Granja Cudaña: ‘Espero que nos tengan más en cuenta cuando se pase esto’

La actividad continúa pero la quesería se resiente del cierre de los establecimientos hosteleros

Para el sector primario, la vida sigue. No hay posibilidad de paralizar la actividad y mucho menos cuando se trata del manejo de animales vivos. Eso no significa que los ganaderos eludan los problemas. “Hacemos  vida normal”, explica Carolina Entrecanales, hermana del propietario de Granja Cudaña, Ivón Entrecanales. “No hay problemas de suministro y la Nestle lleva toda la leche cruda sobrante. La que está sufriendo es la quesería, ya que la hostelería, que representa el 80% de nuestra clientela, está cerrada”.

La quesería ha tenido que reducir su actividad habitual a menos de la mitad y reestructurar las rutas de reparto. Tras dar, inicialmente, vacaciones, acabó por verse obligada a presentar un ERTE para 12 trabajadores del que aún no tiene contestación.

“Hemos perdido la Semana Santa, que para nosotros es la primera inyección económica del año, y si no arrancamos en mayo, que lo vemos difícil, creo que el verano se va a complicar”, señala Carolina.

La prioridad ahora es poner en el mercado los 1.000 quesos que Granja Cudaña tiene almacenados en cámara, que le supone un inmovilizado de alrededor de 120.000 euros, dado que cada uno de ellos pesa entre diez y doce kilos y requiere de 100 a 120 litros de leche. Los más maduros se elaboraron hace casi un año.

Son quesos de leche de vaca pasteurizada que han obtenido varios premios AFCA y, en Cantabria, se comercializan en establecimientos gourmet como Uniko (Torrelavega) o Diferente (Santander), así como en pequeñas tiendas y en la Plaza de la Esperanza.

Los Entrecanales piensan que la epidemia marcará “un antes y un después” y el sector primario tendrá más reconocimiento social, con una mayor compra de productos de proximidad (lo que se conoce como km. 0) “y que nos tendrán más en cuenta. Esperamos que no olviden que hemos estado en primera línea y no solo “dando de comer”“. Cudaña también ha estado liderando la iniciativa de la recogida de fondos para comprar material sanitario (más de 50.000 euros) y ha donado productos a otras iniciativas como la puesta en marcha por Adelma, además de las entregas al Hospital Sierrallana y a geriátricos.

Carolina Entrecanales cree que lo más difícil de restablecer serán las visitas guiadas que se hacían a la granja. “El verano pasado llegamos a tener 4.500, pero somos conscientes de que esto será lo último que se recupere, si hay que evitar las aglomeraciones”.

En esta epidemia, los ganaderos sí tienen una ventaja con respecto a otras actividades y es el menor riesgo a sufrir la enfermedad. “Vivir en un pueblo es un privilegio y, manteniendo las medidas de protección, estamos tranquilos”, dicen.

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