Hotel Azul, la tradición renovada

Pocas localidades costeras de Cantabria tienen la tradición turística de Suances, donde el descubrimiento de los baños de ola en el último tercio del siglo XIX tuvo una especial repercusión. Su cercanía a Torrelavega y a Santander, las espléndidas condiciones de su entorno y el atractivo que presentaba la playa de la Concha para los intrépidos bañistas de la época, impulsó a partir de 1875 la construcción de fondas, casas de baños, balnearios y hoteles que convirtieron la localidad en punto de referencia para el incipiente turismo estival.
Uno de los establecimientos que protagonizó hasta bien entrado el siglo XX este nuevo fenómeno fue el Hotel Acacio, entre cuyos muros se ha desarrollado buena parte de la historia del turismo en Suances.
Sobre el solar que ocupaba el viejo inmueble, que estuvo en servicio hasta hace poco más de una década, se levanta ahora un nuevo establecimiento hotelero, el Hotel Azul, que abrió sus puertas el pasado mes de junio. El Hotel ha sido construido dentro de un proyecto de urbanización residencial de 140 apartamentos que se extiende sobre la hectárea de terreno que ocupaba la finca del antiguo Hotel Acacio.
La topografía de la zona también se ha visto alterada ya que ha sido preciso efectuar un importante trabajo de desmonte para eliminar la fuerte pendiente del terreno y construir un nuevo vial que comunica la urbanización con la playa de La Concha.
Aunque la arquitectura del Hotel Azul no tiene nada que ver con la imagen del viejo Acacio si evoca, sin embargo, en su traza modernista los albores del siglo XX, época en la que el turismo de playa situó a Cantabria entre las regiones pioneras en el desarrollo de esa naciente industria del ocio.
El nuevo establecimiento hotelero tiene la categoría de tres estrellas y cuenta con 30 habitaciones distribuidas en cinco plantas de 240 m2, cada una, caracterizadas por una cuidadosa decoración en la que predomina el audaz uso de colores cálidos e intensos.
Sus promotores, Construcciones Pinta, encargaron la decoración interior a uno de los más reputados especialistas de Cantabria, Paco Entrena, que ha dejado la huella de su singular sentido estético en varios de los establecimientos hoteleros más prestigiosos de la región (Camino Real, Palacio de Soñanes, etc.). La intención de los promotores era la de crear un espacio diferenciado de la estética hotelera convencional, huyendo de la frialdad y de la monotonía. A este propósito contribuyen los llamativos murales que decoran la escalera de caracol por la que se accede a las diferentes plantas, con motivos de fauna y de paisaje creados por la pintora torrelaveguense Carmen van den Eyde.

Llave en mano

Aunque se descartó la idea inicial de abrir también un restaurante, el Hotel Azul cuenta con un salón de banquetes con capacidad para 214 comensales, idóneo para la celebración de bodas o reuniones de empresa.
Las instalaciones del hotel se completan con una cafetería, una terraza con piscina y una planta de garaje con 22 plazas de aparcamiento.
En la construcción del nuevo hotel, que da empleo a doce trabajadores, se han invertido 400 millones de pesetas. “El hotel se vendió totalmente acabado”, explica su constructor, Gervasio Pinta, quien añade que “clientes para adquirir hoteles hay, pero prefieren que se lo des todo hecho”.
Los nuevos propietarios del hotel –Langelof, S.L, una sociedad familiar presidida por Abel Fernández, uno de los propietarios de la firma de congelados Froxá–, van a orientar el establecimiento no sólo al turismo estival, sino también hacia la captación de directivos en viajes de empresa, que no cuentan en la zona del Besaya con una oferta de alojamiento suficientemente diferenciada.
Otro de los objetivos del nuevo hotel es el de atraer el turismo de fin de semana con una estrategia de precios especiales y el apoyo de las múltiples posibilidades de ocio que ofrece Cantabria a los visitantes, entre las que destaca la renovada oferta cultural que supone la apertura del Museo de Altamira.

HOTEL EXPRESS
Un nuevo concepto hotelero

Además del turismo que llega a la región en los meses de verano, existe otro tipo de visitante que acude a Cantabria en cualquier época del año por motivos de trabajo y en cuyas necesidades de alojamiento prima la funcionalidad y el precio. La cadena NH ha abierto en las afueras de Santander un hotel de la clase Express, que responde a estas características. Para su ubicación se ha buscado una zona –Nueva Montaña– cercana a los polígonos industriales, muy accesible y bien comunicada por carretera.
El hotel tiene 103 habitaciones absolutamente idénticas y cómodas donde el visitante ya sabe con toda exactitud lo que va a encontrar y a qué precio. Este homogeneidad le ha dado muy buen resultado a la cadena NH, porque el cliente no es demasiado partidario de las sorpresas y acuda donde acuda, le gusta saber a qué atenerse. Con la fórmula Express, NH insiste en ese mismo concepto pero a un precio inferior (12.000 pesetas la habitación y 8.500 con la tarifa de empresa en cualquier época del año), aproximadamente un 25% por debajo de las tarifas de la cadena NH. Los precios se han alterado durante el mes de agosto para los visitantes particulares, en que las tarifas de las habitaciones se han situado en 16.500 pesetas.
Para aquilatar los precios, las habitaciones hacen unas mínimas renuncias: no tienen minibar y las bañeras han sido sustituidas por duchas, de mucho más fácil limpieza. La racionalización exprimida al máximo permite explicar que un hotel de 103 habitaciones funcione con tan sólo quince personas de plantilla.
El hotel dispone de bussines office, un despacho equipado con un completo equipo informático que se puede convertir en un improvisado lugar de trabajo. Además, el cliente dispone de línea telefónica para módem en las habitaciones.
El hotel, de tres plantas, se levanta sobre un terreno de 12.000 m2, de los que se han construido la mitad. Cuenta con parking de superficie, garaje subterráneo para 40 plazas, restaurante, bar cafetería y una zona de vending, con máquinas dispensadoras de aperitivos y bebidas, que viene a suplir la inexistencia de minibar en las habitaciones. En el sótano se está habilitando un salón para reuniones que tendrá una capacidad para 100 personas.
El inmueble pertenece a una sociedad cántabra, Ullances S.L, a quien NH se lo ha alquilado por un plazo de 15 años. NH se ha hecho cargo del equipamiento y decoración, en lo que ha empleado 800 millones de pesetas.
La cadena hotelera NH cuenta con un total de 166 hoteles de los que 62 están en el extranjero. Con la fórmula Express ha construido ya doce establecimientos a los que se sumará en este mes uno más en Logroño.

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