Es verano… y no hay camareros

Tras la pandemia, el mercado laboral está aún más descompensado, con puestos de trabajo que no se cubren

El Covid-19 ha transformado la sociedad y causado un gran impacto en diversos ámbitos, especialmente en la economía. Muchas personas se han quedado sin trabajo o temen perderlo. Sin embargo, esta moneda tiene otra cara: la de los profesiones que, tras la pandemia, se han visto desbordados por el trabajo. Tanto que en algunos gremios no consiguen cubrir las plazas que necesitan. Esto, sumado a las personas que han tenido que cambiar de profesión, ha generado un nuevo panorama laboral. El desajuste más inmediato lo va a vivir la hostelería: cuando por fin llegan los llenos que esperaba, se encuentra sin camareros ni cocineros.


El sector de la hostelería ha sido uno de los que se ha visto más gravemente dañado durante la pandemia. El cierre obligado de los negocios, el toque de queda y las restricciones impuestas por los gobiernos han supuesto una gran pérdida de actividad en uno de los sectores que genera más empleo  en nuestro país. Ante estas circunstancias, se ha producido una huida del sector semejante a la que vivió la construcción en la década pasada. Una parte de los asalariados de la hostelería se ha visto obligado a buscar un nuevo trabajo en otros sectores y ahora, cuando comienza la campaña de verano, no son fáciles de recuperar.

La Asociación Empresarial de Hostelería de Cantabria (AEHC) reconoce que “después de tantos meses cerrados, muchos trabajadores se han tenido que buscar la vida y ha habido mucha huida del sector”.

En otras circunstancias, por estas fechas, ya tendrían “un aluvión de currículos de cara al verano” y, en cambio, a mediados de junio la bolsa de empleo de la Asociación solo contaba con once camareros y dos cocineros disponibles. “Hay muchos socios a los que les está costando mucho encontrar trabajadores, especialmente cocineros”, aseguran.

La crisis sanitaria ha impulsado esta reinvención profesional y trabajadores de la hostelería, la restauración y el turismo son los que más interés han puesto en dar un giro profesional. La AEHC ha podido constatar este cambio. “En el último año, apenas ha habido profesionales interesados en los cursos de formación de la Asociación”, sostienen.

A medida que mejora la situación sanitaria y se eliminan muchas de las restricciones que afectaban a este sector, se va observando una reactivación en la hostelería y en la actividad turística. “Puesto que la mayoría de españoles optarán por consumir turismo doméstico, se generarán muchas necesidades laborales”, pronostica la responsable de la ETT Adecco en la zona Norte, Ana Verano, que también advierte el problema laboral que se avecina: Si se repite la demanda turística del año anterior, en Cantabria no hay trabajadores suficientes de los que echar mano. 

Muchos desajustes

No es un problema aislado. El mercado de trabajo español es, en general, poco eficiente. Hay un alto índice de paro (3,7 millones de personas desempleadas, según las últimas cifras del Ministerio de Trabajo) pero hay multitud de ofertas de empleo que no se cubren porque faltan profesionales cualificados para ocuparlas. Según un informe de Adecco sobre perfiles deficitarios en España, cerca de un 9% de vacantes en las compañías se quedan sin cubrir y ocho de cada diez empresas reconocen tener dificultades a la hora de encontrar talento.

En Cantabria, destaca la falta de trabajadores de oficios, sobre todo, oficiales con experiencia. Perfiles de Formación Profesional asociados a la industria como electromecánicos, soldadores, técnicos de mantenimiento, fresadores y torneros son cada vez más escasos. Más paradójico aún en el país del ladrillo es la carencia de oficiales de la construcción con experiencia, y los empresarios están convencidos de que ese problema se convertirá en estructural, porque siempre han sido estas personas las que formaban, en el día a día, a los futuros oficiales.

La hostelería se ha visto muy afectado por la crisis y muchos profesionales han optado por cambiar de sector. Faltan camareros, pero más aún cocineros.

El 38,8% de las ofertas laborales que se publican en nuestro país exige FP, curiosamente, el mismo porcentaje de las que piden titulados universitarios, pero el sistema educativo español, volcado  hacia lo universitario, no responde a ese patrón.

Ana Verano, directora territorial de la zona Norte de Adecco, cree que “hay que mejorar la conexión entre la oferta de candidatos que salen de los centros y las necesidades de los empleadores, ya que existe una gran brecha entre lo que el sistema educativo produce y lo que las empresas necesitan”.

Este desequilibrio se ha incrementado con la crisis sanitaria, al acelerar procesos que iban a tardar años en darse, como la transformación digital de las empresas. “La pandemia nos ha hecho avanzar en la adquisición de competencias digitales y se ha generado un potencial de trabajo muy grande”, asegura Verano.

