A pie de calle

’HE DESCUBIERTO LA MAGIA DE LA RADIO’

JOAQUÍN FERNÁNDEZ-CARVAJAL, director de la Cadena SER en Cantabria

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Aunque no se haya puesto nunca delante del micrófono, Joaquín Fernández-Carvajal es un auténtico hombre de radio. Por la presencia de su voz, por su forma de contar historias y porque ha entendido como nadie lo que significa el poder de la radio para entrar en las casas y convertirse en un miembro más de la familia. Ha dirigido emisoras en Gijón, Zaragoza y Santander, a donde llegó hace cinco años y donde se jubila, tras casi 35 años en la misma empresa, la Cadena Ser. Cuando lo ha anunciado, en pleno Foro de la SER no quiso ir más allá, “porque soy un blando y se me van a saltar las lágrimas…”, dijo. Y asegura que no hubiese cambiado su trabajo por ningún otro, porque le ha permitido vivir pegado a la actualidad y tratar a personas que no hubiese podido conocer de otra manera.


P.- ¿Cómo aterriza un economista como usted en el mundo de la radio?

R.- Por casualidad, nunca lo pensé. Acababa de terminar Económicas y estaba buscando trabajo pero me lo imaginaba relacionado con el mundo de la banca o con el de la enseñanza. Era el año 1981 y el índice de paro era superior al de ahora, así que, después de hacer la mili, aproveché la oportunidad de incorporarme a Radio Minuto Gijón como administrador de la emisora y llevar las cuentas. Antes de empezar no me atraía especialmente la radio pero me enganchó. Fue una época muy bonita, con un equipo joven en el que todos teníamos entre 25 y 30 años y muchas ganas de hacer cosas. Para la mayoría de nosotros era nuestro primer empleo y nos lo tomábamos como una mezcla entre juego y profesión. Recuerdo que nos llamaban ‘los de Radio Macuto’ pero la gente nos miraba con admiración. Ahí descubrí la magia de la radio.

P.- Después de casi 35 años en la profesión, ¿qué significa para usted esa magia que tienen las ondas?

R.- Para mí es poder contarle a la gente cosas sin que te vea, entrar en sus casas y hablarles con cercanía y sin importunar. Convertirte en un miembro más de su familia a través del aparato de radio, convivir con ellos y que sean capaces de imaginar cómo eres. Nunca he estado delante del micrófono hasta ahora, que hago mis pinitos en el Foro de la Ser, pero me ha permitido conocer a gente interesante que de otra manera hubiera sido imposible. Entre esos contactos tan especiales hay personas que me han sorprendido mucho como el ex presidente de Uruguay, Julio Mª Sanguinetti. Vino a dar una conferencia en Santander y tuve la oportunidad de cenar con él y disfrutar de sus enormes conocimientos sobre historia. Aquel día me sentí afortunado por tener este trabajo. Otras profesiones ganan mucho más pero nos envidian por cosas como esas.

P.- ¿Cuándo pasó a ocupar, por primera, vez un puesto de responsabilidad dentro de la cadena?

R.- Después de estar trece años en Gijón, de 1983 a 1996, con un equipo de personas de confianza, pasé a dirigir la emisora, que por entonces ya se llamaba Ser Gijón. Seguía trabajando en un despacho que estaba pared con pared con el de mis compañeros pero mis funciones cambiaron y también el contenido de mis conversaciones. Dejaron de verme como la persona con la que compartían unas risas y pasé a ser aquel al que le contaban sus problemas. No obstante, creo que todos lo encajaron muy bien y que les gustó que nombraran jefe a alguien de la casa. Dicho con una expresión futbolera, como yo soy de un pueblecito cercano a Gijón que se llama Mareo donde están las escuelas del Sporting, agradecieron que fuera alguien de la cantera.

P.- ¿Qué objetivo se fijó como director de la radio en la que llevaba tantos años trabajando?

R.- Radio Minuto había conseguido ser muy cercana al pueblo, sobre todo en unos años muy convulsos y llenos de dificultades para el sector naval ,que marcaba la actualidad de la zona. Cuando comencé una nueva etapa como director, mi sueño era que la emisora alcanzara proyección nacional para poder contar la realidad de lo que pasaba en Gijón a los oyentes del resto de España pero sin perder la fuerza y la identidad que le daba su carácter local.

P.- Después le tocó abandonar su tierra natal para dirigir otras emisoras del Grupo. ¿Cómo lo vivió?

