El ‘Amazon’ de las vacas

La plataforma cántabra Eurovacas, dedicada al comercio electrónico de reses, exportará ganado vivo a los países árabes

Puede parecer que las vacas e internet no tienen nada en común pero la vaca se ha convertido en otro objeto más del comercio electrónico. Una empresa torrelaveguense ha creado la primera plataforma exportadora e importadora on line de ganado. A través del portal no solo se traen novillas de otros países europeos para las explotaciones lecheras españolas sino que se va a empezar a vender ganado vivo para abastecer de carne a países árabes.


Cuando Sergio Mier explica como nació Eurovacas recurre a un ejemplo musical, el contrapunto. Para este guitarrista aficionado nada mejor que esa forma de componer, ensamblando dos melodías que no tienen que ver entre sí, para explicar su plataforma on line que combina mundos tan aparentemente opuestos como el de la compraventa de ganado y las nuevas tecnologías. Y si recurrir al comercio electrónico para adquirir los productos más insospechados se ha convertido en una práctica cada vez más habitual, la iniciativa de este torrelaveguense, junto a su socio Eduardo Revuelta, ha incorporado la vaca a ese variopinto catálogo de ofertas en la red.

El proceso no ha sido fácil, porque había que convencer a un sector con tradiciones tan arraigadas como el ganadero de que la red también puede ser un canal adecuado para ellos. Es tanta la fuerza de la costumbre que, como el propio Mier reconoce, “creo que ha sido importante que yo no fuera ganadero, porque de haberlo sido, quizá no me habría atrevido”. Pero se atrevió, y desde la peluquería que regenta en Torrelavega y aprovechando un parón sobrevenido en su actividad como músico, realizó un master sobre comercio electrónico le proporcionó las herramientas que necesitaba para poner en marcha una plataforma digital de importación y exportación de ganado.

Tras un intenso trabajo en las redes sociales y establecer contactos con granjas de varios países europeos, su portal se ha abierto paso en el mundo ganadero. Explotaciones de varias comunidades autónomas recurren ya de forma habitual a Eurovacas para adquirir novillas de raza frisona, y la plataforma va a cerrar en breve sustanciosos contratos con varios países árabes para la exportación de ganado de carne. Un negocio muy prometedor y en el que Cantabria apenas está presente.

Optimizar la logística

El proyecto con el que arrancó Sergio Mier ha tenido que adaptarse a las necesidades del mundo ganadero. Las granjas han ido incorporando los avances tecnológicos enfocados a la producción, como los robots de ordeño, pero apenas se ha desarrollado la logística y la tecnología aplicada a la comercialización.

Aquí es donde Mier atisbó el hueco que le llevó a crear Eurovacas, aunque se vio obligado a modificar el planteamiento inicial. La plataforma pretendía servir para el intercambio de ofertas y demandas de cabezas de ganado, y cobrar por ello una pequeña comisión pero, como reconoce Mier, “ese modelo no funcionó; tuve que decidir yo los animales que se metían en subasta”, algo que no estaba previsto. Para afrontar ese nuevo papel, más activo, contrató a un técnico en genética animal y juez en ferias de ganado, José Manuel Santibáñez. Este experto es el encargado de viajar a granjas de Holanda, Francia o Alemania para escoger allí las reses que los clientes luego podrán elegir a través de Eurovacas. Además, recoge información sobre las novillas de leche en oferta, lo que permite crear una base de datos para futuras transacciones.

El Ferial de Torrelavega, donde cada semana se concentra la oferta y demanda de ganado de leche y de carne, también es el punto de salida de mucha recría para toda España, pero la región no ha logrado dar el salto a la exportación. Ahora se abre una oportunidad.

La clave del negocio estriba en abaratar los costes, optimizando el trasporte del ganado hasta las granjas de los compradores. Así se van juntando pequeños lotes para diferentes clientes hasta completar las aproximadamente 35 novillas que caben en un camión de transporte de ganado. Y si un pedido pasa de 20 reses, Eurovacas le paga al ganadero el viaje a las granjas seleccionadas para que sea él quien las escoja.

