Cantabria reorienta sus campañas turísticas hacia el mercado nacional

Turismo ofrecerá la región como un lugar seguro y buscará nichos de mercado con alta capacidad adquisitiva

El turismo de Cantabria, que hasta decretarse el estado de alarma por el coronavirus «iba como un tiro», en palabras de su directora general, Eva Bartolomé, trabaja ahora en reorientar sus planes de marketing y campañas de publicidad para tratar de conquistar el mercado nacional. El objetivo es captar en una primera fase a viajeros nacionales, el segmento que antes recuperará la movilidad, para centrarse en el último trimestre del año en el internacional, que tardará más en recuperarse, debido a que en todos los países europeos salvo Italia, la epidemia empezó con posterioridad.

La directora general de Turismo, Eva Bartolomé, reconocía que, una vez perdida la campaña de Semana Santa y la de primavera, Cantabria se centrará en el mercado nacional, donde tendrá que competir con el resto de comunidades, pues todas van a pelear por el turismo doméstico.

La región se va a orientar a sus potenciales visitantes: personas con poder adquisitivo, como funcionarios o pensionistas, de España y de entornos próximos (Norte de Portugal y Sur de Francia) desde donde se pueden desplazar en coche, para adaptarse a ese mercado y «centrar todos los tiros en él».

El turismo rural será uno de los más demandados y en el que Cantabria tiene muchas fortalezas.

Bartolomé destaca la importancia de ser «ágiles» y tener «gran capacidad de adaptación», en un contexto cambiante, en el que la situación puede ser diferente «de un día para otro», y teniendo en cuenta que todas las regiones compiten por el mismo nicho de mercado. «Se llevará el gato al agua el que dé con la clave», advierte.

Vuelta escalonada

Consciente de que la recuperación del turismo será más lenta que la de otros sectores económicos –»estamos al final de la cadena», indica– la directora regional de Turismo manejaba una vuelta a la actividad escalonada, que empezase con los hoteles y el resto de alojamientos, para seguir después con restaurantes, cafeterías y bares, es decir, el proceso inverso a cómo se llevó a cabo la paralización, que acabó por los hoteles, algunos de cuales fueron habilitados para poder albergar pacientes, de haber sido necesario descongestionar los hospitales.

‘El sector iba como un tiro en los dos primeros meses del año’

La entrevista se realizaba antes de que el Gobierno de la nación estableciese las normas de la desescalada, que establecen severas restricciones de aforo en bares y restaurantes para asegurar la salud de empleados y clientes, y que les hace dudar si abrir en estas condiciones.

Lo que ya tenía previsto la Consejería de Educación y Turismo es hacer mucho hincapié en las garantías sanitarias de la región en todas las campañas de marketing que se realicen a partir de ahora para transmitir los atractivos de Cantabria.

La recuperación de los vuelos

Con respecto a los vuelos, Bartolomé anticipaba lo que sucederá en el aeropuerto Seve Ballesteros, donde se priorizará la recuperación de los trayectos domésticos, para centrarse después en las rutas internacionales.

Las acciones de marketing mantienen ahora un perfil bajo, como recordar el destino para que los potenciales viajeros no se olviden de Cantabria, con la intención de «dejar toda la intensidad» para cuando la gente pueda volar. La actividad en Parayas comenzará con las rutas domésticas, y Madrid será la primera a recuperar.

La directora de Turismo teme una ‘hecatombe’ si el sector no recibe ayudas

La directora de Turismo aboga, además, porque las empresas del sector reciban «todas las ayudas del mundo» –europeas, nacionales y regionales, dentro de los recursos «muy limitados» que tiene la comunidad– hasta que puedan volver a facturar, pues en caso contrario se asistirá a una «hecatombe», afirma rotunda.

No obstante, Eva Bartolomé defiende que lo primero es frenar la pandemia y acabar con los contagios de coronavirus, para tratar de «salvar los trastos» después, confiando en que la crisis económica «no se lleve empresas por delante».


El Covid acaba con las perspectivas históricas de Cabárceno

El coronavirus ha frenado en seco los datos históricos del Parque de la Naturaleza de Cabárceno registrados en enero y febrero, cuando se batió el récord de visitantes en esos meses del año.

Además, las expectativas eran “muy buenas” para la Semana Santa, cuando el recinto suele alcanzar el mayor número de turistas de todo el año, y que esta vez se ha quedado inédita por el estado de alarma para restringir desplazamientos y aglomeraciones.

Según datos de Cantur, en enero entraron a Cabárceno 12.964 personas, frente a las 7.242 del mismo mes de 2019, y en febrero el número de visitantes fue aún superior, 25.677, frente a los 16.870 contabilizados en 2019, y que habían supuesto un récord hasta entonces.

Con haber repetido las mismas cifras del año anterior, durante los cuatro días centrales de la Semana Santa de 2020 ­Cantur hubiese ingresado más de 600.000 euros en el Parque, entre entradas, hostelería y ventas de recuerdos en las tiendas.

El recinto clausuró sus puertas el pasado 14 de marzo, en cumplimiento de la resolución dictada por la Consejería de Sanidad relativa al cierre de bares, restaurantes, instalaciones turísticas y ha mantenido una plantilla mínima para el mantenimiento indispensable de instalaciones y el cuidado de los animales.


‘Iba como un tiro’

El sector tenía unas perspectivas muy optimistas a comienzos de año. En febrero, cuando todavía se mantenía la normalidad, se habían incrementado las pernoctaciones en alojamientos extrahoteleros en más de un 47% respecto al mismo mes del año anterior, por encima del aumento del 23% anotado en enero y siete veces más de lo que crecía la media nacional (el 6,4%), y tenía unas perspectivas «buenísimas» en función de las reservas, que luego fueron anuladas.

«Es una pena, porque este año íbamos como un tiro», se lamenta Bartolomé al recordar los buenos datos registrados en enero y febrero y en las previsiones, aún mejores para los siguientes meses, que se han visto truncadas de golpe.

Es, como resume, «lo bueno y lo malo que tiene el sector, que es muy ágil pero también muy vulnerable». En contextos favorables crece y genera empleo con rapidez, pero en situaciones adversas «cae a cero», como ha sucedido esta Semana Santa.

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