‘La nominación al Oscar es el honor más grande de mi vida’

Sergio López-Rivera, el maquillador santanderino de Hollywood

Aunque nació en Sevilla, el maquillador Sergio López-Rivera se considera santanderino, ya que su familia se mudó a la capital cántabra cuando tenía solo tres años. Hace más de tres décadas que vive en Los Ángeles, donde se ha forjado una gran trayectoria profesional como maquillador de series tan conocidas como Anatomía de Grey, Scandal o Cómo defender a un asesino. Entre sus amistades se encuentran actrices como Kate Walsh, Caterina Scorsone o Viola Davis, protagonista de ‘La Madre del Blues’, película que le ha valido su nominación al Óscar por su arriesgado maquillaje.


Ni el covid-19 ha podido evitar que el próximo domingo 25 de abril se celebre la edición número 93 de la ceremonia de entrega de los Oscar, los premios que reconocen a lo mejor del cine mundial. Entre los pocos afortunados que podrán acudir a esta cita se encuentra el maquillador santanderino Sergio López-Rivera, afincado en Los Ángeles, nominado en la categoría ‘Mejor Maquillaje y Peluquería’ gracias a la caracterización de Viola Davis en la película ‘La Madre del Blues’.

López-Rivera siempre fue un apasionado del cine y del maquillaje. “De pequeño me fijaba en los maquillajes de películas como ‘Un hombre lobo americano en Londres’ o ‘El Exorcista’ y me imaginaba trabajando en Estados Unidos en algo relacionado con el cine”, recuerda aún satisfecho por haber convertido aquel sueño en realidad.

Su viaje empezó pronto. Tras varios años en los colegios Sagrada Familia y La Salle, de Santander, pasó tres en el internado Izarra, del País Vasco. Con tan solo 16 años, se trasladó a Irlanda e Inglaterra, donde cursó sus dos últimos años escolares.

López-Rivera retoca a Davis entre escenas de La Madre del Blues.

Con 19 años y un inglés perfectamente hablado cruzó el Atlántico y comenzó sus estudios universitarios en Filadelfia, pero pronto optó por continuarlos en Los Ángeles, cuna del cine. “Vine aquí con un sueño más que con un plan”, reconoce.

Mientras terminaba su carrera, López-Rivera dedicaba los fines de semana a maquillar a sus amigos del mundo del espectáculo para sesiones de fotos y otros trabajos. Así consiguió acercarse a la industria del cine, aunque fuese trabajando como chófer, asistente de vestuario, ayudante…

Su objetivo seguía siendo ser maquillador, por lo que decidió formarse en la prestigiosa escuela de Joe Blasco, “una academia carísima, así que tuve que pedirle dinero a mi abuela”, relata. No perdió la inversión ni el tiempo, porque se graduó como número uno y eso le permitió comenzar de maquillador en películas independientes de bajo presupuesto, con artistas emergentes que irían ganando fama con el paso de los años, como Christina Ricci o Lisa Kudrow. “A lo largo de la historia he podido reencontrarme con personas que empezaron su carrera a la vez que yo. Hemos ido creciendo juntos”.

Televisión VS. Cine

Las películas no permiten conseguir ingresos regulares y a finales de los 90 decidió dar un salto a la pequeña pantalla, donde los proyectos son más estables, ya que las grabaciones suelen durar unos nueve meses y lo normal es que, si tienen éxito, se produzcan varias temporadas.

En 2006 aterrizó en la serie ‘Sin cita previa’, que le abrió las puertas al universo de Shonda Rhimes, la guionista, directora y productora de Shondaland, que está detrás de series mundialmente conocidas, como ‘Anatomía de Grey’, ‘Scandal’ o ‘Cómo defender a un asesino’, en las que el santanderino ha trabajado hasta el pasado año.

Las producciones de este calibre suelen tener hasta cuatro personas en peluquería y otras tantas en maquillaje, aunque hay jornadas en las que se contratan a dos o tres más si hay muchos actores o extras en escena.

López-Rivera relata la dura realidad laboral que se esconde tras el glamour de la pantalla: “Durante una jornada normal, cuando todo sale perfecto, los estilistas trabajamos 14 o 15 horas diarias. Si hay algún problema, trabajamos 18 o 19”. Debido a la norma que se conoce como nine-hour turnaround, solo descansan nueve horas entre una jornada laboral y la siguiente. “Esas nueve horas tienes que repartirlas entre dormir y hacer vida social”, aclara para mostrar lo difícil que resulta mantener una vida personal al margen del oficio. “Cuando eres joven no pasa nada, pero con el paso del tiempo acaba pesando”, reconoce.

En su caso, todo el esfuerzo realizado ha tenido sus frutos. “Gracias a Shonda Rhimes he ascendido mucho profesionalmente, hasta el punto de que me ofrecieron  supervisar el estilismo –peluquería y maquillaje– de más de una serie de Shondaland al mismo tiempo, algo que nunca se había hecho en televisión”, relata orgulloso.

Dado que las series se ruedan simultáneamente en ciudades distintas, ser el supervisor es un trabajo duro, pero López-Rivera lo define como “increíble” y “fascinante”.

El estilista santanderino ha actuado durante años con una libertad poco habitual en el sector, ya que Shondaland le ha permitido “elegir equipos enteros de peluqueros y maquilladores, una gran responsabilidad que aprecio mucho y que me ha permitido crear una gran familia creativa”. De hecho, una de las ventajas que destaca de la televisión frente al cine es la posibilidad de trabajar durante mucho tiempo con las mismas personas y establecer lazos  más profundos.

