‘No se puede tener un futuro prometedor sin un presente estable’

Jorge Muyo, director general de Innovación

Jorge Muyo es el director general de Innovación, Desarrollo Tecnológico y Emprendimiento Industrial del Gobierno de Cantabria. Su experiencia en esta materia es extensa, ya que ha sido director de proyectos europeos, innovación e industria en la CEOE cántabra y técnico en la misma materia en la Cámara de Comercio. Además, fue evaluador de proyectos para la Comisión Europea. Entre sus objetivos está la progresiva implantación del modelo de Industria 4.0 en el tejido empresarial cántabro, una interconexión de los procesos fabriles que aumente la productividad para poder competir en el mercado global.


Pregunta.- Hace años que se viene hablando de industria 4.0 pero, además de una mayor automatización de las fábricas, ¿cuáles son las tendencias más relevantes de la futura industria?

Jorge Muyo.- La industria 4.0, además de dibujar una nueva forma de relacionar las fábricas por dentro (robotización, impresión 3D, captación de datos, Internet de las cosas…), crea un nuevo paradigma de relaciones industriales entre proveedores y clientes y entre las propias fábricas. Al digitalizar todos los procesos, hay una mayor correlación en la captación de materias primas, se reducen los estocajes y los plazos de entrega… También hay una mayor capacitación de los trabajadores y de su forma de afrontar los procesos de producción e interrelacionarse con nuevas formas de trabajar, aunque muchas veces pasa desapercibido.

P.- ¿Cree que las pequeñas industrias pueden actualizarse en esta materia o es un terreno de juego exclusivo de las multinacionales?

JM.- Sí, lo pueden hacer porque la tecnología se ha universalizado y las pymes ya no tienen las barreras de entrada que tenían antaño. Las tecnologías se han popularizado, son más accesibles y su adquisición ya no es un obstáculo insalvable para las pymes, ni siquiera para micropymes.

Está claro que su estrategia de industria 4.0 será distinta a la de grandes empresas, ya que sus necesidades son distintas y necesitan asesorarse adecuadamente, pero pueden ir estableciendo etapas para afrontar estos cambios.

El punto de partida puede ser la adquisición de un software que permita tener una serie de fuentes de datos. Después, dar una formación específica a los trabajadores y, posteriormente, adquirir nuevos materiales o componentes (impresión en 3D, realidad virtual…).

‘Las tecnologías se han popularizado y su precio ya no es una barrera para pymes o micropymes. Además, hay ayudas’

P.- ¿El Gobierno está favoreciendo de algún modo la conexión entre expertos en industria 4.0 y las empresas cántabras?

JM.- Sí. En nuestro plan de Industria 4.0, que se llama Factoría de Futuro Cantabria, intentamos facilitar el contacto entre proveedores o habilitadores tecnológicos y demandantes de tecnología. De hecho, hemos desarrollado una línea de auditorías tecnológicas, junto con la Escuela de Organización Industrial (EOI), para poner en contacto a ambas partes. En muchas de las jornadas que la Consejería ha realizado en esta materia (ocho desde 2017), incidimos en fomentar estos contactos.

También nos hemos acercado a las consultoras de Cantabria, a través de la Asociación de Consultores, para animarles a que participen en este programa de Industria 4.0 y a que nos ayuden a evaluar y diagnosticar a las empresas de la región.

P.- ¿En qué sectores es más sencillo hacer este cambio hacia la cuarta revolución industrial, la de la interconexión total?

JM.- El sector de componentes de automoción está desarrollando muchos pasos en la digitalización de sus procesos. De hecho, a través del cluster GIRA (Grupo de Iniciativas Regionales de Automoción), se han desarrollado muchas acciones para fomentar este cambio.

Algo que normalmente pasa desapercibido es que, en el ámbito de la salud, el Hospital Virtual Marqués de Valdecilla está desarrollando productos pioneros en digitalización, sobre todo en impresión 3D y en realidad virtual, para ciertas operaciones. Están desarrollando una línea propia de impresión en 3D de órganos y desde la Consejería de Industria se les ha intentado apoyar con ayudas.

P.- ¿Cuáles son esas ayudas que ofrece la Consejería para impulsar esta actualización?

JM.- En Factoría de Futuro hay tres líneas de acción y la primera de ellas son unas ayudas denominadas ‘Industria 4.0 y Diagnósticos Tecnológicos’, con las que se ha estimulado que un buen número de empresas realicen inversiones en innovación y soluciones tecnológicas.

P.- Además de las ayudas, ¿cómo cree que las industrias regionales podrían apostar más por herramientas como el internet de las cosas o la realidad virtual?

JM.- Creo que hay que realizar más acciones de información y difusión. Muchas veces, las empresas no afrontan este tipo de proyectos porque desconocen la realidad en la que están inmersas. Se centran en sus propios sistemas de producción y no tienen tiempo para tratar de conocer lo que estas mejoras podrían suponerles.

Por ello, se necesita que, en primer lugar, realicen un autoanálisis y, posteriormente, que la Administración les muestre las tendencias, tanto a nivel regional como nacional e internacional, para que las industrias puedan desarrollar sus propios planes y beneficiarse de las subvenciones.

P.- ¿Cómo se imagina el panorama industrial de la región en cuanto a innovación de aquí a final de legislatura?

JM.- Todo depende del esfuerzo que hagamos todos los participantes en el ecosistema innovador de Cantabria. Muchas veces pensamos en estrategias y planes a largo plazo y perdemos el foco de que no se puede tener un futuro prometedor si no se tiene un presente estable. Por ello, creo que hay que hacer dos cosas.

En primer lugar, hay que ver lo que tenemos alrededor, para elegir las estrategias correctas. Esto lo estamos haciendo bien, a través de los planes de desarrollo industrial que estamos llevando a cabo en colaboración con otros agentes socioeconómicos de la región –sindicatos, patronal, otras direcciones generales…– y por la participación de Cantabria en dos proyectos europeos –Interreg Devise y Digital Regions–.

Evaluamos buenas prácticas que ya están funcionando en otros países para tratar de implementarlas y dar respuesta a las necesidades productivas e industriales que tenemos en Cantabria.

El segundo pilar que tenemos que llevar a cabo como Administración es fomentar las ayudas, en la medida de lo posible, para que la implantación de nuevas tecnologías no le suponga a ninguna empresa una disrupción en sus métodos de producción; facilitar el trabajo en red y el conocimiento de actuaciones, y, sobre todo, dar tranquilidad, demostrando que ninguna máquina va a reemplazar al ser humano. Al revés, el ser humano va a salir fortalecido de esta cuarta revolución en cuanto a formación, capacitación y mejora de sus procesos de producción y métodos de trabajo.

María Quintana

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