tras el ajuste y saneamiento realizado, ha bajado al 230% del PIB, hasta los 2.700 millones.

Asimismo, el saldo vivo del crédito concedido al sector privado alcanzaba el 60% del PIB hace tres décadas, mientras que en la actualidad supone el 105%. Antes de la crisis, la banca apenas contaba con activos adjudicados y la tasa de morosidad era inferior al 1%. En 2018, la ratio de dudosos se redujo hasta el 4% y la morosidad rozó el 6%.

El director adjunto de investigación del Ivie, colaborador de Cunef y catedrático de la Universidad de Valencia Joaquín Maudos ha apuntado a la necesidad de que el sector trabaje en el recorte de costes, la diversificación financiera, la reducción de activos tóxicos, la recuperación de la reputación, la incentivación de la migración del cliente a banca online y el aumento de solvencia para destinar una mayor parte del beneficio a reservas.

Maudos también ha descartado que se deba seguir penalizando a la banca con tipos negativos, pues las medidas no han desviado la liquidez hacia nuevo crédito. En su opinión, hay poco espacio para fusiones domésticas, mientras que las transfronterizas son “poco probables” con la Unión Bancaria incompleta.

En cuanto a las nuevas tecnologías, los expertos de BBVA Álvaro Martín y Javier Sebastián indicaron que la generación de ingresos en el sector bancario no va a estar ligada a los negocios tradicionales, sino en la búsqueda de otros alternativos a través de nuevos canales digitales, en un contexto en que será clave la gestión de los datos y la colaboración entre la banca tradicional y los nuevos actores.

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Source: Europapress

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