Opinión

Las pensiones privadas, tampoco

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Uno de los datos más relevantes de la última encuesta del CIS es el notable repunte de la preocupación de los españoles por el futuro de las pensiones públicas. Las suba el Gobierno o no, las apoye presupuestariamente o no, la población empieza a entender que un sistema que gasta mucho más de lo que ingresa tiene un mal horizonte. Se seguirán pagando, pero probablemente menos que ahora. Y frente a esa constatación está otra igual de poco tranquilizadora:solo el 5% de los españoles que consiguen ahorrar cada mes piensa que el mejor destino de esos ahorros es un plan privado de pensiones, según una encuesta encargada por Funcas. ¿Qué pasa entonces, cuando se pone en duda el sistema principal pero también se descarta la alternativa?

Desde que se autorizaron los planes de pensiones ha quedado claro que no son un producto muy atractivo, ni siquiera con los incentivos fiscales que trataron de darle el mismo interés que tiene para los ahorradores de otros países. Este año, esos beneficios fiscales le costarán al Estado 771 millones de euros, pero eso no significa mucho para unos españoles que piensan que los planes no son suficientemente rentables. Y su intuición no está equivocada. Incuso después de que en 2014 el PP recortase las comisiones máximas de las gestoras del 2% al 1,5%, una comparativa del Banco de España ha constatado que las comisiones siguen siendo mucho más altas que las de los fondos, lo que ha llevado al Gobierno a forzar una nueva rebaja, que en los planes invertidos en renta fija pasan del 1,5% al 0,85%, al 1,3% en los mixtos cuya cartera de renta variable no pasa del 30%  y en el resto se mantiene en el 1,5%. También se reducen un cuartillo las comisiones máximas de depositaría, que ahora quedan en el 2%. Quizá de esa forma mejoren un poco su atractivo para unos españoles que han visto que, además de ser menos líquidos, lo que es un handicap muy importante, tienen una gestión más cara y ofrecen menos rentabilidad que los fondos, es decir, que pierden en casi todos los terrenos, quizá porque en los planes de pensiones no hay competencia internacional.

Sólo un 5% de los españoles que ahorran piensa en los planes de pensiones

Mientras estas circunstancias no cambien, los planes no pueden ser una alternativa sólida al sistema público de pensiones, máxime cuando al rescatar el dinero tanto las aportaciones como los rendimientos tributan por IRPF y no como ahorro. La prueba más evidente está en el escaso patrimonio invertido si se compara con el dedicado a los fondos de inversión o a la renta variable. Incluso los depósitos exigibles y cuentas corrientes atesoran cuatro veces más dinero.

Las pensiones son la base de la estabilidad sociopolítica en los países europeos desde la II Guerra Mundial y no solo las públicas. Por eso, la población se intranquiliza cuando ve que en España esa garantía va a menos y que no hay una alternativa realmente rentable.

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One Comment

  1. Ya en tiempos de mis abuelos, cuando la gente dejó de tener 7 u 8 hijos para pasar a tener 3 o 4, corrió la especie de que el sistema de pensiones públicas sería insostenible más pronto que tarde, más o menos en torno a 1980. Por ello, destinaron parte de sus ahorros a una mutua privada de las de entonces. Cuando les llegó el día de jubilarse, la mutua había quebrado y sólo recuperaron unas 2.000 pesetas. Por el contrario, cobraron su pensión pública en tiempo y forma hasta el fin de sus días.

    Yo, en su día, contraté no uno, sino 2 planes de pensiones: uno de riesgo bajo y otro de riesgo moderado, en 2 de las principales entidades bancarias que hay. En el de riesgo bajo sigue habiendo exactamente el mismo dinero que puse: no ha compensado ni un euro la inflación. En el de riesgo moderado, he perdido aproximadamente un 30% del dinero.

    ¿Mi solución? Lo que pueda ahorrar, va a un a cuenta corriente común y vulgar, que no dejará beneficios pero no tiene complicaciones y si necesito el dinero antes de jubilarme, puedo tirar de él sin problemas. Y eso sí, me aseguro de que mis aportaciones a la S.S. estén perfectamente al día, porque me huelo que, visto lo visto, en mayor o menor cantidad, al igual que mis abuelos es lo único que seguiré cobrando hasta el fin de mis días. El resto, chanchullos especulativos.

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