“Con el tiempo, Eurovacas tendrá sus propios vehículos y sus propios equipos de campo en los países que nos interesen”, señala Sergio Mier. “Y, en cualquier caso”, añade, nos interesa traer animales de buena calidad para que el boca a boca funcione”.

Ambición no le falta a este emprendedor, que ya ha obtenido resultados alentadores con su propuesta y se ha fijado como objetivo “ser el mayor importador de España de novillas de leche y conseguir ser uno de los mayores exportadores europeos de ganado en pie (vivo)”. De momento su plataforma ha sido la primera en constituirse como importador-exportador on line, aunque ya existía un portal holandés que periódicamente subasta ganado de alta calidad a través de la red.

Exportación de ganado vivo

Aunque buena parte de la  actividad de Eurovacas esté centrada en la importación de ganado frisón para explotaciones lecheras, otros de sus objetivos es la venta de reses vivas para su consumo como animales de carne en países árabes, lo que representa un enorme potencial de negocio. Un campo donde está a punto de lograr notables éxitos, con dos operaciones, una con Marruecos y otra con Argelia, que pueden convertir Eurovacas en la gran empresa exportadora que aspira a ser. El contrato que negocia con Marruecos daría lugar al suministro de 60 terneros a la semana y el acuerdo con un grupo de empresas argelinas, de cerrarse, iría mucho más allá, porque supondría enviar 5.000 novillos cada mes a ese país a través del puerto de Tarragona. Teniendo en cuenta que el precio de mercado es de 2,65 euros el kilo y que cada res pesa una media de 600 kilos, el volumen de negocio ascendería a unos ocho millones de euros al mes.

Según explica Mier, los países árabes llevan tiempo aprovisionándose en España, un país que ofrece buenos precios y buenos cebaderos, especialmente en Cataluña y Murcia. Y se queja de que en Cantabria no haya visión para aprovechar esa oportunidad de negocio. De hecho él ha tenido que recurrir a un proveedor burgalés para garantizarse la posibilidad de suministrar las partidas de ganado que piden las empresas argelinas. A pesar de que Cantabria es una de las regiones que abastecen al país de recría, como consecuencia de las sucesivas inseminaciones de las vacas lecheras, en la región nunca ha habido cultura de cebaderos y los terneros se exportan a muy bajo precio para su engorde en otras comunidades, donde se queda ese valor añadido.

Si, a través de Eurovacas, se consolidase un canal de exportación hacia los países árabes, podría ser un aliciente para que los ganaderos cántabros se interesasen por esta línea de negocio. “Aquí vienen los grandes cebaderos de toda España a buscar los terneros más jovenes para engordarlos allí, y luego son ellos los que exportan. Yo creo que también lo podemos hacer nosotros”.

Mier rechaza el argumento habitual de que en Cantabria no hay grano para los cebaderos, y hace hincapié en la existencia de una terminal portuaria especializada en el tráfico de este tipo de graneles, por la que entra el cereal que consumen muchos cebaderos de otras regiones.

También cree que Raos podría jugar un papel muy activo en el transporte de animales vivos, centralizando en el puerto de Santander este tráfico para todo el norte de España. “Es mucho más barato traer los animales en barco que en camión, aunque se tarde un poquito más –señala el creador de Eurovacas–, y hay barcos granja que están deseando coger rutas nuevas”.

Sea o no viable, nace del convencimiento de que a la logística le queda todavía mucho camino por recorrer en el campo de la ganadería.

Cantabria apenas aprovecha la gran demanda islámica de ganado vivo

Desde Cartagena saldrán este año 750.000 cabezas hacia Líbano, Egipto y Libia

 

La globalización no solo afecta a los tráficos de productos industriales. También a las vacas, corderos y cabras. Hace siete años, varios países del norte de África y de Asia se empezaron a aprovisionar en España de ganado vivo para sus comunidades musulmanas, que prefieren realizar por sí mismas el sacrificio al modo Halal y no utilizan los canales habituales en el comercio mundial de la carne congelada. Poco a poco, el puerto de Cartagena se ha especializado en este tráfico y este año enviará por barco a Líbano, Egipto y Siria nada menos que 750.000 cabezas de ganado, que son sacrificadas a su llegada a los destinos. Las granjas murcianas que se han volcado en este nuevo mercado necesitan aprovisionarse de terneros y novillas por todo el país, pero solo una pequeña parte se adquieren en Cantabria, que no ha aprovechado su tradicional hegemonía nacional en el campo de la recría.


