La Cavada tendrá un parque de ocio el año que viene

El proyecto Aquayaku ofrecerá actividades al aire libre para familias y colegios en un gran recinto

Pruebas al aire libre, juegos de agua, animales en libertad, globos aerostáticos, un planetario, un auditorio natural, una estación meteorológica, un mirador de aves, un circuito de educación vial… Los empresarios madrileños Ernesto Cobeño, Miguel Ángel Fernández y Carlos Sánchez creen que el concepto de ocio por ocio está desfasado y pretenden construir en Cantabria un parque temático didáctico sobre el ciclo del agua para que niños y adultos puedan disfrutar en familia de estas actividades. En él invertirán 2,6 millones de euros y estará listo, según sus estimaciones, en poco más de un año.


Aprender a divertirse y divertirse aprendiendo. El madrileño afincado en Liérganes Ernesto Cobeño y sus dos socios, Miguel Ángel Fernández y Carlos Sánchez, se han propuesto inaugurar en primavera de 2022, bajo esta premisa, un parque temático sobre el ciclo del agua al que denominarán ‘Aquayaku’, aunque ellos prefieren catalogarlo como un centro de ocio medioambiental.

Los promotores, que regentan negocios hoteleros y de calzados a nivel nacional, están a punto de adquirir más de seis hectáreas en La Cavada (están dispuestos a llegar a diez), a tan solo cinco minutos de Cabárceno. “Todo está listo para pulsar la tecla de inicio”, asegura Cobeño.

Niños y padres aprenderán cómo es el ciclo del agua a medida que superen las pruebas en exterior.

Su proyecto, para el que cuentan con un capital de 2,6 millones de euros, tiene como protagonista a un entrañable y simpático personaje ficticio, ‘Yaku’, un chamán del futuro que ha viajado en el tiempo para promover la concienciación ambiental entre los más pequeños, y evitar que La Tierra se convierta algún día en un lugar hostil para vivir, por el empeoramiento de sus condiciones climáticas.

Una alternativa al ocio por el ocio

Si Cantabria suscita interés turístico es, en buena medida, por sus parajes naturales, tan espectaculares como variados, puesto que, pese a su pequeño tamaño, ofrece montaña, una amplia costa y sugerentes valles interiores.

Los nuevos visitantes pueden tomar el sol en la playa, hacer rutas de senderismo, conocer su red de grutas e incluso disfrutar de sus tradiciones gastronómicas en un sinfín de restaurantes. Sin embargo, la comunidad nunca ha destacado por ofrecer planes de ocio familiares, como los que existen en Madrid, Barcelona o Alicante, donde cada año acuden miles de personas a parques como Warner, Port Aventura World o Terra Mítica.

Una de las pruebas al aire libre que se desarrollarán en Aquayaku.

Los impulsores de esta iniciativa no pretenden nada parecido, ya que las atracciones que planean para el futuro centro tienen poco que ver con las anteriores. No habrá norias, lanzaderas ni montañas rusas, sino pequeñas estructuras hechas con madera y otros elementos naturales que se emplearán para hacer pruebas al aire libre, todas ellas con un mismo hilo conductor, el ciclo del agua.

El usuario (también colegios) asumirá el rol de una gota de agua, e irá pasando por cada una de las fases del ciclo del agua, buscando en todo momento que padres e hijos disfruten de esta pequeña aventura juntos.

Instalaciones

En Aquayaku también habrá un gran aula multimedia, una sala de realidad virtual, un planetario y mesas interactivas. En una de ellas se verá cómo el agua erosiona la piedra caliza para ir haciendo el surco del río con el paso de los años.

En exterior se llevarán a cabo todo tipo de actividades, entre ellas una gymkana con hasta 30 pruebas para hacer con la familia. También habrá una estación meteorológica, un mirador de aves con telescopios de largo alcance y un globo aerostático cautivo con el que los visitantes podrán tener una perspectiva inédita del paisaje mientras aprenden los motivos físicos por los que el globo se eleva y se mantiene flotando.

En otros puntos del complejo se construirá un cine de verano al aire libre y un auditorio natural en el que se contarán historias sobre la naturaleza, y en el que se ofrecerán actuaciones musicales y de magia para niños.

La amplia superficie del parque facilitará la inclusión de otras actividades, como un circuito de educación vial con semáforos y señales reales que los niños recorrerán en pequeños coches eléctricos.

