SIEC abre nuevos horizontes

SIEC, una de las empresas constructoras más importantes de Cantabria, nacía hace ahora veinticinco años en Torrelavega, a iniciativa de Juan de Miguel García. Corría el año 1975, probablemente uno de los peores para empezar y en una ciudad donde la crisis golpeó con especial intensidad. Torrelavega, hasta entonces boyante, comenzaba una época de paralización como consecuencia del comienzo de la crisis encadenada por gran parte de las industrias de la comarca. La construcción no se libraba de los problemas. Al brusco descenso de la demanda privada se unía la caída de la obra pública en todo el país. El Estado, que bastante tenía con hacer frente a la efervescencia reivindicativa de todos los sectores sociales con la llegada de la democracia, se veía obligado a penalizar las infraestructuras, imposibilitado para atender todos los frentes de forma simultánea.
En este escenario, crear una empresa constructora no parecía una idea con visos de éxito, pero SIEC supo salir adelante al especializarse en un campo relativamente novedoso, el movimiento de tierras y el alquiler de maquinaria. Un terreno poco deseado para las constructoras, dado que obligaba a un fuerte endeudamiento, algo muy peligroso en unos años en que la inflación llegaba a rozar el 30% y los tipos de interés, obviamente, un cifra superior.
Juan de Miguel trató de diversificar los riesgos y ampliar el volumen de trabajo introduciéndose más tarde en obras de abastecimiento, saneamientos, urbanización, etc. casi siempre en el entorno de Torrelavega. El fuerte enfrentamiento que mantenía por entonces la Diputación Regional con el Ayuntamiento torrelaveguense probablemente perjudicó su expansión, ya que redujo sustancialmente las obras que se realizaban en la capital del Besaya y, de alguna manera, puso trabas a que las empresas que trabajaban en la zona saliesen a otros puntos de la región.
Esas circunstancias no impidieron que SIEC se convirtiese en una de las empresas de referencia del sector, tanto por su profesionalización como por su volumen de trabajo, pero fue con la normalización del Gobierno autonómico en 1995, cuando la firma de Torrelavega comenzó a convertirse en una empresa auténticamente regional. SIEC, muy agresiva en precios, consiguió numerosas obras por toda la geografía cántabra y hoy esta sociedad familiar, factura más de 3.500 millones de pesetas al año, dando empleo directo a unas 120 personas.
Es muy improbable que cualquier empresa tenga éxito sin una implicación a fondo de su empresario pero en el caso de SIEC nadie puede dudar que si salió adelante y se convirtió en una gran compañía ha sido por el enorme tesón de Juan de Miguel en conseguirlo y gracias a una política de reinversión permanente de los beneficios para ampliar y mejorar su parque de maquinaria, junto con un empeño muy especial en el trabajo bien hecho y en el cumplimiento de plazos y compromisos.
Esta autoexigencia ha llevado a SIEC a convertirse en la primera empresa del sector en conseguir la certificación medioambiental ISO 14.001 simultáneamente con la ISO 9002.
La certificación ambiental ha añadido una autodisciplina severa en un terreno al que, hasta ahora, las constructoras no prestaban demasiada atención, como es el ecológico. La empresa no sólo ha creado un punto limpio en su almacén central de Villapresente donde debe depositar en contenedores diferenciados cada tipo de residuos, sino que ahora ha de depurar todas las aguas de limpieza de su maquinaria de obras, además de someter la limpiadora a un control periódico de gases.

El éxito del hormigón y la decepción de la cantera

SIEC ha diversificado en los últimos años su actividad tratando de conseguir una integración vertical y ha buscado la independencia estratégica que le daría el control de las materias primas.
La empresa ha tenido éxito con su filial hormigonera Tracman, que cuenta con una planta fabril en Requejada, y que no sólo abastece a sus propias obras, sino que también atiende a una clientela exterior cada vez más numerosa. Menos fortuna ha tenido hasta ahora con su proyecto para abrir una cantera de donde extraer la piedra que necesita. Después de una larga búsqueda pareció haber encontrado una solución en Novales, un punto relativamente alejado de su área principal de negocio, pero tras lograr los primeros permisos administrativos, la aparición de una coordinadora de vecinos que se negaba a aceptar una explotación de caliza en la zona introdujo el proyecto en una dinámica judicial donde el último paso ha sido una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria contraria a la pretensión de SIEC.
A pesar del tiempo y los recursos invertidos, la constructora parece renunciar definitivamente a esta cantera y es probable que no recurra la sentencia. Eso no impide que busque otra zona de extracciones, dado que la piedra es uno de los condicionantes para su expansión futura.

Una importante cartera

Como está ocurriendo con las grandes constructoras, SIEC ha aprovechado la última junta general para ampliar sus estatutos y recortar su nombre, que ya ha dejado de ser el acrónimo de Santander Industrial Excavaciones y Construcciones, para convertirse en SIEC Construcciones y Servicios. La empresa cántabra dibuja de esta forma un horizonte mucho más amplio, en el que se incluye la promoción y construcción inmobiliaria (ya ha puesto en marcha un proyecto en Villapresente), el suministro de aguas, la depuración, el mantenimiento de carreteras o la limpieza invernal de puertos de montaña.
En la actualidad, la empresa de Torrelavega tiene una cartera de obra muy abultada. Una de las adjudicaciones más significativas es la Estación Depuradora de Hinojedo, donde confluirán las aguas del saneamiento de la cuenca del Saja-Besaya, que cuenta con un presupuesto de 3.550 millones de pesetas. En la calle Alta de Santander, ha comenzado el Parque Temático del Agua, un paseo en la empinada ladera norte de la Estación de Renfe, donde se representará el curso de un río. También se ha hecho cargo, en alianza con Fomento, del saneamiento de la Cuenca del Nansa.
Entre las obras más significativas de SIEC en estos 25 años se encuentran la Ciudad del Transportista de Santander, los accesos a Torrelavega desde la N-611, la urbanización del polígono de Santoña, la urbanización del Plan Cueto-Valdenoja de Santander, la piscina climatizada con cubierta móvil de Renedo, la remodelación del entorno de la Iglesia de la Asunción de Torrelavega, la carretera de Treto a Bádames, que serpentea junto a la ría de Colindres, o la restauración ambiental del entorno de la casa de José María Pereda en Polanco.

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