A fondo

Alas de avión para propulsar los barcos

La catalana Bound4Blue desarrollará en Cantabria una vela rígida para mercantes

Una start up catalana, Bound4Blue, ha llegado a un acuerdo con Astander y con el Grupo Calcom para desarrollar en Cantabria una vela rígida que puede revolucionar el transporte marítimo. La vela, de estructura metálica e inspirada en el ala de un avión, se instalará en un barco en el astillero de Astander, y las pruebas se iniciarán en otoño. Aún es pronto para saber si volveremos a ver velas en los mercantes, pero sus promotores sostienen que cada vela de este tipo puede ahorrar un 15% del combustible que consume un buque.


Como si de una vuelta al siglo XIX se tratase, el futuro del transporte marítimo puede volver a pasar por la navegación a vela. Aunque no serán esbeltos bergantines o goletas los que vuelvan a surcar los mares sino los mismos cargueros que ya conocemos pero dotados de velas que poco tienen que ver con los mástiles, obenques y lonas de épocas pasadas. Se trata de diseños tecnológicamente muy avanzados, construidos con elementos metálicos, y con formas rígidas de cilindro giratorio o de ala de avión, como la propuesta por Bound4Blue, una start up catalana que ha echado mano de la tecnología aeronáutica al diseñar una vela plegable para buques con cuyo empuje cree que podrá aumentar la velocidad y reducir el consumo de combustible en un 15%.

Astander instalará la vela este otoño en un carguero para iniciar las pruebas

Para desarrollar el proyecto, la ingeniería ha llegado a un acuerdo con Astander y con el grupo Calcom, una empresa de los Corrales de Buelna especializada en fabricación de estructuras metálicas. Gracias a su colaboración va a poder instalar una de estas velas en un barco real, de manera que se pueda testar su funcionamiento y el ahorro de combustible que deparará su uso y que podría alcanzar hasta el 40% en un barco que utilizase tres de estos impulsores.

La comprobación de estas hipótesis no va a tardar. Este otoño, el astillero instalará en un barco una de estas velas en forma de ala de avión colocada en vertical y se presume que en noviembre ya podrán realizarse las pruebas de mar.

Tecnología aeronáutica aplicada a los barcos

La integración de una vela rígida en un buque se llevará a cabo en Astander.

La paternidad de esta revolucionaria vela rígida es de dos ingenieros aeronáuticos, José Miguel Bermúdez y Jordi Salas, que han aplicado la misma teoría de la aerodinámica que se emplea en la construcción de aeroplanos.

Las alas tienen un perfil asimétrico que, además de proporcionarles una estabilidad estructural, consigue un rendimiento superior al de las velas convencionales. Para ello juega con la diferencia de presiones que se produce entre cada uno de sus laterales, la misma fuerza que sustenta los aviones.

En los primeros prototipos, la vela consiste en una estructura metálica ligera formada por tubos. Esta estructura, unida a un gran cilindro con un eje, permite que pueda girar sobre sí misma. Además, en cada uno de los laterales superiores dispone de unos materiales hinchables que se llenan y vacían de aire y le confieren a la vela la forma aerodinámica.

Bound4blue está trabajando en dos diseños complementarios de vela rígida, para cubrir todo el abanico de tamaños de buques, aunque el objetivo principal son los graneleros y petroleros. La pretensión es que con esta ayuda eólica, las embarcaciones operen a su velocidad de servicio habitual pero con menos consumo de combustible y menores emisiones de gases a la atmósfera.

Despliegue automatizado

El despliegue de las velas se realiza con mecanismos hidráulicos y es automatizable, por lo que no requiere competencias especiales por parte de la tripulación, que no se verá obligada a asumir las funciones de los antiguos marineros. Las velas se pueden orientar al viento para maximizar su empuje en cualquier situación y se pueden plegar en la cubierta, con lo que no hay interferencias visuales para las maniobras de aproximación a puerto ni se dificulta la carga y descarga de la mercancía. Tampoco hay límite en tamaño o altura, ya que dependerán de las estructuras del buque.

