Peña Lastra construirá una planta de madera laminada

La tercera generación impulsa un grupo que ya factura más de diez millones de euros

Sara Peña, la reciente Empresaria del Año, dirige, junto a su hermano José, la empresa maderera José Peña Lastra, que fundó su abuelo en 1940 para fabricar traviesas de ferrocarril. Los hermanos han contribuido a un fuerte crecimiento del grupo, con la creación de tres filiales, el Centro Especial Integrado Buelna, Woodthink y Forestal Radiata. Ahora tienen 100 trabajadores directos y unos 80 indirectos y en el último año ha facturado más de diez millones de euros. Su proyecto más inmediato es construir una fábrica de madera laminada que dará lugar a la creación de otros 30 empleos.


Hace 80 años que José Peña Garrido comenzó a fabricar traviesas de ferrocarril y tablas de madera para los vagones de mercancía de Renfe y para embalajes de la antigua Cristalería Española, de Vioño. Cuando su hijo, José Peña Lastra, tomó el relevo, impulsó y expandió la empresa, que pasó a llevar su nombre. Con el objetivo de ampliar su negocio hacia la industria manufacturera, en 1985, adquirió  40.000 m2 en San Felices de Buelna. Allí instaló un aserradero de madera para la construcción y comenzó a fabricar embalajes de este mismo material (palés, jaulas, cajas…) según las necesidades de los clientes.

La tercera generación no tardó en llegar. En 1997, Sara Peña comenzó a trabajar en la empresa y unos años después, se incorporó su hermano José. Desde entonces han asumido juntos la dirección y la responsabilidad de la maderera y no solo han consolidado la compañía sino que la han hecho crecer hasta convertirla en un grupo, con tres filiales también del ámbito forestal.

Las instalaciones de José Peña Lastra, en San Felices de Buelna, rodeadas por su parque de madera.

En conjunto, sus empresas suman cien operarios y sostienen otros 80 empleos indirectos –equipos forestales, transportistas y otros fabricantes de tabla– que trabajan en exclusiva para José Peña Lastra. Tras las inversiones de ampliación realizadas recientemente esperan crear al menos otros 20 puestos directos, que se irán ocupando durante este año, y otros tantos cuando se reactive la economía.

Gestión integral de la madera

El 90% de la madera que  trabaja José Peña Lastra proviene de los bosques públicos y particulares de Cantabria. El 10% restante procede de Galicia, Asturias, País Vasco y, en menor medida, del sur de Francia. “Nuestro objetivo e ilusión es que en un futuro cercano, toda la madera que utilicemos sea de Cantabria. Queremos que el sector forestal sea protagonista en la región, potenciando también a los particulares”, anuncia la empresaria.

A pesar de que en su proceso de fabricación utiliza todo tipo de especies –siempre con criterios sostenibles– la más habitual es el pino radiata, por la gran calidad y disponibilidad que ofrece la región. “El pino radiata nos permite ofrecer embalajes con la mejor relación entre funcionalidad, resistencia, precio y calidad”, explica Peña.

La compañía dispone de un gran parque de madera de siete hectáreas y unas instalaciones industriales de más de 20.000 m2, muy avanzadas tecnológicamente.

Uno de los secretos del negocio es la máxima optimización de la madera y para ello se necesita un perfecto clasificado, algo que ocurre a la entrada de la fábrica. Allí se selecciona por largos, diámetros y calidades, para que los troncos con mejores características puedan destinarse a aplicaciones de mayor valor añadido, como la construcción o la carpintería, y el resto a la fabricación de embalajes y palés.

La empresa cubre toda la cadena, desde la explotación de los montes (plantaciones, limpiezas y podas), pasando por el parque y clasificado de madera; el aserrado; las líneas de clavado de embalajes o la carpintería industrial, a los que hay que incluir los procesos de secado de la madera y la logística. También hay departamentos vinculados a los procesos, como calidad, medio ambiente, seguridad, formación o innovación y desarrollo.

