José María completa su red de mueblerías con una macrosuperficie

El refranero popular lo mismo dice ‘más vale pájaro en mano…’ que ‘quien no arriesga no gana’. Ambos pensamientos rondaron la mente de José María Cifrián y, finalmente, optó por arriesgar. Desde que fundó su primera tienda de muebles en 1987, su negocio se ha ido ramificando en tiendas especializadas por gamas de producto pero, si quería hacer frente a las grandes cadenas del mueble y consolidar su segunda posición en el ranking regional del sector por ventas –sólo por detrás de Merkamueble–, necesitaba contraatacar con una gran superficie situada en el extrarradio de Santander, donde se han situado sus competidores.
El lugar elegido fue el polígono Mies de San Juan de Maliaño –junto al Aeropuerto de Parayas–. Allí abrió con el nombre de Mueblerama y con un concepto muy generalista de almacén de muebles. Pero el empresario pronto optó por reconducir esta iniciativa hacia otro terreno, reformar completamente las cuatro plantas y rebautizarlo como ‘Muebles José María’, una denominación que vincula la tienda con sus hermanas pequeñas de grupo y que podía infundir mayor seguridad a los clientes.
Desde entonces, principios de 2004, el relanzamiento de esta gran superficie ha marchado parejo al crecimiento de las ventas del grupo, que el año pasado facturó más de cinco millones de euros. Ahora, Muebles José María se puede permitir encajar la presión a la que se ven sometidas las tiendas del centro –donde posee Muebles y Decoración, Sofa’s, Luz de Luna, Stressless, La Siesta y Don Colchón– con el amplio recorrido de este centro comercial concebido como un compendio de toda su oferta, con el añadido de unas ventajas tan notorias para la clientela como la amplitud de horario o las facilidades de aparcamiento.

Tiendas en tienda

Aparentemente, Muebles José María de Maliaño carece de un estilo homogéneo que sirva de hilo conductor en la distribución del espacio, pero está lejos de tratarse de un reparto aleatorio. Las cuatro plantas del edificio, que se han reformado sin cerrar el establecimiento, están inspiradas en el concepto de ‘tiendas en tienda’, algo así como un centro comercial de mueblerías donde el cliente encuentra exposiciones de varias marcas y estilos, con gamas de precios también diferentes, lo que amplía la clientela potencial del grupo, que se ha movido tradicionalmente en un segmento del mercado medio-alto.
Artículos para la decoración, el confort o el descanso, mueble rústico, minimalista y hasta romántico, fabricado principalmente en España pero también en Europa y, cada vez más, en China e Indonesia componen la amplísima gama que se reparte en las cuatro plantas de exposición, donde además hay una zona de ocio para los niños, que facilita las visitas en familia.

El valor de la experiencia

Algo que el público no puede percibir pero que el empresario valora especialmente es el almacén. “Los muebles pasan por muchas manos hasta llegar a nosotros y aquí revisamos hasta el más mínimo detalle. Está demostrado que el coste y el esfuerzo, al final se amortiza”, destaca José María.
A diferencia de otras tiendas del sector, los repartidores, carpinteros y ebanistas son empleados de la casa “y eso redunda en la calidad del reparto y el montaje”, añade. De hecho, la empresa cuenta con siete furgones para el reparto de la mercancía en Cantabria y en sus provincias limítrofes.

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