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‘Nos adelantamos a las tendencias saludables del mercado y por eso hemos sobrevivido’

Juan Miguel Martínez Gabaldón, director general:

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Galletas Gullón ha cumplido 125 años y Juan Miguel Martínez Gabaldón, su director general, ha protagonizado las tres décadas que han convertido esta empresa familiar en una de las mayores compañías europeas del sector, con una facturación de más de 340 millones de euros y que exporta a 130 países. Cuando en 1892 el confitero zamorano José Gullón creó en Aguilar de Campoo lo que entonces era un obrador no podía presumir esta evolución y una persistencia que no han logrado otras compañías que se crearon por entonces por la zona, para aprovechar el trigo de Castilla. Gullón sigue teniendo Aguilar de Campoo como centro de operaciones y entre sus 1.400 trabajadores hay casi 300 cántabros.


Pregunta.­– En 125 años todo ha cambiado, incluso los alimentos. ¿Cuál cree que es el secreto de la supervivencia de Gullón?

Juan Miguel Martínez Gabaldón.– Las sociedades van cambiando y con ellas la forma de alimentarse. La galleta es un alimento creado por los ingleses para ser utilizado en las largas travesías transoceánicas en el siglo XVIII, y aparecen en España en el último tercio del siglo XIX de la mano de un puñado de familias de Aguilar de Campoo entre las que se encontraba Gullón, la única empresa que todavía permanece en manos de la familia fundadora.

Desde su llegada a España las galletas han experimentado un crecimiento continuado. Se han utilizado fundamentalmente para el desayuno, pero poco a poco han sabido ganar terreno en la merienda o entre horas y, hoy día, gracias a la amplísima variedad existente y al envoltorio que las protege y las da una larga caducidad, pueden consumirse en cualquier momento y lugar.

Gullón ha tenido y tiene la virtud de haberse sabido adaptar históricamente a las preferencias y necesidades del consumidor. Hace 30 años estábamos convencidos de que el siglo XXI iba a ser el de la salud y nos adelantamos a las tendencias actuales de alimentación creando en 1990 una amplísima gama de galletas saludables. Este esfuerzo innovador en el ámbito de la salud nos ha permitido ser líderes absolutos de la categoría y por eso seguimos en los lineales de los supermercados

P.– Usted ha visto cambiar radicalmente la empresa y ha protagonizado muchos de esos cambios. ¿Cómo era Gullón cuando se incorporó?

Cuando llegué a Gullón en diciembre de 1985 de la mano de la presidenta, María Teresa Rodríguez Sainz-Rozas, la empresa sólo disponía de una pequeña nave de 4.800 m2 en el casco urbano de Aguilar, apenas sobrepasaba los 100 empleados y facturaba alrededor de 6 millones de euros, con un reducido catálogo de referencias y unas ventas centradas en las tiendas tradicionales, que ya mostraban un claro retroceso, en beneficio de la moderna distribución.

Aplicamos una estrategia de cambios basada en la innovación radical en producto, en la reinversión del beneficio, en la incorporación masiva de tecnología y en la exportación.

Hoy en día, nuestra compañía la forman más de 1.400 trabajadores, tenemos alrededor de 200.000 m2 de naves de fabricación, disponemos de un amplísimo catálogo de referencias y el año pasado facturamos más de 340 millones de euros, siendo la primera empresa galletera de España.

P.– Cuando se creó Gullón era evidente que una galletera debía estar en una zona cerealera, porque los aprovisionamientos lo condicionaban. Hoy, tanto la logística como los fuertes flujos de importación y exportación de harinas, prácticamente permitirían fabricar las galletas en cualquier lugar. Ustedes han seguido apostando por Aguilar de Campoo, donde nació la empresa. ¿Es una cuestión sentimental?

Es cierto que en los inicios, lo que importaba era el disponer de materias primas como el trigo y las grasas alimentarias castellanas y el azúcar que se importaba de Cuba por el puerto de Santander. De hecho, así nació la industria galletera española en Aguilar de Campoo. Después vendría Alar del Rey, Reinosa, etc.

Con los años esto cambió y lo más importante era estar cerca de los grandes centros de consumo y de los ejes logísticos principales: Madrid, Barcelona…, lo que se tradujo en algunas deslocalizaciones.

Pero la desaparición de las empresas familiares galleteras españolas tal y como las conocíamos se produjo con la incorporación de España a la CEE en enero de 1986. Esto provocó el cierre de las más pequeñas y la venta de las mayores a las multinacionales extranjeras. Ayudó muchísimo la aparición y desarrollo de las grandes empresas de distribución, fundamentalmente hipermercados, y las cadenas horizontales de compras.