Nuevas tecnologías y digitalización

El efecto sobre el empleo ha sido inmediato. Entre los puestos de trabajo con mayor demanda ya están los relacionados con las nuevas tecnologías, el soporte en los entornos digitales y el ecommerce. A raíz del auge del teletrabajo y la apuesta de muchas pequeñas y medianas empresas por el comercio online, a los empleadores les cuesta encontrar el talento adecuado.

Desde Ascentic (Asociación de Empresas de Nuevas Tecnologías), recuerdan que la demanda de profesionales del sector TIC (informática y telecomunicaciones) ya venía creciendo exponencialmente en los últimos años, y aunque aparentemente hay muchos jóvenes que han cursado esos estudios, no resulta fácil cubrir la demanda. “El sector requiere de una mano de obra muy especializada. Y, muchas veces, no la encuentra”.

Pero sería erróneo sacar la idea de que en este ámbito todos han de ser ingenieros. El mercado demanda perfiles como arquitecto de sistemas o del entorno cloud, expertos en ciberseguridad, programadores y desarrolladores de webs, pero desde Ascentic matizan que “la tecnología es muy transversal”, por lo que las empresas también necesitan consultores, gerentes de proyectos de todos los ámbitos imaginables y comerciales con unos determinados conocimientos de tecnología, un perfil que no es fácil encontrar. “La mayoría de los planes de estudios tradicionales no contemplan estos conocimientos”, lamentan. “Muchas empresas no llegan a ejecutar todo el presupuesto disponible para proyectos por falta de personal suficientemente preparado”, revelan.

Otra circunstancia que también consideran negativa es la poca presencia femenina que todavía hay en este sector: “Los porcentajes de chicas que observamos en las carreras más técnicas son muy preocupantes. Solo un 15% o 20% de los estudiantes de informática son mujeres. Esto no tiene ningún sentido, nos gustaría que muchas más participaran de esta revolución digital”.

Para atraer nuevos talentos, Ascentic realiza charlas en los institutos y campeonatos de robótica y videojuegos con los que espera “despertar en los jóvenes esa vocación necesaria para decantarse por esta profesión”. 

Escasez de sanitarios

Si faltan técnicos TIC, más generalizada aún es la escasez de personal sanitario de todos los niveles. Es un problema que ya viene de atrás pero se ha multiplicado tras la pandemia. Desde Adecco señalan  que hay una gran demanda de médicos internistas, epidemiólogos, médicos del trabajo, enfermeros y auxiliares de clínica.

El Colegio de Enfermería de Cantabria reconoce que la suya es una profesión con pleno empleo, pero advierte que eso ya pasaba antes del Covid. La crisis sanitaria ha hecho más evidente el papel de la enfermería y ha  ratificado que el número de profesionales es insuficiente.

El personal sanitario llevo años teniendo más ofertas de trabajo que profesionales, algo que se ha visto más incrementado por la crisis sanitaria.

Una paradoja inexplicable, porque las facultades públicas de medicina y enfermería siguen negándose a ampliar significativamente el número de plazas que ofrecen cada año. Una oportunidad que aprovechan los centros privados para atraer a muchos de los candidatos que no pueden entrar en los públicos y a los que pueden ofrecer muy buenas perspectivas de colocación.

La pandemia también ha hecho que crezca la demanda de profesionales del ámbito de la salud mental, cuyo apoyo desde ha sido requerido con mucha más intensidad desde el confinamiento. La ETT Adecco ha notado un incremento de la demanda de psicólogos, coaches, terapeutas organizacionales y técnicos de prevención.

La construcción demanda especialistas

En la llamada era digital no es imprescindible contar con estudios universitarios. Entre los perfiles más buscados en este momento se encuentran los oficios manuales cualificados, sobre todo los vinculados al sector de la construcción.

En albañilería los puestos que más escasean son alicatadores (revisten suelos y paredes con azulejos y baldosas), caravisteros (levantan muros de ladrillo y bloque para fachadas) y tabiqueros (que se encargan de las distribuciones interiores). También faltan encofradores, aunque en menor medida.

En obra civil ocurre otro tanto, especialmente con los tuberos. Algunos constructores aseguran que “nos las vemos y nos deseamos” para contratar este tipo de especialistas.

Pero no siempre se requieren especialistas en algo tan concreto. Desde la Asociación de Constructores y Promotores de Cantabria (ACPCAN) indican que también se necesitan profesionales más generalistas, “oficiales con conocimientos en un amplio abanico de actividades”.

Los constructores lamentan que les mandan a las obras “gente como si fueran oficiales pero que no lo son”. Destacan que esto no ocurría antes de la crisis económica de 2008, cuando los trabajadores –que solían tener una larga experiencia– eran muy válidos.

La Asociación achaca esta escasez generalizada de mano de obra y de puestos concretos a la crisis económica de 2008. Fue tan profunda y tan larga en este sector que durante la década siguiente perdió casi dos de tercios del empleo que generaba.