Según sus diseñadores, la instalación no va en demérito de los tamaños de las bodegas y, por tanto, va a tener un impacto mínimo en la capacidad de carga de la embarcación.

Apoyo del Gobierno cántabro

El proyecto ha recibido apoyo financiero del Gobierno cántabro a través de la línea de ayudas del programa Innova. El Ejecutivo regional está interesado en las posibilidades industriales que abriría para Cantabria la fabricación de esta vela rígida. Si se demostrara su eficacia, su impacto en el transporte marítimo sería muy elevado, teniendo en cuenta que cada año se mueven por mar diez mil millones de toneladas de mercancías gracias a una flota en constante aumento de casi 85.000 barcos, para los que el consumo de combustible puede llegar a representar hasta el 80% de sus costes operativos.

Esta nueva tecnología también podría resultar decisiva para la reducción de emisiones contaminantes. Según apunta la compañía catalana, los 16 barcos más grandes del mundo generan tantas emisiones de azufre como toda la flota mundial de vehículos terrestres, y las normativa medioambiental, cada vez más restrictiva, exigirá que en 2025 se reduzcan las emisiones a la séptima parte de las actualmente permitidas. Propuestas como la de esta vela rígida resultarían muy útiles para conseguirlo.

Un barco generador de energía, hidrógeno y oxígeno

Una vez llenados los tanques de hidrógeno y oxígeno, el barco regresará a puerto para su descarga.

La tecnología de velas rígidas también puede ser la clave para la obtención de energía limpia y abundante. Con esta finalidad, Sodercan ha incluido entre los proyectos de Ships4Blue que subvenciona el diseño del primer barco dirigido a la producción de hidrógeno y oxígeno mediante la electrólisis del agua del mar. Un buque generador de energía que utilizaría la tecnología de velas rígidas de Bound4Blue para alcanzar mayor velocidad, gastando menos combustible.

El propio movimiento del barco se podría aprovechar, según el proyecto, para generar energía mecánica, a través de unas turbinas sumergidas bajo el casco. Una vez convertida en electricidad, se emplearía a bordo del buque para la electrólisis del agua del mar, separando el hidrógeno y el oxígeno. Ambos gases se almacenarían a bordo en tanques presurizados, y cuando todos ellos se llenasen, el barco regresaría a puerto para vaciarlos y volver a iniciar el proceso.

Más que un barco, sería una planta de energía móvil que podría desplazarse hacia las zonas que permitieran su máximo aprovechamiento en función el viento y del oleaje, minimizando el impacto ambiental de los parques eólicos marinos y otros sistemas de generación offshore. También se podría desplazar a donde hubiese más demanda de ese tipo de gases en un momento dado.

La energía del futuro

Tanto el hidrógeno como el oxígeno tienen un amplio mercado. El del hidrógeno se encuentra en pleno crecimiento, ya que se emplea en muchos procesos industriales, como el refinado del petróleo, para convertir el crudo en diesel o queroseno de aviones, en la fabricación de determinados tipos de vidrio, como combustible para cohetes y satélites, y en otra infinidad de procesos químicos-industriales. También es un elemento básico para la producción de amoniaco, que es el producto químico más utilizado en el mundo, sobre todo para fertilizantes. Y las pilas de hidrógeno son una de las tecnologías más prometedoras para sustituir a los combustibles fósiles en el transporte.

El problema es que la mayor parte del hidrógeno que se obtiene actualmente se produce a partir del gas natural. De ahí que se busquen sistemas de producción de hidrógeno basados en tecnologías sostenibles y con costes de producción competitivos, para poder desvincularse de los hidrocarburos y ser capaces de responder a una demanda que no va a dejar de crecer.

Junto a Bound4Blue, en el consorcio que va a desarrollar el proyecto se encuentran Calcom, el Instituto de Hidráulica de Cantabria y el CNH2, el centro nacional de referencia en tecnologías del hidrógeno y pilas de combustible.

Jesús Polvorinos

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