Uneatlántico completa su campus universitario con una residencia

El edificio tiene capacidad para más de 200 alumnos y ha costado 17,5 millones de euros

La Universidad Europea del Atlántico (Uneatlántico) se dispone a completar el proyecto que inició en Cantabria en 2014. Para el curso académico que ahora comienza ya podrá disponer de una residencia propia, situada muy cerca de su emplazamiento en el Parque Científico y Tecnológico de Cantabria. Una instalación necesaria, teniendo en cuenta la vocación de atraer a estudiantes extranjeros, especialmente iberoamericanos, que tiene esta universidad privada. A final de año, este campus también dispondrá de instalaciones deportivas, que están siendo construidas sobre el parking del PCTCAN.


Cuando hace tres años la Universidad Europea del Atlántico abrió sus puertas en el PCTCAN le faltaba una pieza crucial, una residencia que cerrara el círculo de su proyecto universitario.

A partir de este mes, su oferta académica se verá respaldada por una residencia de 220 plazas que facilitará la llegada de los alumnos de otras comunidades y de otros países que deseen cursar en esta universidad privada carreras que no se imparten en su entorno.

Para ellos, Uneatlántico ha levantado una residencia de 15.470 m2 a solo 500 metros del edificio que acoge su centro de estudios, en la que habrá invertido 17,5 millones de euros, una vez que concluyan las dos fases en que se ha dividido la obra.

Con esta residencia y las instalaciones deportivas que concluirá a final de año, quedará completado el proyecto de campus integral con el que desembarcó en Cantabria.

Una residencia en dos fases

La residencia se levanta sobre la única parcela del Parque Científico y Tecnológico de Cantabria que estaba destinada a uso terciario, y sobre la que en su día se había proyectado la construcción de un hotel. Sobre ese terreno, de 5.433 metros cuadrados, se ha levantado un edificio dividido en dos volúmenes conectados por una pasarela cubierta. El primero de esos módulos, que ya está finalizado, se destina a la residencia de estudiantes, mientras que el segundo, que se concluirá el próximo año, está pensado para acoger a profesores y a los investigadores que trabajan en el Centro de Investigación y Tecnología Industrial de Cantabria (Citican), situado en el mismo edificio de la Universidad.

Ese segundo módulo contará con 28 pisos compartidos, de cuatro habitaciones cada uno.

La residencia para estudiantes ha sido diseñada para ofrecer dos tipos de alojamientos. Por un lado, tiene 36 apartamentos amueblados, de 115 metros cuadrados cada uno, con cuatro habitaciones, baño individual y una cocina y salón compartidos. Este estilo de apartamento responde a un modelo anglosajón, poco frecuente en residencias europeas. El edificio se completa con 57 habitaciones compartidas de entre 28 y 45 metros cuadrados.

En esta modalidad de alojamiento, cada habitación cuenta con dos camas, dos escritorios, cocina, office y televisión. También hay seis apartamentos adaptados para personas con discapacidad.

Las tres plantas bajo rasante, de las seis con que cuenta el edificio proporcionan 90 plazas de aparcamiento y espacio para zonas comunes tales como biblioteca, restaurante, comedor, cocina, salas de estudio, salas de informática y gimnasio.

El precio del alojamiento varía en función de la modalidad y oscila entre los algo más de trescientos euros y los seiscientos. Además del alojamiento, incluye la limpieza y el cambio de toallas y ropa semanalmente. Habrá también un servicio de lavandería.

Para facilitar el acceso a la residencia, y gracias al acuerdo suscrito entre la Universidad Europea del Atlántico y la Fundación Universitaria Iberoamericana (Funiber), los alumnos nacionales y extranjeros que deseen alojarse en ella podrán optar a una beca de 1.200 euros anuales.

Un alumnado multinacional

La elección de Santander para ubicar el primer campus universitario de Funiber en España estuvo motivada por la centralidad de su ubicación geográfica en la cornisa cantábrica. Esta situación facilitaba el traslado de estudiantes de comunidades cercanas, atraídos por la singularidad de la oferta académica de la nueva universidad, orientada hacia nuevas áreas de conocimiento que no están muy representadas en los planes de estudio de las universidades más veteranas.

Este reclamo ha sido lo bastante atractivo como para que sean ya 1.600 los alumnos matriculados en alguno de los  catorce grados que imparte Uneatlántico en Santander. Y la diversidad de su procedencia responde también al objetivo inicial de este proyecto, porque al alumnado local se une el procedente de otros puntos de España, como el País Vasco, Navarra, Andalucía o Baleares. Pero también de otros países, especialmente de Latinoamérica, aunque ya hay matriculados algunos alumnos africanos y chinos, casi siempre interesados por el grado de Administración y Dirección de Empresas.

La presencia de un buen número de estudiantes latinoamericanos es consecuencia de la implantación que tiene Funiber en ese continente. Predominan, entre ellos, los procedentes de Costa Rica, Honduras, Nicaragua, Méjico y Colombia. Este paisaje humano se ha enriquecido aún más con la llegada de escandinavos del programa Erasmus.