En los últimos tres años está subiendo considerablemente la venta de terneras, añojos y novillas para sacrificio en el Mercado Nacional de Torrelavega y, más modestamente, la venta de terneras y novillas para engorde. En parte, es consecuencia del creciente envío de animales vivos desde el puerto de Cartagena hacia los países mediterráneos orientales, que están concentrando sus compras en España. Cantabria, a pesar de su potencial, apenas aporta una pequeña fracción de los 750.000 animales que este año se van a embarcar con destino a Líbano, Libia o Egipto, donde las comunidades musulmanas solo consumen las carnes que ellos mismos sacrifican con el procedimiento Halal.

Cuando en 2010 se empezaron a exportar animales vivos desde Cartagena al otro extremo del Mediterráneo nadie imaginó las dimensiones que podía llegar a adquirir este tráfico.

Las comunidades musulmanas de estos países siempre han tenido que recurrir a las importaciones para abastecerse de vacuno, tal como lo hacen los cristianos maronitas o coptos de la zona, pero mientras que estos últimos optan por las carnes congeladas del Norte y el Sur de América, los musulmanes solo pueden consumir la carne de animales sacrificados bajo el procedimiento Halal, y prefieren asegurarse de ello haciéndolo por sí mismos. Por ese motivo, se ven en la necesidad de transportar los animales vivos.

España está desplazando a Francia como suministradora de ganado vivo a los países islámicos.

Durante mucho tiempo el principal punto de abastecimiento para ellos ha sido el puerto francés de Séte, hasta que algunos avispados ganaderos murcianos decidieron participar en este mercado. Los primeros envíos fueron modestos, pero en apenas seis años estos tráficos se han convertido en uno de los más importantes del puerto de Cartagena, que ahora quiere hacer una terminal especializada en el de Escombreras, ahora prácticamente en desuso. Las cifras lo justifican: el año pasado Murcia ya exportó 695.000 cabezas de ganado (82.000 toneladas de carne), de las que 593.670 eran corderos y cabras; 74.100 eran terneros y 26.950 cerdas reproductoras y lechones, que depararon a esa comunidad 210,8 millones de euros, un 24,5% más que el año anterior.

Las granjas murcianas que canalizan estos tráficos compran los animales por todo el país (una parte de los terneros los adquieren en el mercado de los miércoles de Torrelavega) y los ceban hasta que alcanzan unos 300 kilos de peso aprovechando sus buenas infraestructuras para ello. Entonces, los embarcan en unos buques especializados para su transporte, una especie de corrales flotantes donde llevan sus propios cuidadores y veterinarios. En unas veinte horas están en el país de destino.

El transporte de ganado vivo es complejo, ya que ha de efectuarse de acuerdo a la normativa comunitaria para garantizar el confort de los animales y, al mismo tiempo, ha de cumplir las prolijas reglamentaciones de los países extracomunitarios de destino. En los barcos-granja van separados en corrales que nunca superan la docena de cabezas, con silos para piensos, zonas de almacenaje para el forraje y sistemas forzados de ventilación.

El Puerto de Cartagena, a la vista de las dimensiones que ha ido adquiriendo este tráfico, estudia la construcción de una terminal específica, más apartada, para evitar los malos olores que desprenden los animales, y donde puedan permanecer varios días confortablemente, hasta juntar los rebaños necesarios para completar un embarque, lo que reducirá significativamente el tiempo de estancia de los barcos en puerto y reforzará la competitividad de la oferta española.

La mayor incertidumbre para los ganaderos españoles es que los tres países más compradores por el momento no son un dechado de estabilidad política. Tanto Egipto como Libia o Líbano han pasado por guerras civiles y los flujos de envío pueden verse afectados por estos problemas internos. Eso ha impulsado a los vendedores a buscar nuevos compradores en la cuenca mediterránea, como Túnez, Argelia, Turquía o Marruecos, e incluso Irán, para diversificar los riesgos. Una buena muestra de ello es la feria ExpoHalal, que se ha celebrado en Cartagena.

Jesús Polvorinos

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