No es fácil decantarse por uno u otro, en cualquier caso, “porque el cine te da mucha más libertad para crear, ya que tienes más tiempo” y compara la televisión con “una máquina”, ya que mientras se graba un capítulo, hay que ir pensando en el siguiente, que se graba a continuación. “En la televisión no siempre se pueden tomar las decisiones creativas que tomarías si dispusieras de más tiempo. Eso te obliga a saber trabajar más rápido”, explica.

Viola Davis, amiga y musa

El maquillador conoció a la actriz Viola Davis en 2014, cuando se inició la serie ‘Cómo defender a un asesino’. A raíz de esta relación laboral, entablaron una amistad y Sergio se ha convertido en uno de los maquilladores de cabecera de la actriz.

Aunque Davis le había ofrecido en varias ocasiones ser el encargado de su maquillaje en otras películas, nunca había podido compaginarlo con sus trabajos en televisión, hasta el verano de 2019, cuando la actriz aceptó ser la protagonista de ‘La Madre del Blues’.

El destino quiso que López-Rivera pudiera, por fin, participar en una película junto a su amiga, pero acababa de comprometerse para supervisar los equipos de maquillaje y peluquería del último éxito de Shondaland, ‘Los Bridgerton’. Una serie de circunstancias que surgieron durante la grabación de la serie le permitieron declinar esta propuesta y aceptar la de Viola, aunque con un tiempo escaso para documentarse y crear el maquillaje de esta película: dos semanas y media.

Un maquillaje arriesgado

López-RIvera, en su casa de Los Ángeles, durante la videoentrevista con Cantabria Económica.

El largometraje de Netflix, cuyo título original es ‘Ma Rainey’s Black Bottom’, está producido por Denzel Washington y cuenta la historia de Ma Rainey, una cantante de blues clásico estadounidense famosa a principios del siglo XX. Fue una de las primeras artistas de este género en cantar con acompañamiento de piano o de orquesta de jazz y se la conoció popularmente como ‘La Madre del Blues’.

El proceso de diseño de un maquillaje no es sencillo: a la información sobre Ma Rainey que aparecía en el guión, tuvo que añadir la que fue encontrando en otros escritos o imágenes sobre la artista (que no era nada agraciada, vulgar…) y tenía que fijarse en los estilismos de la época. “Cuestiones que no te planteas para un diseño contemporáneo, como el nivel socioeconómico, son muy importantes, además de datos como de dónde provenía o cuáles eran sus influencias artísticas”, añade.

“Cuando tienes decidida la psicología de un personaje, tomas decisiones creativas y artísticas metiéndote en su piel, como si fueras esa persona”, revela el estilista. Normalmente, tras la primera prueba de cámara suele haber una negociación de ideas con el director o incluso con el actor, pero a él nadie le dijo nada. Dado que su propuesta de maquillaje era muy arriesgada (había que hacer fea y sudorosa a la actriz) reconoce que cada día acudía más lleno de dudas. “Llegué a pensar que no me decían nada porque me había contratado Viola”. Respiró cuando, “a las dos semanas, el director me dijo que mi maquillaje le parecía espectacular. A partir de ahí, me relajé”, recuerda risueño.

“El maquillaje que diseñé para Ma Rainey es uno rápido, como si se lo hubiera hecho a sí misma en cinco minutos con sus propias manos y con brusquedad. Lo que yo buscaba era que la audiencia viera a la Ma Rainey verdadera”.

Grandes reconocimientos

Su atrevido maquillaje para representar a la verdadera madre del blues no ha pasado desapercibido entre los profesionales y el aluvión de reconocimientos lleva meses sin parar. “Un día nos llaman y nos dicen que hemos ganado el premio al Mejor Maquillaje y Peluquería de la Asociación de Críticos de Chicago y, conforme la atención va creciendo, las nominaciones de otros premios más relevantes empiezan a llegar”, revela López-Rivera, que está en una nube.

Posteriormente, la peluquera Mia Neal y él ganaron los Critics’ Choice Awards, los premios de la crítica cinematográfica.

Las nominaciones siguieron llegando, incluidas las más destacables. El primer interrogante en despejarse ha sido la de los Stylist Guild Awards (el Premio del Sindicato de Maquilladores y Peluqueros), celebrado el pasado 5 de abril. “Es un premio muy importante porque la gente que vota es la que sabe hacer lo que has hecho tú”, explicaba el santanderino, antes de saber que sus compañeros le otorgarían el galardón.

El maquillador con la peluquera Mia Neal, ambos nominados a los Óscar por su trabajo.

Por si fuera poco, también acaba de ganar la misma categoría en los BAFTA (los Premios de Cine de la Academia Británica). Solo queda esperar a la guinda del pastel, los Oscar.

“La Academia de los Oscar tenía 366 películas que considerar, por lo que no esperas estar entre los nominados”, reconoce. “Llegar al shortless –cuando quedan diez semifinalistas–, fue increíble, pero cuando se anunció en vivo nuestra nominación di un grito que me escuchó mi madre desde Santander”, comenta entre risas.

“La nominación al Oscar es el honor más grande de mi vida”, asegura, y recuerda que el día que ocurrió “llevaba toda la noche sin dormir y desde que dijeron mi nombre el teléfono empezó a sonar y no paró durante 48 horas”.

Ahora le quedan unos días para saber si podrá colocar la estatuilla en su casa de Los Ángeles y celebrarlo junto a su marido y su familia en su próxima visita a la capital cántabra con unas buenas rabas, lo que más echa de menos de la tierruca junto a su paseo favorito, “desde Puertochico hasta el Faro, el más bonito del mundo”, apostilla.

María Quintana

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