“Los oficiales buenos y con experiencia, que entonces tenían más de 45 y 50 años se quedaron sin trabajo, se reconvirtieron y cambiaron de sector. Y no van a volver ahora que les queda poco para jubilarse”, explican. Así, el mayor problema es que no ha habido relevo generacional durante más de una década y se ha cortado la cadena de formación, de trabajadores experimentados a jóvenes aprendices.

Por ello, los empresarios se ven abocados a impartir sus propios planes de formación, una inversión que en ocasiones es baldía, lamentan, “porque cuando los trabajadores aprenden cambian de profesión”.

Reconocen que “la construcción exige esfuerzo físico durante horas –haga sol o llueva– y conlleva un notable desgaste”. A ello se suma que los salarios a veces no son adecuados a esas funciones, porque los ajustes de precios y licitaciones a la baja hacen  que las obras no tengan el rendimiento que tenían hace años.

“Todo esto genera un círculo vicioso y hace que el gremio no sea atrayente para los jóvenes”. A diferencia de los años del ladrillo, cuando muchos encontraron en las obras una salida laboral, con buen sueldo y proyección de futuro, ahora no se ven atraídos por esta profesión, a pesar de la elevada tasa de paro juvenil.

Los constructores cántabros temen que la falta de formación y la escasez de mano de obra cualificada se vea acrecentada en los próximos meses por el previsible aumento de la demanda para el desarrollo de proyectos con cargo a los fondos europeos de recuperación, por lo que consideran que tanto la Administración y patronal “deben aportar su grano de arena para solventar el problema de formación, que junto a la seguridad y la salud son pilares fundamentales para el sector”.

El boom de las reformas

Desde el confinamiento, las reformas en los hogares se han incrementado de forma muy notable. Quizá porque hubo más tiempo que nunca para pensar en las mejoras que necesitaba la vivienda o porque al estar tanto tiempo encerrados se vieron las deficiencias del hogar, este parón en la vida ciudadana ha tenido un impacto directo en los profesionales de los sectores vinculados a las reformas, que están teniendo una carga de trabajo superior a la que tenían antes de la pandemia, que ya era alta.

Toda la cadena logística demanda más personal, y especialmente conductores.

Empresas y autónomos confirman que hay lista de espera para la ejecución de las obras y que escasea el personal para realizar nuevas contrataciones.

La pintura es uno de los subsectores que está pasando por esa situación, pero también la carpintería, que tienen que dejar a muchos clientes en lista de espera.

No son los únicos. Fontaneros y electricistas también están trabajando con lista de espera, ya que hay mucho más trabajo que profesionales contratables, lo que achacan a la falta de atractivo que estos oficios tienen para los jóvenes.

Transporte, en auge

La logística y el transporte han sido clave en los meses más duros de la pandemia, aunque también vieron su actividad disminuida. Han tenido que adaptarse a toda prisa a las necesidades a medida que el consumidor iba cambiando de hábitos o se modificaban las restricciones. Ha sido un esfuerzo muy generoso y la sociedad ha podido conocer mejor la importancia de su trabajo pero hoy no hay suficientes profesionales.

“Nuestro sector tiene un gran problema con la falta de conductores, que viene de tiempo atrás”, explica José Andrés Cianca, presidente de Asociación de Empresarios de Transportes de Mercancías por Carretera de Santander y Cantabria (Asemtrasan)

Una encuesta realizada por la organización europea de transporte IRU señalaba recientemente que el desajuste de conductores y transportistas autónomos ha crecido un 25% desde que comenzó la crisis sanitaria. En España, este déficit evoluciona mucho peor: “En nuestro país va a crecer un 150%, lo que tendrá consecuencias negativas como dificultades operativas, clientes insatisfechos y un aumento de costes que a largo plazo repercutirá en el precio final de los productos”, explica Cianca.

Para acabar con este problema, Asemtrasan propone que se reduzcan “las exigencias burocráticas actuales y la presión normativa, lo que facilitaría, tanto a las empresas como a los autónomos, el poder incorporarse al sector”.

La ETT Adecco ratifica que la pandemia ha generado un incremento en la demanda de muchos perfiles de la logística, y no solo chóferes. Destacan el personal de almacén, de reparto, cajeros y reponedores, operarios para gestionar los pedidos en el canal online y reponedores. Casi de todo.

Este panorama de puestos de trabajo que no se pueden cubrir, tan contradictorio con las altas tasas de paro juvenil que se dan en España, debería propiciar que las nuevas generaciones orienten su trayectoria profesional hacia sectores en los que podrían encontrar trabajo fácilmente, algo que tiene mucho valor en un mercado laboral cada vez más incierto. Pero no nos engañemos con esta fotografía de las necesidades laborales a día de hoy. En el siglo XXI todo cambia muy deprisa y es muy arriesgado pronosticar los sectores, puestos y profesiones que serán más demandados dentro de solo unos años.

María Quintana

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