La empresaria destaca al equipo humano y la apuesta que hace Peña Lastra por la investigación y el desarrollo de nuevos productos, algo que no es habitual en el sector. En su departamento de I+D, por ejemplo, un grupo de ingenieros desarrollan nuevos procedimientos de corte para aprovechar la madera al máximo.


La nueva planta de madera laminada abrirá en 2022

La planta de madera laminada cruzada que pretende construir Peña Lastra estará funcionando en 2022, si se cumplen los planes de la empresa, y requerirá la creación de 30 puestos de trabajo. Esta madera, también llamada CLT (cross laminated timber), está formada por láminas encoladas en capas cruzadas, con lo que, además de ser versátil, ofrece una gran resistencia para la construcción de viviendas, naves industriales, puentes y cualquier tipo de estructuras.


Los hermanos Sara y José Peña invertirán unos 20 millones de euros en la nueva planta, que esperan tener operativa en 2022. Calculan que necesitará unos 30.000 metros cuadrados, de los que 10.000 estarán ocupados por dos naves. Una de ellas deberá ser climatizada, para garantizar la calidad del proceso de encolado.

La ubicación todavía no está clara, aunque teniendo en cuenta que José Peña Lastra cuenta con unas siete hectáreas en su complejo maderero de San Felices de Buelna, todo apunta a que se situará allí. De hecho, la nueva planta se servirá de una línea de aserrado que se va a instalar para ello en la matriz, y requerirá un parque de madera, línea de clasificado de troncos o secaderos que ya tiene Peña Lastra.

José y Sara estiman que, aprovechando también parte de la línea de aserrado existente y trabajando a dos turnos, se fabricarán unos 40.000 m3 de madera laminada al año.

A pesar de que el plan ya es muy sólido, no hay una fecha para el comienzo de las obras. Para garantizar una línea con garantías de calidad y sostenibilidad, “empezaremos una vez hayamos finalizado el análisis del potencial que tiene el uso de la madera de Cantabria y el que estamos haciendo sobre los procesos para mejorar las técnicas de aprovechamiento”, aclara Sara.

Con esta fábrica, los hermanos pretenden cubrir las nuevas demandas del mercado de la madera. También representa una ventaja funcional para el resto de sus actividades: “Nos permite hacer más flexible la línea de aserrado y derivar las tablas de mayor calidad a la fabricación de un producto cuya demanda sube exponencialmente en todo el mundo”, explica la empresaria.

Ecológica y versátil

La madera laminada cruzada destaca por su resistencia, apariencia y versatilidad, y resulta más sostenible. Es visualmente muy atractiva, permite montajes rápidos y ofrece una gran libertad arquitectónica.

Su uso se ha extendido en los países más avanzados para vigas y soportes en grandes obras de construcción pero puede también puede ser utilizada en paneles de paredes, pisos, muebles, revestimientos o techos, ya que tiene la enorme ventaja de que su grosor y longitud pueden adaptarse a cada proyecto.


150.000 m3 al año

La compañía produce y comercializa 150.000 m3 de madera al año, de los que el 60% se transforma en tablas y embalajes. Otro 30%, de menor calidad, se destina a la industria del papel, celulosa, tablero o a mera biomasa, para combustibles. El 10% restante, de más valor, se destina a carpintería.

“Aprovechamos el 100% de la materia prima y somos un referente en economía circular, un aspecto cada vez más relevante en la Unión Europea y en el mundo”, enfatiza Sara Peña.

La mayor parte de sus clientes son empresas industriales, químicas o alimentarias que utilizan sus palés para el apilado y transporte de las mercancías que fabrican, o empresas que precisan subproductos de la madera –serrín, astillas o corteza– para sus procesos productivos.

Los hermanos Peña tienen claro que no es suficiente estar presentes en los mercados nacionales. “Gracias al esfuerzo inversor de 10 millones de euros que hemos realizado en los dos últimos años, en 2021 potenciaremos aún más el mercado internacional”, anuncian.

