PANORAMA INTERNACIONAL

Mensaje equivocado sobre los déficits
La fiebre de los déficits está al máximo a los dos lados del Atlántico. En Europa, los políticos están atemorizados por el desprendimiento de bonos del Estado que han hecho los inversores a raíz del desastre griego. Pero el repentino entusiasmo por la austeridad fiscal, especialmente entre las economías más fuertes, podría condenar a Europa a años de estancamiento o a algo peor.
Los Estados Unidos se enfrentan al mismo alto riesgo. Ben Bernanke acaba de decir que los programas de creación de empleo y estabilidad financiera son esenciales para evitar que la recesión acabe en depresión, pero también ha pedido un fuerte compromiso de responsabilidad fiscal a largo plazo. El nuevo empuje de austeridad puede recortar la recuperación económica y países fuertes como Alemania no deberían pisar el freno.
Los gobiernos europeos débiles no pueden seguir ignorando que los inversores se deshacen de sus bonos públicos y tendrán que remediar sus agujeros en el déficit presupuestario. El problema exige una respuesta concreta. Pero, los déficits se tendrán que reducir una vez que la recuperación adquiera más fuerza y se recorte el desempleo. Para las economías más robustas (EE UU, Alemania, Gran Bretaña y Japón), recortar los presupuestos es una equivocación.
The New York Times

Expectativas inflacionistas
Solo hace 18 meses que la caída de los precios del petróleo y de los productos alimenticios, junto con la recesión, estaban conjurando el espíritu de la deflación y ya se invocaba a Japón como precedente. La inflación tiene sus atractivos para un gobierno que persiga reducir una deuda enorme, pero decir que es un mal que debería tolerarse, no es más que una afirmación falsa y peligrosa.
Las conexiones externas de la economía británica propician una inflación importada a medio plazo. Siempre es posible que el dinero circulante extienda la inflación antes de estimular el crecimiento en cuantas naciones europeas se sirven de esa política. Y eso es lo que parece haber sucedido.
A ello se une la probable subida del IVA y el aumento de las contribuciones a la Seguridad Social, aunque no tanto como planeó el anterior Gobierno. La OCDE ha avisado de que las autoridades británicas están en peligro de perder credibilidad sobre la inflación.
La política monetaria del Reino Unido ha mantenido un admirable empeño en la necesidad de domar la inflación pero, satisfechos con nuestras condiciones domésticas, no debemos dejar que esto vaya para atrás, ya que el peligro acecha en la otra orilla.
The Times

La esfera digital
¿Qué capacidad de adaptación tiene el hombre? Esa es la pregunta que subyace tras las preocupaciones sobre el impacto de la tecnología moderna ¿Nos estamos convirtiendo en seres multitarea o dejamos de atender a nuestras prioridades por la primaria gratificación de echarle una ojeada a mensajes y parloteos?
Hay estadísticas que muestran un incremento del 300% en el consumo de medios de comunicación entre 1996 y 2008. Aunque por medios se entiende todo lo que fluye a través del ordenador o del teléfono inteligente y que genera adicción, porque refuerza rasgos humanos tan profundos como el deseo de conexión social o de estímulo mental.
Pero, ¿cuándo ha tenido el hombre un acceso tan inmediato a una información sólida? La web podrá ser un remolino de mitos y desinformación pero también se ha convertido en una biblioteca global de hechos y datos. Aunque hay excursionistas que se distraen con sus móviles, otros pueden disfrutar de aplicaciones como BirdsEye, una completa enciclopedia sobre aves, con sus cantos y localizaciones.
Como la mayoría de las tecnologías, la nueva esfera digital está hecha de cosas buenas y malas. Cómo la usemos es cosa nuestra.
The New York Times

Un legado envenenado
La explosión, en diciembre de 1984, de la fábrica de pesticidas de la Union Carbide en Bhopal (India) provocó una fuga de gas venenoso sobre una ciudad densamente poblada y fue uno de los mayores accidentes industriales de la historia. Veinticinco años después, un tribunal ha condenado a ocho antiguos directores de la fábrica por negligencia criminal y les ha multado con 2.100 dólares a cada uno y dos años de prisión, aunque están en libertad provisional y pueden apelar el fallo. Sin embargo, la máxima condena debería recaer sobre el Gobierno indio, por el cruel, confuso y superficial enfoque de la responsabilidad empresarial que tenía y que sigue manteniendo.
Está claro que las empresas necesitan confianza si van a invertir, pero India pide demasiado poco, empujada, al parecer, por el pacto con EE. UU que puso fin a su aislamiento, tras hacer pruebas atómicas en 1974. Muchos creen que a las empresas americanas no se les debiera dar ese premio tan a la ligera.
Es difícil de imaginar que se repita la tragedia de Bhopal, pero parece que los políticos seguirán imponiendo reglas poco exigentes a las empresas para lograr otros objetivos. Delhi ha hecho muy poco para despejar muchas antiguas sospechas de los indios sobre la inversión exterior, una desconfianza que su país no se puede permitir.
The Times

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