La visita del Rey a la fábrica de Aguilar de Campoo a comienzos de año. Le acompañaba el entonces ministro de Fomento, Íñigo de la Serna.

De todo este proceso de concentración sólo quedó Gullón que, a contracorriente de lo que ocurría en el resto de las empresas familiares galleteras, empezó su crecimiento vertiginoso a partir de 1986. Era un momento en el que ya no importaba tanto la localización como aprender a luchar contra las multinacionales y encontrar un hueco en la distribución moderna que ya empezaba a dominar el mercado.

Y lo conseguimos a partir de la innovación en producto y la automatización del proceso, para ganar en productividad. En esta lucha tan desigual nos ha dado fuerzas el beber de la fuente de nuestra cultura galletera, desarrollando unos valores basados en la responsabilidad social, económica y medioambiental con nuestra comarca, de la que somos el motor económico. Por eso seguimos apostando por Aguilar de Campoo.

P.– Aguilar pasó momentos muy difíciles a finales de la centuria pasada, cuando el sector galletero parecía muy tocado y esa situación también repercutió en la economía del sur de Cantabria. ¿Qué pasó para que un sector en declive resurgiese con tanta fuerza unos años después?

Lo que ocurrió fue que el sector galletero español no estaba preparado para esa incorporación tan rápida de España a la CEE, que se tradujo en una durísima competencia de las empresas galleteras extranjeras, que vinieron con la decisión firme de ocupar el mercado del país.

Aguilar de Campoo vio desaparecer Galletas Fontibre y la centenaria Galletas Fontaneda, pero esto también ocurrió en otras zonas del país, porque las multinacionales cambiaron las reglas de juego del sector.

Galletas Gullón supo encontrar el camino y crecer hasta el punto de que hoy se fabrican en Aguilar casi la mitad de todas las galletas que se consumen en España y, efectivamente, ha hecho resurgir la zona norte de Palencia y el sur de Cantabria.

P.– En esos momentos daba la impresión de que sólo sobrevivirían las multinacionales, y fabricantes nacionales de renombre se resignaron a la venta. Ustedes apostaron por seguir siendo una empresa familiar. ¿Hubo muchas dudas en ese momento?

No, nunca tuvimos dudas, porque éramos tan pequeños que tampoco teníamos nada que perder.

Pasamos por momentos difíciles en los primeros años porque no teníamos ni dinero, ni naves de fabricación, ni siquiera maquinaria, pero teníamos la gran ilusión de seguir adelante con nuestro proyecto, y sabíamos perfectamente lo que teníamos que hacer para conseguirlo.

Pudimos mecanizar la empresa prácticamente sin coste alguno, porque adquirimos a precio de saldo la maquinaria de las que iban cerrando, como Balhsen, en Burgos; Alinosa, en Orense; Drago, en Gran Canaria; Moste, en Ibeas de Juarros; Fontibre y Galletas TASS, en Aguilar de Campoo; y otras más.

Y a partir de 1990 conseguimos una innovación radical en producto lanzando las primeras galletas sin azúcar, con fibra, con Omega 3 y 6, logrando el apoyo de los consumidores y una gran notoriedad de marca que aprovechamos para ir ampliando nuestro catálogo de galletas saludables y reinvirtiendo los beneficios en un círculo virtuoso que nos hizo crecer y encontrar nuestro espacio en el mercado español.

Hoy día seguimos perfeccionando nuestro estilo de negocio para exportarlo fuera de nuestras fronteras.

P.– ¿Cuánta innovación más podemos esperar en las galletas?

El futuro es siempre una incertidumbre pero las galletas es un alimento ideal para experimentar e innovar con nuevos ingredientes, nuevos procesos, nuevas presentaciones.

Tenemos claro que la evolución de la galleta se dirige hacia productos con un elevado valor añadido, basados en la nutrición y la salud, que permita prevenir la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares y que esta es la clave del futuro. Por ese motivo estamos inmersos en diferentes proyectos de I+D que desarrollamos con universidades y centros tecnológicos.

‘El 21% de nuestra plantilla, casi 300 personas, son cántabros, y tienen un perfil industrial excelente’

En Galletas Gullón tratamos de adelantarnos al mercado, porque queremos seguir siendo pioneros en la alimentación saludable y ofrecer productos personalizados a cada consumidor. Todo ello sin perder de vista nuestra posición competitiva para ofrecer una relación calidad-precio inmejorable a nuestros consumidores.

