Norcantabric completa la primera fase de su piscifactoría de salmones en Ramales

La empresa cuenta con cuatro cartas de intención de compra para 15.000 toneladas de salmón

Norcantabric avanza en la construcción de la primera gran planta de salmones del Atlántico del país. Acaba de levantar una nave de casi 3.000 metros cuadrados de superficie en la que ha invertido 2,5 millones de euros y va a acometer ahora la segunda fase. Aunque la compañía dirigida por el mexicano Emilio Cano cubrirá el proceso vital completo del pez desde su fase larvaria, para su puesta en marcha procurará acortarlo y empezar por el engorde de dos millones de alevines para llegar cuanto antes al mercado. Las prisas son entendibles porque, sin haber arrancado, Norcantabric ya tiene cartas de intención de compra que suman 15.000 toneladas.


El sueño del empresario mexicano Emilio Cano de levantar la primera planta de salmones del Atlántico de España está cada vez más cerca de hacerse realidad. La primera fase consiste en una nave industrial de casi 3.000m2 levantada por la constructora Copsesa en el polígono de Ramales, en plena cuenca de un río salmonero como el Asón, que acaba de completarse.

El objetivo de Cano era haber tenido peces en los tanques ya en enero, pero la pandemia provocada por la Covid19 ralentizó la entrega de algunos componentes, que se fabrican en plantas que han permanecido cerradas durante varios meses por el confinamiento. “Las condiciones externas no las controlamos pero, pese a fuerzas de causa mayor, no hemos parado en ningún momento. Tan solo vamos con unos meses de retraso”, expone este mexicano de raigambre cántabra, satisfecho de haber capeado razonablemente bien el temporal.

Recirculación del agua

Las instalaciones ya construidas han supuesto una inversión de 2,5 millones de euros y cuentan con un laboratorio, tanques de agua, equipos de goteo y los depósitos que contendrán el alimento de los salmones. La piscifactoría contempla a uno de los principales proveedores nacionales de piensos, ubicado en Palencia.

En la planta superior se han construido las oficinas, una sala de demostración y una sala para formación del personal.

Desde las oficinas se podrá ver parte de la zona de producción.

La intención de los propietarios es llevar a cabo un proyecto amigable con el entorno, para lo que han seleccionado una de las tecnologías que menos recursos naturales consume. Se trata de un sistema de recirculación del agua, con captadores de los sedimentos en el centro de los tanques, para evitar que las heces de los salmones se acumulen.

Este dispositivo, el RAS, diseñado por un grupo danés, incluye una serie de filtros y genera unas corrientes que mantienen el agua bien oxigenada al tiempo que favorecen el fortalecimiento de los músculos del salmón.

Las empresas dedicadas a la alimentación y, entre ellas las acuícolas, deben seguir estrictos protocolos de bioseguridad para cerciorarse de que el producto que llega al consumidor final es seguro. Por ello, el acceso al circuito de crianza de los salmones estará restringido exclusivamente a los operarios.

Aunque la compañía todavía está terminando de diseñar el organigrama, Cano avanza que la plantilla estará formada por unas 15 personas, entre administrativos y técnicos. Uno de los trabajos iniciales más comprometidos y laborioso ha sido encontrar un director, y la compañía está muy satisfecha de haber fichado a alguien con gran experiencia en la crianza de salmón. “Algo de tal dimensión y trascendencia no puede hacerse ipso facto”, justifica Cano.

Además, Norcantabric ya cuenta con un equipo experto que se hará cargo de mantener todos los equipos, puesto que el desarrollo de los peces pasa por vigilar la temperatura y limpieza del agua, su circulación o los niveles de rayos ultravioleta.

La empresa, que en total ha invertido cuatro millones de euros contando permisos y licencias, cubrirá el proceso completo de crecimiento del salmón, desde la fase larvaria hasta que llegue a alcanzar los 4,5 kilos, el peso previsto para la comercialización.

Sin embargo, en esta primera cosecha, tratará de saltarse la primera etapa (la maduración y eclosión de los huevos) y adquirir dos millones de alevines. De esta forma, podría salir al mercado bastante antes con su primera producción y aliviaría la enorme tensión financiera que padecen todas las empresas del sector, ya que pasan tres años desde que se hace la inversión hasta que se generan los ingresos con la venta de los primeros peces que alcanzan la madurez. No obstante, la compra de alevines depende de su disponibilidad en el mercado.

El circuito

En las cosechas posteriores, el circuito abarcará el ciclo de vida completo del pez. Los huevos se depositarían en unas cámaras de incubación hasta su eclosión. Una vez obtenidos los embriones, se trasladan a los depósitos de otra sala donde se alimentarán por primera vez y alcanzarán un peso de diez gramos. Más tarde, en otros depósitos de engorde llegarán a los 120 gramos.

