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El Grupo Lanca cumple 30 años de actividad en la región

La inmobiliaria cántabra ya ha alcanzado los objetivos fijados para 2020 y prevé doblar su tamaño para 2022

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Lanca, la empresa familiar de los Lanzagorta, comenzó a operar en Santander en 1986 con la compra del inmueble de oficinas Cañadío. Luego vendrían el antiguo Edificio Triguero, de Juan Herrera, y el Centro Empresarial Lanca, en Igollo de Camargo. El objetivo ahora es convertirse en la inmobiliaria de referencia en el Norte de España.


Ya han pasado tres décadas desde que el Grupo Inmobiliario Lanca diera sus primeros pasos, cuando en 1986 la familia Lanzagorta empezó a comprar inmuebles en Cantabria. Aquel año adquirió el edificio de oficinas Cañadío, en la calle Moctezuma, de Santander. Luego vendrían otros locales y naves, y en 1988 decidió agrupar todos los inmuebles que poseía a título individual dentro de una misma sociedad. Resguardarse bajo el paraguas de una empresa otorgaba a su actividad una imagen más profesional de cara a los bancos y proveedores.

La presencia de los Lanzagorta se extendería más tarde a Vizcaya. No obstante, hasta 2002, la actividad de la empresa familiar era relativamente modesta, hasta el punto que en su plantilla figuraba un solo empleado.

Con la llegada ese año de Javier Lanzagorta, el actual consejero delegado, se produjo una notable aceleración, y la compañía empezó a crecer a un ritmo anual del 30%, a consecuencia de las sucesivas adquisiciones.

En 2015 se integró en la empresa su hermano, José Miguel Lanzagorta, que hoy comparte el cargo de consejero delegado, al frente de la gestión empresarial.

Principales clientes

Fachada del edificio de la calle Juan de Herrera, que también forma parte del patrimonio de Lanca.

Lanca ha aprovechado este crecimiento para ir diversificando sus intereses, que ahora se extienden al ámbito industrial, la alimentación, las energías renovables, los servicios o la logística, hasta alcanzar los 300 empleados directos y más de 550 indirectos. En sus inmuebles tiene clientes como Price Water House & Cooper, Randstad, ACS, Vodafone, Inditex, Cortefiel o Glezco Asesores.

Entre sus inversiones no inmobiliarias más relevantes están sus participaciones en el grupo de alimentación Iparvending, que le aporta el 15% de la facturación; la empresa de transportes ABC Logistic; el fabricante de copas y vasos Vicrila Industrias del Vidrio; el de maquinaria agrícola Agria Hispania, y Paymatico, un medio de pago regulado por el Banco de España.

Aunque el 80% de sus popiedades están en Cantabria y el País Vasco, la red de intereses alcanza las Islas Baleares, Comunidad Valenciana, Madrid, Castilla y León, La Rioja y Navarra. Javier Lanzagorta asegura que la empresa no tiene prisa por expandirse, aunque sí es ambiciosa: “Queremos convertirnos en la consultora inmobiliaria de referencia en la zona Norte de España”, dice.

El 98% de sus locales están ocupados, lo que ha ayudado a que el Grupo haya alcanzado ya los objetivos fijados en el plan estratégico del período 2017-2020. Eso ha animado a acelerar aún más la estrategia de crecimiento y el próximo objetivo es duplicar el tamaño de la empresa en los próximos cuatro o cinco años, aunque está condicionado a encontrar oportunidades de inversión.

El potencial de Internet

El edificio de Moctezuma siempre estuvo ligado al sector empresarial

En 2015, Lanca decidió hacerse hueco en la Red al crear Inverpremium, una plataforma digital destinada a la consultoría inmobiliaria que asesora a particulares y empresas. Con ella gestiona ya un patrimonio de más de cien millones de euros.

Inverpremium está especializada en inversiones, desinversiones y operaciones sale and leaseback, en las que el propietario de un inmueble vende a un inversor con la condición de quedarse como arrendatario.

Dentro de su sección ‘Oportunidades de inversión’ muestra un amplio abanico de inmuebles disponibles donde se detalla la ubicación, precio, superficie, rentabilidad y características de los activos. De esta manera, la relación entre la inmobiliaria y el posible cliente resulta más dinámica y transparente, aunque la nueva normativa de protección de datos obliga al inversor a firmar una cláusula de confidencialidad si quiere profundizar la información sobre los inmuebles que le susciten interés.

“Nada de esto sería posible sin la cultura del esfuerzo, la pasión y la insatisfacción permanente”, remarca Lanzagorta, “pero tampoco hubiese tenido sentido sin el apoyo que hemos tenido de nuestros clientes a lo largo de nuestra trayectoria”, concluye el consejero delegado de Lanca.

David Pérez

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