Los hosteleros creen que los turistas van a escoger el Norte

Su objetivo ahora es salvar la segunda mitad del año

Los hosteleros han conseguido convencer al Gobierno de que abrir un tercio del aforo en bares, restaurantes y cafeterías era inviable económicamente, pero siguen sin tenerlas todas consigo y piensan que un porcentaje significativo del sector puede verse obligado a echar la persiana. El objetivo ahora, tanto de los empresarios como del Gobierno regional, es salvar la segunda mitad del año, que genera el 70% de la facturación del sector. El resto lo dan por perdido.


En Cantabria hay 5.700 establecimientos hosteleros, el 80% de ellos bares, restaurantes y cafeterías, y 37.000 camas. El sector aporta el 12% del Producto Interior Bruto regional y, aunque depende del turismo nacional que se va a ver menos afectado que el extranjero, su horizonte próximo es complejo. Siete de cada diez negocios son “muy pequeños y sirven para llevar un sueldo a casa, nada más”, según ha explicado el presidente de la Asociación de Hostelería, Ángel Cuevas. Para muchos de ellos, que llevan seis meses sin facturar (el invierno y el confinamiento) la segunda mitad de año ya es demasiado tarde.

Dan por perdidos al menos un 35% de los ingresos anuales y puede que no sean los únicos, porque nadie sabe cómo va a reaccionar la clientela local a partir de ahora ni los visitantes nacionales volverán con la misma intensidad este verano.

Ángel Cuevas, presidente de la Asociación de Hostelería de Cantabria.

Cuevas ha revelado que, según los datos que maneja la Asociación de Hostelería, “es más que posible que al menos uno de cada cuatro establecimientos se quede por el camino. Van a ser miles de puestos de trabajo los que se pierdan. Financieramente, no somos un sector potente. El negocio tipo es el de un matrimonio con un hijo que gestiona una instalación que les permite llevarse un sueldo a casa, y a veces un salario exiguo. Más del 50% de nuestros asociados no pueden permitirse estar más de un mes sin facturar”, afirma Cuevas. “El 45% del sector ha pedido ya un crédito ICO para intentar subsistir”, añade.

Pese a todo, Cuevas cree que, cuando el sector turístico y hostelero pueda retomar su actividad, Cantabria y otras comunidades del norte van a salir “bastante beneficiadas” con respecto a otros territorios del país. Y es que, a su juicio, las características de Cantabria, una comunidad pequeña con muchas zonas rurales, aire fresco y sin masificaciones, y con negocios hosteleros pequeños, familiares y rústicos, van a hacer decantarse al visitante.

Aunque el sector regional es consciente de que no va a facturar lo mismo que otros años, estas consideraciones le hacen pensar que va a salir más beneficiado que el de otras comunidades autónomas.

Plan de choque

Para apoyarlo, el Gobierno de Cantabria, por medio de la Consejería de Turismo, ha  preparado un ‘Plan de Despegue’ dotado con 8,3 millones de euros.

Además de ofrecer una línea de ayudas directas dotada con dos millones de euros, la empresa pública Cantur pondrá a disposición de alojamientos y establecimientos de restauración entradas gratuitas para las instalaciones que gestiona, que los empresarios podrán ofrecer como incentivo a su clientela. Además, emprenderá dos campañas de promoción a las que destinará 800.000 euros.

En la Asociación Empresarial de Hostelería este plan ha tenido buena acogida, especialmente las medidas establecidas para que el sector vuelva a despegar. Su presidente considera que es posible recuperar parte del verano. “Una vez que la faceta sanitaria esté controlada, nos hace falta hacer caja, porque veníamos de una mala racha”.

Los hosteleros piden al Gobierno central un mayor protagonismo de las comunidades autónomas en el diseño de los planes de desconfinamiento. En el caso de Cantabria, recuerda que el turismo “no es masificado, la mayoría son hotelitos rurales, muy rústicos, con mucha naturaleza”. Esta realidad debe resultarle muy favorable al sector cuando se supere la crisis, a juicio del presidente der los hosteleros.

La reapertura de los establecimientos de hostelería, sin turismo internacional, conllevará una competencia importante por el visitante nacional. En ella, Cantabria aspira a “ganarse la confianza del cliente, generando seguridad, más allá de lo que planteen las autoridades sanitarias”, anuncia el presidente de los hosteleros.

Ángel Cuevas reconoce que no se han estudiado las posibles obras de infraestructura que se van a exigir a hoteles, bares y restaurantes. “No queremos que suceda como con la ley antitabaco, que la gente se gastó mucho dinero en ciertas obras y reformas, y luego todo acabó en el cubo de la basura. El protocolo se está comenzando a diseñar por parte del Instituto de Calidad Turística Española (ICTE), y hasta mediados de mayo no habrá nada concreto. Por eso, estamos indicando a nuestros socios que no inicien ninguna obra, que esperen”.

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