Solvay se lanza a fabricar un gel que captura los metales contaminantes

La compañía hará 2.000 toneladas al año para tratar sus propios efluentes y para vender a terceros

Las industrias metalúrgicas, químicas o de placas solares vierten aguas residuales cargadas de metales y otros contaminantes. Para reducir esta afección al medio ambiente y obtener un rendimiento comercial, Solvay ha investigado en su planta de Barreda (Torrelavega) las posibilidades del gel de apatita, un subproducto de la fabricación de sosa. Después de las pruebas de laboratorio se ha testado su utilidad en una planta alemana del grupo belga y ahora lo empezará a fabricar en Cantabria. La intención es usarlo para reducir la carga contaminante en los vertidos de sus factorías y venderlo a terceros.


Solvay comenzará a fabrica en Barreda (Torrelavega) el gel de apatita, un subproducto generado en la elaboración de los carbonatos que, después de un proceso de investigación, ha demostrado su capacidad para retener metales y descargar las aguas residuales industriales de parte de sus contaminantes. No solo es un problema de cantidad sino de calidad, ya que atrapa algunos productos tan peligrosos como el mercurio, arsénico, selenio, flúor, hidrocarburos aromáticos policíclicos y otros disruptores endocrinos.

Gracias al uso del gel también se reducirá la cantidad que paga por canon de saneamiento al verter sus aguas residuales y le ayudará a cumplir los límites impuestos para estos vertidos, cada vez más estrictos, tanto en los países europeos como en América del Norte y Asia.

Solvay no será el único usario. Este gel se ha convertido en un producto comercial bajo la marca Capterall, lo que le aportará unos ingresos complementarios, aunque no serán sustanciales si se comparan con la actividad principal de la fábrica de Barreda, el carbonato de sosa, del que produce alrededor de un millón de toneladas al año.

Todavía es pronto para conocer lo que facturará con este nuevo producto, dado que está abriendo un mercado nuevo, pero se le augura un futuro prometedor, ya que ha registrado resultados “muy satisfactorios” en los ensayos realizados con clientes potenciales.

Aplicaciones

El gel de apatita ha sido desarrollado íntegramente en Torrelavega, gracias a una inversión en I+D de casi un millón de euros, pero la primera planta de Solvay que lo ha testado es la de Rheinberg (Alemania).

El Capterall, además de disminuir la carga de metales pesados en los vertidos líquidos, tiene la virtud de captar también los que se encuentran sublimados en gases industriales o los muy frecuentes de los suelos contaminados. Hay otros productos que lo hacen pero este tiene las ventajas de no ser tóxico, poder emplearse en un amplio rango de pHs y no requerir de una instalación compleja para producirlo.

El gel de apatita puede ser de gran utilidad para empresas que se dedican a la metalurgia ferrosa y no ferrosa, ya que reduce un 20% el consumo de agua; para las industrias químicas, de semiconductores y de células fotovoltaicas. También es útil en plantas de energía e industrias que aún utilizan carbón de coque como combustible, en las fundiciones de acero, aluminio y otros metales, así como para el tratamiento de aguas subterráneas y efluentes urbanos.

Gracias a los absorbentes del gel, muchas industrias podrán reutilizar el agua de sus procesos y reducir así su consumo.

Planta reacondicionada

Ni la inversión que se necesita para la producción del gel ni el empleo que genere serán muy relevantes. La nave que se le ha dedicado dentro de fábrica ocupará a empleados que ahora hacían otras tareas y las obras de acondicionamiento son relativamente escasas.

La compañía barajaba la posibilidad de construir una nueva planta en uno de los solares que tiene disponibles dentro del recinto fabril pero acabó decidiendo que le resultaba más barato acondicionar una de las naves existentes.

Para fabricar el Capterall necesita tres tanques de acopio de ácido fosfórico, dos reactores, tres depósitos de almacenamiento, cuatro bombas, una sonda pH, siete agitadores, dos cintas transportadoras, un secador y un llenador de grandes sacos.

El gel de apatita se puede presentar de dos maneras. Cuando se encuentra en solución acuosa, se almacena en recipientes de un metro cúbico, en los que está protegido de la luz. Si se fabrica en estado sólido, la producción se envía a uno de los tres depósitos para su secado y los vapores de salida se dirigen a un lavador de gases. El Capterall ya seco se envasa en sacos de media tonelada para su venta.

El proceso de limpieza

Las aguas residuales cargadas de contaminantes se canalizan a un reactor que contiene gel de apatita. En esta primera fase, los metales se adhieren a la superficie del Capterall. Después, el vertido se traslada a una licorera donde se retienen los sedimentos. El agua depurada abandona la instalación y la apatita regresa al reactor para repetir el mismo proceso.

Después de varios tratamientos, el Capterall empieza a saturarse y pierde parte de su capacidad de depuración. Antes de eso, el gel se purga en una unidad de filtración y se añade más cantidad al circuito para asegurar que el sistema funciona a pleno rendimiento.        


La fábrica podrá reducir sus emisiones en 170.000 Tm de CO2 al año.

La fábrica ya tiene autorización para quemar basuras

La Dirección General de Biodiversidad del Gobierno de Cantabria ha aprobado la Declaración de Impacto Ambiental, con condiciones, del proyecto presentado por Solvay para sustituir una caldera de carbón por otra de residuos urbanos (CDR) en su planta de Torrelavega, lo que provocará una disminución de 170.000 toneladas/año en las emisiones de CO2.

La inversión asciende a 130 millones de euros y, además de contribuir a conservar los puestos de trabajo actuales, está previsto que genere 30 empleos nuevos. Ante la prohibición del uso del carbón, el proyecto se considera crítico para asegurar la continuidad de la fábrica.

A principios de febrero, Solvay afirmó estar lista para iniciar el proyecto de la caldera CDR (Combustible Derivado de Residuos) y únicamente está a la espera de que se confirme el apoyo económico «necesario» a esta actuación, bien a través de los fondos europeos o del Gobierno central.

El proyecto, como desveló Cantabria Económica, se está desarrollando en colaboración con la multinacional Suez y va a ser incluido dentro del Plan de Recuperación de la UE, al encajar, según el Gobierno de Cantabria, en sus objetivos de descarbonización, eficiencia energética y transformación del modelo productivo.

El consejero de Industria, Javier López Marcano, le ha dado un apoyo expreso al considerarlo «necesario», y con un “escrupuloso respeto ambiental».

Por su parte, el director general de Solvay para España y Portugal, Jorge Oliveira, subrayó que es «fundamental para la región y para la continuidad de la empresa» y recordó que Solvay proporciona de forma directa o indirecta más de 2.500 empleos en la región.


David Pérez

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