R.- En 2007 pasé a la Ser Aragón, como director en Zaragoza. Al principio me abrumó un poco, porque era como dejar de conducir un pequeño yate para ir a un trasatlántico. En otras palabras, de una plantilla de 23 personas pasaba a otra de más de cien, así que me costó adaptarme y aprender a hacer cosas distintas. En Zaragoza, permanecí seis años muy buenos, porque los aragoneses fueron muy acogedores conmigo y siempre pretendían que me encontrase bien. Aunque empezar de cero no es fácil y, más en este caso, porque no quería defraudar a las personas que habían confiado en mí. Mi misión fue mantener esa fuerza informativa y mejorar la gestión económica en un momento muy delicado, en el que hubo que realizar ajustes. Piensa que yo llegué a Zaragoza en 2007, el mejor año de la radio en España, y me marché en 2013, cuando el conjunto de las emisoras de la Ser había perdido un 50% de lo que facturaban en 2007.

P. -En ese momento tan difícil llega a Cantabria, su último destino como director.

R.- Es cierto que no llegué en el mejor momento. La situación era muy complicada y marcharme de Zaragoza no lo consideré un premio. Me hubiera gustado seguir allí pero siempre he sido muy leal a la empresa y a sus decisiones. Ahora, cinco años después, creo que fue una bendición que me destinaran a Santander. Lo pasé muy mal al principio pero, una vez realizados los ajustes a los nuevos ingresos, empezamos a ir mejor y, a partir de 2014, encontré muchos motivos para que me gustara vivir aquí: el clima, el paisaje, la belleza y comodidad de la ciudad, la cercanía a Gijón… Volviendo al mundo del fútbol, un entrenador no puede hacer jugar bien a once tuercebotas pero con un gran equipo de profesionales, como el que había en las tres emisoras de la Ser en Cantabria, he podido hacer muchas cosas. Sus 25 profesionales forman un extraordinario equipo, tanto en antena y en contenidos como en el área comercial. Son personas muy buenas en los suyo a las que nunca he tenido que decir lo que tienen que hacer. Creo que he sido capaz de dejarles trabajar con autonomía.

P.- ¿Qué momentos recuerda especialmente de su etapa en Cantabria?

R.- Uno de los acontecimientos más importantes que he vivido ha sido celebrar el 80 Aniversario de la emisora en 2013 y también, con motivo del Año Jubilar Lebaniego, haber podido hacer desde Potes un programa de ámbito nacional con Carlos Francino. Esas son algunas de las cosas que más me satisfacen.

P.- En tres décadas el mundo de las ondas ha vivido cambios trepidantes. ¿Cómo los valora?

R.- Creo que los medios tradicionales ya no tienen nada que ver con lo que eran, sobre todo, por la influencia de las nuevas tecnologías. Pero, lo que yo reivindico es que la gente sepa distinguir la fuente de la que reciben la información. Las redes sociales están muy bien como herramienta de comunicación pero, para informar, deben ser utilizadas por los profesionales. En ese sentido, me quedo con una frase de uno de mis referentes en el mundo de la radio, Iñaki Gabilondo: “Dime cómo será la sociedad dentro de 30 años y te diré como va a ser la radio”, porque somos un reflejo. Lo que debemos conseguir es que la gente no reenvíe fakes o historias falsas y busque el rigor en las noticias. Yo suelo decirle a mi gente que hay cosas que se pueden decir en la barra de bar o incluso en la redacción, pero no delante de un micrófono. Al oyente hay que darle hechos y realidades contrastadas.

P.- Ya he comprobado que es aficionado al fútbol y sportinguista pero creo que practica otro deporte…

R.- (Ríe). Me encanta la bicicleta y puedo presumir de conocer bien esta tierra y de poder situar cualquier lugar en el mapa gracias a haber andado tanto en bicicleta. En mi pueblo era el principal medio de transporte y allí empecé a practicar. Desde el año 96 soy muy aficionado porque quería dejar de fumar y no sabía qué disculpa ponerme. Ahora no estoy para hacer los 10.000 del Soplao pero me defiendo bien para hacer etapas.

P.- ¿Qué tiene pensado hacer ahora que se jubila?

R.- Me marcharé a Gijón, donde está mi vida, mis amigos y los recuerdos de mi infancia. El primer trabajo que voy a tener es reunir a los que fueron mis compañeros en el instituto, después de 50 años, para organizar una espicha, que es como los asturianos llamamos a reunirnos en una sidrería.

Patricia San Vicente

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