La capacidad para atraer estudiantes extranjeros, que en un futuro pueden llegar a suponer el 20% del alumnado, es una de las razones que explican la decisión de construir la residencia que ahora se va a inaugurar. La necesidad era evidente, a la vista de que las reservas hechas este verano ya se aproximaban a la máxima capacidad de la residencia, de forma que arrancará su actividad casi con plena ocupación.

La oferta académica sobre la que la Universidad del Atlántico ha construido su identidad abarca 14 carreras de grado. En ocho de ellas (las que se implantaron en 2014, con la apertura) los alumnos van a iniciar este año el cuarto curso, y en las seis restantes van por el tercero o el segundo.

Las carreras se agrupan en tres facultades o escuelas. Ciencias de la Salud ofrece el Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte; el de Nutrición Humana y Dietética; el de Tecnología de los Alimentos y el de Psicología. La Escuela Politécnica Superior agrupa el Grado de Ingeniería de las Industrias Alimentarias y Agrarias; el de Ingeniería Informática y el de Ingeniería de Organización Industrial. Por último, la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades, la más amplia en cuanto las disciplinas que se pueden cursar, ofrece el Grado en Administración y Dirección de Empresas; el de Lenguas Aplicadas; el de Traducción e Interpretación; el de Periodismo; el de Publicidad y Relaciones Públicas; el grado en Comunicación Audiovisual; y el bilingüe en Educación Primaria.

Estas catorce opciones se van ver incrementadas en breve con un nuevo grado, el de Ciencias Gastronómicas, pendiente todavía de verificación por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA). Con ella, Uneatlántico quiere potenciar uno de sus ejes estratégicos, el área de Alimentación y Nutrición.

El precio medio de la matrícula para acceder a cualquiera de esas carreras se sitúa en este curso en el entorno de los seis mil euros; las tasas de las carreras de ciencias son algo más caras y las de humanidades, más baratas.

Un campus deportivo

El diseño de la residencia y la zona deportiva que van a completar las instalaciones de este campus universitario responde a una unidad de estilo arquitectónico y de materiales; no en balde el desarrollo de todo el proyecto ha sido encargado al autor del edificio que alberga la Universidad, el arquitecto Carlos Galiano.

Al igual que el edificio central, la residencia responde a criterios de funcionalidad y de eficiencia energética ya que ha sido diseñado para obtener una ‘A’ (la máxima calificación) en la escala que las regula. Se caracteriza, según Galiano, por grandes superficies vidriadas, espacios amplios, circulaciones sencillas y geometrías claras y limpias, dirigidos a conseguir el máximo confort interior. “El edificio de la Universidad Uneatlántico es una apuesta por la arquitectura contemporánea, donde los espacios amplios, amables y luminosos son los auténticos protagonistas de esta historia. La riqueza de los espacios interiores recae en poder disponer de luz natural en todos, a pesar de estar situados muchos de ellos en plantas bajo rasante, y un tratamiento de los paramentos y revestimientos interiores con colores y texturas claras y naturales”, señala Galiano.

El área deportiva aún está en ejecución. Se trata de una instalación imprescindible para los alumnos del grado de Ciencias del Deporte que imparte esta universidad y, para poder construirla, Funiber obtuvo un derecho de uso de la parte superior del aparcamiento subterráneo del PCTCan, a espaldas del edificio universitario.

Problemas de carácter administrativo han ralentizado la ejecución del proyecto, que no se concluirá hasta final de año. El pasado mes de agosto, el Gobierno de Cantabria aprobó finalmente la modificación del Plan Singular urbanístico de esa zona con el objeto de ampliar los usos y permitir la construcción de instalaciones deportivas y de ocio.

En el informe que justificaba el cambio de uso de ese suelo se hacía constar la necesidad de dotar a la zona de espacios para usos deportivos y recreativos. En el plan se concretaba que podrían levantarse pistas de fútbol-sala, pádel, baloncesto y voleibol y aceptaba la posibilidad de que estuviesen cubiertas, aunque no con estructuras permanentes.

Las instalaciones deportivas van a contar con una pista de atletismo formada por seis calles de 80 metros, pistas de pádel, tenis, una zona multideporte de arena y otra de salto de longitud, lanzamiento de peso y disco. Todas ellas estarán al aire libre, junto a un área recreativa de césped artificial de unos 3.000 metros cuadrados.

El proyecto también incluye una zona cubierta por una estructura textil que, en palabras del director de obra de estas instalaciones deportivas, Carlos Galiano “se convertirá en un elemento arquitectónico de referencia tanto para el campus de la Universidad Europea del Atlántico como para el Parque Científico y Tecnológico de Cantabria“.

Esta cubierta albergará en su interior un complejo deportivo, con pistas de fútbol sala, baloncesto, voleibol y tenis, que completarán las instalaciones construidas en el exterior.

La Universidad Europea del Atlántico empleará en la construcción de esta área deportiva 1,5 millones de euros.

Jesús Polvorinos

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