Vuelta al Mercado de Ganados

Después de dos años de inactividad, a la espera de finalizar la liquidación de la Feria de Muestras de Cantabria, el organismo semipúblico que organizaba los certámenes de Torrelavega, la ciudad está en vías de reanudar un camino en el que fue pionera. No le será nada fácil, como ha quedado demostrado por los fracasos de los organismos feriales anteriores. El Ayuntamiento torrelaveguense ha formado una nueva sociedad pública, esta vez sin más socios, para promover las ferias por sí mismo y ha anunciado que la primera se celebrará a comienzos del próximo año. Será ‘Hábitat’, la muestra dedicada a la construcción y decoración, una de las más veteranas de la historia ferial de la capital del Besaya, con veintidós ediciones.
Será la primera prueba a la que se someta la nueva Feria de Muestras de Torrelavega, la entidad municipal que va a sustituir al consorcio quebrado en el que también participaban la Consejería de Economía y la Cámara de Torrelavega. No obstante, y aunque esta vez no participen en el accionariado, el alcalde, Ildefonso Calderón, ha invitado a figurar en el consejo a la Cámara de Comercio local y a la CEOE.
Mientras se pone fecha a esa primera cita, varias incertidumbres planean sobre la iniciativa: la idoneidad del Mercado Nacional de Ganados como sede –la primera que tuvieron las ferias, que se abandonó por su escasa adecuación–; el destino que se dará a las instalaciones de La Lechera, cerradas desde mayo de 2010, y la capacidad de la nueva entidad para que su gestión sea rentable.

La desaparición del consorcio

La etapa en la que el Gobierno de Cantabria se involucró en las ferias de muestras de Torrelavega, a través de un consorcio creado para revitalizarlas después de que el organismo precedente sufriera una grave crisis económica, terminó el pasado año, cuando se vio obligado a cumplir una directiva europea que prohibía su participación en una sociedad pública. Ya en ese momento, la situación del organismo organizador era muy complicada, con un descenso de certámenes, precariedad económica y unos conflictos de plantilla que le daban más protagonismo público por los problemas internos que por los actos que organizaba.
Para facilitar la transición hacia el nuevo modelo ferial, el Gobierno cántabro comprometió unas ayudas de 620.000 euros, fraccionados en pagos plurianuales, hasta 2013. Ese dinero tendría que haber servido para activar la nueva Feria de Muestras, pero ha sido utilizado para ir pagando las nóminas de los cinco trabajadores del antiguo consorcio mientras concluía el proceso de liquidación.
Tras dos años de inactividad laboral, cuatro de esos trabajadores van a pasar a formar parte de la nueva sociedad creada por el Ayuntamiento. Desde el entorno empresarial, se lamenta el tiempo perdido y que los recursos empleados en el mantenimiento de esos puestos de trabajo no puedan ser empleados en relanzar la nueva etapa ferial.
La desaparición del Consorcio también alimentó un debate sobre la rentabilidad de este tipo de eventos. Para defender su eficacia, la Cámara de Comercio de Torrelavega encargó a la Universidad de Cantabria un análisis sobre el impacto económico de los certámenes y la viabilidad de la futura Feria de Muestras. Una de las conclusiones a las que se llegó es que cada euro invertido en la Feria le reportaba tres y medio a la economía local.
Desde la Cámara de Comercio también se rebatieron los informes municipales en los que se ponía en duda la capacidad del propio Consorcio para financiarse. Según sus datos, en el periodo 2006-2010 las cuentas del organismo ahora desaparecido no fueron ruinosas, como se supone, sino que arrojaron un saldo positivo del 2%. Pero, lo más relevante para la Cámara son los retornos indirectos que las ferias generaban a través de la hostelería y los servicios.
En los mismos estudios de la Universidad de Cantabria, se supeditaba la rentabilidad del organismo ferial al aumento de los certámenes que se venían celebrando. Con cuatro ferias anuales era imposible rentabilizar los gastos fijos –al menos hacían falta seis– y recomiendan añadir, además, otros eventos, como congresos, conciertos, actos deportivos y reuniones de empresa.

La incógnita de La Lechera

Otra de las novedades de esta nueva etapa es el retorno al Ferial de Ganados como sede de las muestras. Una novedad relativa, porque en realidad es un camino de retorno al lugar donde nacieron y que compartían con las ferias de ganado. La decisión condena al abandono las instalaciones de La Lechera, al entender que tienen limitaciones arquitectónicas y adaptarlo a las exigencias de un recinto ferial exige inversiones elevadas. No obstante, hay que recordar que exactamente las mismas razones se dieron para trasladar las ferias en su día al recinto de La Lechera, que fue reformado expresamente con este fin.
Tanto el Mercado Nacional de Ganados como La Lechera tienen ventajas e inconvenientes. A favor del primero se argumenta su estratégica ubicación en el centro de la ciudad, su gran capacidad y la facilidad de aparcamiento. Pero las propias dimensiones del Ferial lo hacen poco apto para pequeños eventos, para los que La Lechera está mucho mejor adaptada, al tener repartidos sus más de 4.000 m2 en varios espacios.
Tras fracasar el anterior organismo ferial, la corporación presidida por Blanca Rosa Gómez Morante trató de aprovechar el recinto para un centro de atención a la infancia, una iniciativa que no llegó a materializarse, y la vieja fábrica de leche, reconvertida en sede ferial durante dos décadas y media, continúa aguardando a que los actuales dirigentes municipales le den un destino que le libre del abandono al que se ven abocados los inmuebles sin uso.

Recuperar el hueco comercial perdido

Tras la desaparición del Consorcio, la Cámara de Comercio de la ciudad se ofreció al nuevo equipo del Ayuntamiento para gestionar temporalmente las ferias en tanto se creaba el ente municipal, con lo que pretendía evitar la pérdida de una inercia que luego costará mucho recuperar. De hecho, ya se ha empezado a hacer una feria de automoción en Santander, que puede acabar con la posibilidad de continuar celebrándolas en Torrelavega. El ofrecimiento de la Cámara, que no mostraba preferencias por el Ferial o La Lechera como recinto, fue rechazado por el alcalde torrelaveguense, aunque esta entidad ya había probado su eficacia organizando dos ferias del stock y una de antigüedades tras la desaparición del Consorcio.
Donde sí hay sintonía es en la conveniencia de que la Cámara esté representada en la nueva Feria de Muestras de Torrelavega y en la necesidad de que no se demore más el reinicio de la actividad ferial en la capital del Besaya. “Dos años y medio sin ningún tipo de feria, independientemente de las responsabilidades, es mucho tiempo perdido” señala el presidente de la Cámara, Antonio Fernández Rincón. “Hemos perdido posicionamiento e identidad como referente de ferias, y eso hay que reactivarlo”, dice. Su deseo va más allá de recuperar el calendario que ya tenía Torrelavega y pretende llegar a un programa con más eventos que denomina ‘doce meses doce ferias’.
Nadie sabe con cuantos certámenes podrían sobrevivir las ferias en Torrelavega pero lo que es seguro es que habrá que hacer más de lo que se hacía y con más imaginación para no recorrer por tercer vez el mismo camino, el del colapso.

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