Tras haber concluido la primera fase, los inversores están planificando algunos de los trabajos que se realizarán en la segunda, entre marzo y abril. Tratan de evitar que cualquier circunstancia (como ha ocurrido con la pandemia) altere los planes de salida al mercado. “Hay que ser capaces de improvisar, saber esperar y tener paciencia”, comenta Cano.

Los tanques de filtración y oxigenación del circuito de agua, que reducirán sustancialmente el consumo.

Esta segunda fase conlleva la construcción de cinco grandes tanques, mucho más voluminosos que los diez que tiene la planta ya construida, dado que los peces que nadarán en su interior tendrán un tamaño casi adulto. La nave existente y la que está por hacer estarán conectadas por unas tuberías subterráneas, por las que pasarán los peces de unos tanques a otros en el momento adecuado. El objetivo final es producir unos 900.000 ejemplares al año de 4,5 kilos.

Esta segunda nave incluirá unas dependencias de unos 1.000 m2 donde se realizará el sacrificio y eviscerado de los peces.

El salmón que se criará en Ramales es de la variedad atlántica. Se trata de la misma familia de los que nacen libremente en nuestros ríos y en gran parte de la fachada occidental europea, y que después de cruzar el océano, retornan al lugar de origen para reproducirse. Por ese motivo, los huevos procederán de Dinamarca, Escocia y otros países europeos occidentales. Cano admite que no es exactamente la misma variedad que podría encontrarse en el cercano Asón, pero aclara que obtener una línea genética española con huevos suficientes demoraría el proceso industrial como mínimo cinco años.

La cotización del salmón

El consumo mundial de salmón venía incrementándose a gran velocidad durante los últimos años, pero el coronavirus ha provocado una caída en la demanda que no estaba prevista en los planes de ningún productor antes de la pandemia.

Ante la lejanísima posibilidad de que el salmón congelado pudiese albergar algún virus Covid y que las bajas temperaturas contribuyan a mantenerlo, China, que compra en Occidente 80.000 toneladas anuales, decidió el año pasado dejar de adquirirlo en países como Noruega, Chile, Islas Feroe, Australia o Canadá.

Esta disminución de la demanda provocó un descenso brusco de la cotización del salmón hasta los cuatro y cinco euros por kilogramo, pero Cano considera que el problema es “coyuntural” y “se solventará”. Está convencido de que no afectará a sus objetivos de atender con 3.000 toneladas al mercado español, donde se consumen alrededor de 70.000 toneladas al año. “No hay hotel del sur del país que no te ofrezca salmón en el desayuno. Es el pollo del mar”, sentencia.

Al no contemplar la exportación a otros países, Norcantabric tiene la ventaja de que su producto puede llegar fresco al mercado sin necesidad de pasar por la cadena de frío y congelación. “La huella de carbono de cualquier salmón que llega aquí es sustancialmente mayor a la nuestra. Esta es una ventana competitiva en la que estamos muy confiados”, subraya Cano.

Vocación de crecimiento

Su propósito es irrumpir en el mercado en el menor plazo posible y abordar ampliaciones a medida que la compañía se asiente, aunque estén convencidos de que, en condiciones normales, el consumo nacional absorberá su producción sin problemas, por el crecimiento de la demanda o por el desplazamiento de parte de las importaciones. Incluso el Brexit puede convertirse en una ventaja, habida cuenta de que ahora la importaciones de cualquier producto alimentario británico resulta más compleja.

Cano suele utilizar a Chile como referente, un país donde no había ninguna tradición en el cultivo de salmones y que, partiendo de pequeñas granjas, ha llegado a convertirlo en su segunda mercancía más exportada.

Norcantabric dispone de 25.000 m2 en el polígono de Ramales donde está levantando sus instalaciones y mantiene la posibilidad de adquirir otros 30.000 m2 en el futuro. Después de pandemia, la empresa es un poco más cautelosa a la hora de poner fechas a esas futuribles ampliaciones: “Tenemos la idea de expandirmos donde estamos, pero las condiciones para todo el mundo han cambiado. Tenemos que ver qué pasa con la economía”, explica Cano.

En cualquier caso, las expectativas son esperanzadoras. La planta todavía no ha arrancado y faltan fases por ejecutar, pero ya cuenta con cuatro cartas de intención de compra que suman 15.000 toneladas de salmón, el equivalente a la producción de cinco años a pleno rendimiento.

De hecho, según el empresario mexicano, una de las mayores compañías comercializadoras de pescado han contactado con Norcantabric para que sea su proveedor exclusivo.   

David Pérez

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