Se trata de una línea de aserrado con I+D propio que, utilizando herramientas tecnológicas, puede optimizar la madera, y una línea de clavado de palé europeo en la que han invertido cerca de dos millones de euros.

Todo ello va dirigido a que tanto la tabla aserrada como los palés fabricados aprovechen al máximo la madera. “Esto nos hace ser más competitivos en precios, estar alineados con los objetivos de desarrollo sostenible y muestra que somos respetuosos con el medio ambiente”, señala Peña.

En 2021, la empresa iniciará dos proyectos internacionales: una joint venture con una empresa de reciclaje para fabricar embalajes y la construcción de una planta de madera laminada CLT en Cantabria.


Cantabria, un potencial forestal por explotar

Nadie pone en duda que Cantabria se caracteriza por su verdor. Pero, ¿y si a ese verde se le pudiera sacar más riqueza y empleo de manera sostenible? Eso es lo que plantea Sara Peña, convencida de que el espacio forestal de Cantabria tiene un gran potencial económico, hasta el punto de poder convertirse en un referente europeo si ese ‘oro verde’, que está en los montes se aprovecha con inteligencia.

La directora de José Peña Lastra pone como ejemplo a Galicia y Asturias, o los países escandinavos, que han hecho del sector forestal su principal fuente de riqueza social, económica y ambiental. “Nuestra tierra nos brinda esta oportunidad, contribuyendo hacia un mundo mejor más sostenible y con más desarrollo”, enfatiza.

Peña apuesta por un plan a largo plazo con objetivos sociales, económicos y ambientales, que genere riqueza para la generación actual y para las siguientes. “Es necesario definir, con la participación de todos los grupos de interés, un plan estratégico forestal ambicioso y claro” que encajaría como un guante, en su opinión, en las políticas europeas de desarrollo sostenible, descarbonización, eficiencia y economía circular.

Cree que ese plan debería crear un entorno atrayente para que los propietarios de bosques se impliquen más en la reforestación y cuidado de los montes, con ayudas para las empresas.

También considera necesario invertir en prevención de incendios y control de plagas, en mejorar los trámites administrativos o la coordinación entre los organismos e investigar sobre especies aptas para nuestro territorio o en nuevos usos de la madera.


Tres generaciones

Sara y José Peña son licenciados en Dirección y Administración de Empresas, pero la empresaria destaca que “hay una lección que no se estudia en ninguna universidad y que nos dio nuestro padre: la confianza plena en nuestras capacidades”.

Recuerda cómo, a la semana de comenzar su experiencia laboral, su padre les otorgó un poder absoluto y les obligó a tomar grandes decisiones, con el riesgo que podía conllevar. “Nos dio fuerza, inculcándonos confianza, y supo superar con éxito el tan temido relevo generacional, confiando plenamente en nosotros”, rememoró emocionada en su discurso de agradecimiento como Empresaria del Año.

Quizá gracias a esa confianza han sido capaces de crear en muy poco tiempo tres filiales. A principios de los 2000, con el objetivo de integrar a personas con discapacidad en el ámbito sociolaboral, los hermanos Peña fundaron el Centro Especial de Empleo Buelna, una iniciativa que les “llena de orgullo”, según Sara. En él trabajan 15 personas con discapacidad, que prestan servicios de silvicultura y mantenimiento de parques y jardines, además de hacer embalajes de madera para empresas y ayuntamientos.

Vistos los resultados, a principios de 2020 decidieron ampliarlo con un centro de formación, para disponer de personal externo cualificado en el ámbito forestal.

Otra de las empresas creadas por los hermanos Peña ha sido Woodthink, dirigida también a la venta a particulares. “Nació con la idea de desarrollar productos decorativos, dando soluciones de mayor valor añadido a los subproductos generados en el aserradero”, relata Sara. Recuerda que “hay países como los escandinavos, centroeuropeos o norteamericanos, donde el uso de la madera sostenible se promueve de forma continua y creciente”, una senda que “debemos seguir”, opina convencida.