Antes de aventurarse con este proyecto, Cobeño regentaba un alojamiento llamado Granja El Enebral, que vendió a su socio Miguel Ángel, y donde ya tenía animales domésticos en libertad.

Esa experiencia le permitió constatar que uno de los mejores recuerdos que se llevan las familias al regresar a sus casas es el momento de la llegada, cuando al apearse de sus vehículos, se encuentran con todo tipo de animales de granja dándoles la bienvenida. Un motivo más que suficiente para replicarlo en Aquayaku. Su intención es dejar los animales en libertad por todo el recinto y que las familias puedan interactuar con ellos o darles de comer.

A pesar de estar relativamente cerca de Santander y, que desde el País Vasco, por ejemplo, puede convertirse en una excursión de día, el parque ofrecerá varias alternativas de alojamiento. Habrá un aparcamiento para autocaravanas y un área para cabañas de madera. “Todo va a ir con los permisos de Crotu y Urbanismo”, aclara Cobeño antes de que nadie le pregunte por una materia tan sensible. Explica que lo primero que han hecho ha sido presentar su proyecto a la Consejería de Desarrollo Rural, que ha anunciado su apoyo, y al presidente del gobierno cántabro, Miguel Ángel Revilla, “que nos dijo: yo con mi nieto voy a ir”, subraya.

Era ‘poscovid’

Ernesto Cobeño está convencido de que la pandemia ha acelerado los cambios que ya se estaban produciendo en el mundo del ocio. Pronostica que se demandarán más actividades al aire libre, en las que no haya masificación de personas. El plan de negocio de Aquayaku prevé entre 50.000 y 60.000 visitantes al año y que en los picos más altos de la temporada no se alcancen los 1.000 visitantes diarios, una cifra muy manejable en un recinto tan amplio, y a gran distancia de los más de 160.000 que registró Cabárceno en agosto de este año

La intención es ofrecer un entorno tranquilo, divertido y propicio para el esparcimiento. “Queremos que sientan libertad y sin la sensación de que no pueden soltar a sus hijos de la mano, como puede ocurrir en Disneyland”, compara.

Aquayaku ofrecerá distintas opciones de alojamiento: tiendas de campaña, un parking de autocaravanas y un espacio en el que habrá casas móviles.

Si el punto fuerte de los parques temáticos convencionales es la gran diversidad y espectacularidad de las atracciones, el débil suele ser la comida que se prepara en sus locales de restauración, en su mayoría rápida.

En este terreno gastronómico Aquayaku pretende ubicarse en las antípodas, ya que su intención es ofrecer alimentos en los que la materia prima proceda de productores locales.

Las comidas (en las que cada uno se servirá las veces que desee) estarán incluidas en el precio de entrada, que oscilará entre los 40 y 45 euros por persona.

En busca de la expansión

Los promotores de Aquayaku disponen del capital necesario para acometer el centro y van a tratar de conseguir el apoyo de los fondos europeos, pero su intención es hacer más parques en otros lugares del país. Por ese motivo, han abierto un proceso de búsqueda de inversores para crear una cadena, convencidos de que este formato turístico vinculado a la naturaleza y a la familia va a tener un recorrido importante en el futuro.

Dado que el recinto no requiere grandes movimientos de tierras que transformen el paisaje, ni las aparatosas construcciones de los grandes parques temáticos, el resultado se verá pronto. Calculan que en quince meses Aquayaku puede estar abierto si se normalizan las circunstancias. En ese momento deberá tener entre 30 y 50 trabajadores para gestionarlo.

El gran enemigo del proyecto es la situación de incertidumbre originada por la Covid19, que ha provocado que los socios adopten una actitud de prudencia a la hora de dar el pistoletazo de salida. No creen, en cualquier caso, que el inicio de los trabajos se demore más de dos meses. A cambio, están convencidos de que las limitaciones impuestas por la enfermedad va a impulsar a la gente a disfrutar más del aire libre, en cuanto desaparezcan todas las restricciones y será un motivo más que su proyecto se consolide y atraiga un turismo de calidad a esta zona de los Valles Pasiegos.

David Pérez

Suscríbete a Cantabria Económica
Etiquetas
Ver más

Artículos relacionados

Un comentario

  1. La última foto clarifica las cosas: es un proyecto inmobiliario. Imagino que el suelo es rústico, por eso todo el rollo del parque. ¿Tendrán a alguien de algún partido regional en nómina?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar