Agrocantabria amplía su negocio cárnico

En cuatro años, la cooperativa ha quintuplicado las canales que procesa

El tirón de la carne con sello de calidad queda patente en el número de reses que la cooperativa Agrocantabria, la mayor de la comunidad autónoma, envía a las industrias cárnicas y a las cadenas comerciales desde su matadero de Guarnizo. En 2016, salieron 600 canales de esa instalación y el año pasado ya fueron 3.000.

Hasta ahora, la planta preparaba 180.000 kilos de carne de vacuno al mes, unos dos millones anuales. Un volumen de trabajo que ha obligado a acometer una ampliación en la sala de despiece que, según las estimaciones de su director general, Jacobo Alonso, se habrá completado a finales de marzo.

La cooperativa ha invertido en ella 650.000 euros y espera aumentar su capacidad para poder procesar hasta cuatro millones anuales de kilos.

Para ello se ha ampliado el espacio que tenía alquilado hasta alcanzar los 800 metros cuadrados, un 40% más que antes. Esta es la única instalación utilizada por la cooperativa que no es de su propiedad.

La planta alberga una cámara de materia prima, una sala de despiece, un obrador, cámaras de producto terminado y una sala de maduración de chuleteros. La mayoría están siendo ampliadas. “Hemos pasado de tener un apartamento a un chalet”, bromea el director.

Los canales llegan desde la cámara de materia prima. De ahí puede salir directamente a la venta si, por ejemplo, un carnicero desea el producto de una sola pieza.

Piezas como la plana, la contra o los chuleteros se deshuesan y envasan al vacío, con destino a carnicerías y supermercados, pero también se pueden filetear en el obrador u obtener hamburguesas o albóndigas, con la ayuda de la maquinaria recién adquirida.

Alonso destaca que están preparados para llevar a cabo cualquier proceso que requieran las empresas distribuidoras. Además de disponer de una máquina para envasar bandejas en atmósfera inerte, cuentan con otra muy novedosa para hacerlo al vacío.

Una de las metas de la nueva sala de despiece es reforzar la presencia de sus productos en los restaurantes y mejorar el rendimiento de las carnes procedentes de las vacas viejas. Antes, el valor de esa carne era escaso, porque el ganadero centraba su objetivo en producir leche y veía el final de la vaca en el matadero como un recurso menor, pero ahora se ceban antes del sacrificio y esas piezas se cotizan cada vez más en los restaurantes. Para ello, Agrocantabria se ha equipado con una sala de chuleteros donde podeer madurar esta carne durante varios días.

Mercado nacional

Aunque cada vez son más los ámbitos de negocio de la cooperativa, Agrocantabria  fue creada para dar servicios a los socios, especialmente piensos de calidad a un precio competitivo. En Tanos tiene una fábrica de la que sale el 25% de la producción de piensos de la región, unos 70 millones de kilos anuales.

Además, distribuye y comercializa la leche de sus ganaderos, unos 70 millones de litros cada año, con una flota de ocho camiones de recogida, y ofrece a estos servicios agropecuarios y veterinarios.

Jacobo Alonso reconoce que la cooperativa está más enfocada a atender las necesidades de sus ganaderos que en la comercialización a terceros. Por eso, la presencia de sus carnes en otras comunidades depende, en buena medida, de que las cadenas de distribución que las adquieren –Eroski, Lupa, Carrefour o El Corte Inglés– llevan el producto a otras provincias.

Lo cierto es que lo hacen cada vez más y la carne de Cantabria va ocupando stands de supermercados y carnicerías fuera de la comunidad. De hecho, si hace dos años el 98% de la carne que procesaba Agrocantabria se quedaba en el mercado regional, ahora ya sale fuera entre un 10% y un 15%. “El cambio se está produciendo gracias a acuerdos comerciales y a que el producto de Cantabria está gustando en la gran distribución. Algunas cadenas están intentando llevarlo como un producto de gran calidad a otras comunidades”, explica el gerente.

Reconoce que la ternera asturiana o gallega tienen más nombre fuera que la cántabra, una situación que achaca a que “no hemos hecho demasiado marketing”. Sin embargo, advierte que esa realidad está cambiando, porque “todo el mundo que consume nuestra carne ve que es de calidad, está rica y está producida por grandes profesionales”.

Más allá de buscar más ingresos, el objetivo de la nueva sala de despiece de la cooperativa es trabajar el producto desde la excelencia para obtener todos los sellos de calidad y certificaciones que permitan emplazarla en todos los locales de hostelería y cadenas de alimentación posibles.

David Pérez

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