P.– Ustedes ponen mucho énfasis en el departamento de I+D+i.

Gullón dedica grandes esfuerzos a la I+D. Se nos reconoce como una empresa siempre a la vanguardia del sector. En las últimas décadas hemos colaborado en más de una veintena de proyectos de investigación europeos y nacionales, siempre de la mano de universidades, centros tecnológicos y otras empresas de perfil innovador.

Nuestro catálogo actual ya cuenta con numerosas referencias aptas para celiacos, intolerantes a la lactosa, alérgicos a la proteína de la leche, del huevo, de frutos secos, etc. Y los nuevos proyectos nos va a permitir ampliar la gama y aumentar nuestro conocimiento a la hora de prevenir posibles contaminaciones cruzadas y detección de alérgenos, etc.

P.– Cuando la presidenta de Gullón puso empeño en la fabricación de galletas ‘saludables’, daba la impresión de que nunca sería un gran nicho de mercado pero esa tendencia es creciente. ¿Qué importancia han adquirido en la producción de Gullón?

María Teresa es una persona que supo adelantarse a su época, aportando al sector el segmento de las “galletas saludables”, del que además de creadores somos el líder absoluto.

En aquella época era un nicho de mercado muy pequeño, casi inexistente, pero enseguida fue apoyado por los consumidores y sus ventas fueron creciendo de una manera continuada.

Exterior de la factoría VIDA, en Aguilar de Campoo, la más reciente, y que sigue en proceso de expansión.

Hoy en día, el alimentarse de una forma saludable para tener una vejez con mayor  calidad de vida es un deseo y una necesidad común en todos los países y en todo tipo de consumidor; y lo que hace años era un nicho, hoy se ha convertido en el eje del crecimiento del sector galletero a nivel global.

En Galletas Gullón esta corriente universal nos ha cogido situados en el centro del camino y lo hemos aprovechado desde el primer momento. Nos ha permitido crecer a doble dígito desde 1990 y llegar hasta esta situación privilegiada en donde estamos.

P.– Gullón ha creado un enorme complejo industrial en Aguilar de Campoo, con su fábrica tradicional y las posteriores Gullón II y VIDA, en las que trabajan muchos cántabros.

Nuestros últimos datos arrojan que el 21% de nuestra plantilla, casi 300 personas, la forman empleados cántabros que provienen principalmente de las localidades de Reinosa, Torrelavega y Santander.

Estamos orgullosos de ser el motor económico del norte de Palencia. A nuestras fábricas vienen trabajadores de Osorno, Herrera de Pisuerga, Alar del Rey o Cervera. Pero, efectivamente, también somos un soporte muy importante de la zona sur de Cantabria, especialmente de Reinosa, sobre todo desde que se construyó la Autovía Palencia-Santander, que ha dejado a tiro de piedra ambas localidades.

En cinco años, Gullón ha creado 500 empleos en Aguilar

Estamos muy agradecidos a todos los trabajadores cántabros, porque tienen un perfil industrial excelente y nos ayudan a mejorar una empresa que es capaz de crecer y exportar sus productos al resto del mundo, fijando la población más joven en el entorno rural sin tener que abandonar nuestros pueblos y familias.

P.– De nuevo están realizando ampliaciones. ¿Cuáles son las inversiones previstas y qué efectos tendrán sobre el empleo?

En 2011 iniciamos la construcción de nuestra fábrica VIDA con una importante inyección de dinero. Apenas cuatro años después se inauguró con tres líneas de producción y aprobamos un nuevo plan de inversiones de 65 millones de euros para el trienio 2016-2018, a razón de 20 millones en 2016, otros 20 en 2017 y 25 en 2018.

Actualmente, VIDA es un gran centro productivo de más de 60.000 m2 con varias líneas de producción totalmente automatizadas. VIDA va a generar mucho empleo en los próximos años porque, a pesar de estar muy automatizada, las fábricas de galletas son muy manufactureras, y sobre todo porque a final de este año está previsto aprobar un nuevo plan de inversiones para el trienio 2019-2021 con el objetivo de aumentar su capacidad productiva y mejorar el área logística.

Durante los últimos cinco años, entre las dos fábricas de Galletas Gullón en Aguilar de Campoo se han creado 500 nuevos puestos de trabajo, a razón de unos cien empleos por año.

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