Emprendedores de Cantabria

La Cuadra de Mantilla: La primera clínica veterinaria equina de Cantabria

Situada en Maoño, este espacio está preparado para tratar a los caballos de diferentes afecciones

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España es el cuarto país de la Unión Europea en número de equinos, con más de 725.000 caballos censados, de los que 250.000 se encuentran en Andalucía. Cantabria tiene menos de 50.000, pero en relación con la población de la región hay una tasa de 19 habitantes por caballo, la más alta del país. La vida de Lucía Mantilla siempre ha estado ligada a este animal y por ello al acabar veterinaria decidió especializarse. En septiembre del año pasado abrió las puertas de ‘La Cuadra de Mantilla’, la primera clínica veterinaria equina de la región.


En la casa de Lucía Mantilla siempre ha habido caballos. A los seis años empezó a montar y compitió en diferentes niveles regionales y nacionales hasta que se marchó a la Universidad, en León. Por supuesto, estudió Veterinaria, y siempre tuvo claro que al finalizar sus estudios quería especializarse en caballos.

Durante el último año de carrera no se presentó a una asignatura de libre elección para poder disfrutar de unas prácticas siendo todavía estudiante y partió rumbo a Irlanda. La elección fue muy sencilla, se justifica Lucía: “Todas las grandes yeguadas de carreras tienen la sede y hacen la cría en Irlanda. Allí hay mucha cultura del caballo”. De hecho, en el pequeño pueblo donde estuvo había cinco hospitales equinos con todo tipo de equipamiento.

Aunque iba a pasar ocho meses de prácticas en uno de esos hospitales, al acabar decidió quedarse otros quince meses haciendo un internado. Tras esta primera experiencia, se fue a otro hospital equino del país donde estuvo dos años más. Como todavía quería seguir aprendiendo, se mudó a Inglaterra, para hacer otro tanto.

“Tenía claro que quería abrir mi propio negocio, así que decidí especializarme”. Durante estos años hacía todo tipo de intervenciones: radiografías, cirugías, reproducción, cojeras, medicina interna, cuidados intensivos, resonancias magnéticas…

Siguiendo el modelo de la última clínica en la que trabajó en Inglaterra, a su vuelta a España abrió ‘La cuadra de Mantilla’, en su Maoño natal. Utilizó las antiguas cuadras donde su padre y ella tenían los caballos cuando era pequeña y, después de realizar unas obras de acondicionamiento y ampliación, pudo abrir sus puertas en septiembre de 2017.

Múltiples servicios

En la imagen, la veterinaria utiliza la máquina de rayos X para hacerle una radiografía al caballo.

La clínica de Lucía dispone de un equipamiento muy diverso, para cubrir las necesidades más habituales: máquina de rayos, tres ecógrafos (abdominal, de tendones y de reproducción) y el aparato para hacer las bocas de los caballos.

Las instalaciones están divididas en dos partes diferenciadas: zona de especialización y zona de tratamientos.

La de especialización es una sala de más de 20 m2 con el suelo de goma y paredes acolchadas. Es donde Lucía realiza las radiografías, infiltraciones o las operaciones menores. “Aunque no es como un quirófano de humanos, también es una sala limpia”, explica.

En la otra zona tiene un potrero (parecido a la manga de manejo de las vacas), que utiliza para las castraciones y para algunos tratamientos, como los odontológicos.

Delante de estas salas cuenta con una pista que le permite detectar las cojeras, además de utilizarla para los ejercicios de rehabilitación de los caballos hospitalizados.

Cuenta también con cuatro boxes de hospitalización. Los más grandes son las ‘parideras’, pensados con este propósito. En caso de que el dueño no quiera que el parto sea en la cuadra, o cuando una yegua necesite estar monitorizada, puede ingresar en la clínica.

Por último, el recinto cuenta con una pequeña zona de esparcimiento junto a los boxes y pastos para que los caballos descansen.

Siguiendo el modelo anglosajón, la cuadra ofrece la posibilidad de que otros veterinarios la utilicen, mediante un  alquiler, para tratar a sus clientes.

Comenzar de cero

Lucía haciendo un reconocimiento a un paciente en la zona de especialización.

Lucía reconoce que los tres primeros meses fueron duros, pero ya ha tratado a unos 200 caballos. Lo primero que hizo fue ponerse en contacto con todos sus conocidos del mundo equino. “En el mundo del caballo somos cuatro amigos y nos conocemos todos o casi todos”, explica.

Además de recorrerse gran parte de los picaderos de la región, no dudaba en entregarle su tarjeta de visita a cualquier persona a la que viera con algún caballo, fuera donde fuera.

También le ayudó su participación en la campaña de cubriciones de Cantabria, en la que entre abril y junio del año pasado atendió a más de cien yeguas en el Centro Militar de Cría Caballar de Ibio (Mazcuerras). Así conoció a muchos ganaderos que ahora confían en ella para cuidar de la salud de sus caballos.

En este año, lo que más trabajo le ha aportado a su clínica han sido las cubriciones e inseminación de yeguas y las cojeras, aunque también ha tratado bastantes cólicos. Son una patología grave para los equinos, hasta el punto que generalmente se convierten en una urgencia veterinaria.

Franky, un caballo irish gipsy cob que cambió los pastos irlandeses por los cántabros; Mies y Maga Amarilla, hija y nieta de la yegua con la que competía Lucía; y el pony Sultán son los cuatro pacientes vip en La Cuadra de Mantilla y su mejor carta de presentación. La veterinaria, que se siente feliz al dedicarse a lo que más le gusta espera demostrar con ello que los caballos que trata van a estar tan bien cuidados como los suyos propios.

María Quintana

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