Dos vehículos de José Peña Lastra transportando madera en sus instalaciones.

El equipo creativo de Woodthink ha desarrollado una serie de productos base de manualidades y bricolaje en madera entre los que destacan varios modelos de estanterías, jardineras, soportes para botellas y hasta un amplificador para el móvil. Otros muchos productos se diseñan y fabrican para atender una necesidad de los clientes. “Creatividad e innovación en estado puro”, resume.

Esta nueva línea productiva ha obligado a una evolución de la maderera, con la creación de una nueva unidad de negocio por internet para poder llegar al consumidor final. De esta forma, tratan de abrirse hueco en un mercado aún poco evolucionado pero con un  “gran potencial de crecimiento por las ventajas de la madera en un mundo sostenible y circular”, explica la empresaria.

La tercera empresa es la empresa de gestión de montes Forestal Radiata. La fundaron a finales de 2018 y también está vinculada a su compromiso en la protección del medio ambiente y a su afán por garantizar el suministro sostenible de materias primas. “Es un pilar más de nuestra aportación al desarrollo de una región verde, garantizando las plantaciones y la gestión sostenible de nuestros montes”, destaca la directora general.

Actualmente cuenta con una plantilla de diez trabajadores y sus principales clientes son empresas del sector forestal para las que realizan plantaciones, podas o cortas.

En pleno proceso de recrecimiento de la matriz, con las nuevas filiales asentándose, y con la construcción inminente de la nueva fábrica de madera laminada, los hermanos Peña aún tienen tiempo para idear nuevas iniciativas. La última, bautizada como Bodegas Radiata, se convertirá en empresa a medio plazo y está dirigida al enoturismo y la formación en el ámbito de la viticultura. Aunque todavía no tiene fechas, la empresaria hace un adelanto: “Nuestro sueño es crear un complejo turístico que permita potenciar y ampliar las riquezas de nuestra región. En este complejo habrá viñedos y manzanos que se podrán visitar, se elaborará vino y sidra, y también se podrá comer o alojarse. En definitiva, un sitio donde pasar el día con familia y amigos disfrutando de un entorno ecológico y natural”.

Sara tiene dos hijos y José, tres y, aunque todos ellos ya “llevan la cultura forestal por las venas”, su ilusión es motivar a la siguiente generación para que les suceda cuando llegue el momento.


Sara Peña, Premio Mujer Empresaria

Sara Peña recibió en diciembre el Premio Empresaria 2020 que concede anualmente la Asociación de Mujeres Empresarias de Cantabria (ADMEC). La Gala tradicional se sustituyó en esta ocasión por un acto de entrega en el Palacio de Festivales al que asistieron las autoridades regionales y un número de invitados muy inferior al habitual. También se retransmitió por Internet.

En su agradecimiento, Sara Peña hizo un paso a su vida profesional y personal en un discurso brillante y emotivo, en el que no olvidó reclamar un plan forestal ambicioso para Cantabria e hizo un llamamiento para “ser el modelo de las siguientes generaciones, enseñando el equilibrio entre la vida personal y profesional, sintiendo pasión por lo que crees”.

Por su parte, Eva Fernández Cobo, presidenta de ADMEC, pidió que “no se deje caer” al empresariado femenino en esta comunidad, señalando que las mujeres siguen siendo “el eslabón más vulnerable” en las crisis.

La presidenta de ADMEC describió el año 2020 como “un ciclón” del que también “podemos extraer aprendizajes positivos, como las nuevas fórmulas laborales o el teletrabajo, que se veía muy lejano pero que se ha implantado y funciona”.

No obstante, se mostró realista ante el futuro, al advertir que “nos enfrentamos a una crisis sin precedentes”.

Cantabria cuenta con 15.000 mujeres dadas de alta en el RETA y es la tercera comunidad con más proporción de autónomas, solo por detrás de Galicia y Asturias. “No dejemos que estos datos caigan, apoyemos al empresariado femenino”, pidió Eva Fernández.


María Quintana

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