Cómo afrontar los trabajos de más riesgo

Indaccess forma a cerca de un millar de empleados en seguridad para trabajos en altura

La escasez de personal cualificado es uno de los principales hándicaps de las empresas que realizan trabajos verticales. Los riesgos que entraña descolgarse por una gran estructura como si fuesen alpinistas urbanos exige una formación muy específica en materia de seguridad. Por eso Indaccess, que se dedica a estas actividades, ha creado Celentia, que además de formar a su plantilla y a las de otras compañías del sector, acaba de convertirse en el primer centro cántabro acreditado para impartir cursos de la Global Wind Organisation (GWO) sobre seguridad en aerogeneradores


Cualquier industria es consciente de que necesita mantener sus instalaciones en buenas condiciones, pero a veces resulta muy difícil, porque se trata de edificios de gran altura y un complejo abordaje. Para estos trabajos que no pueden realizarse por los procedimientos tradicionales se creó la compañía cántabra Indaccess, especializada en trabajos verticales, dirigida por José Antonio Cornejo y Javier López.

Desde sus inicios, en una pequeña nave de Oruña de Piélagos, ha compaginado estas tareas de mantenimiento industrial en lugares poco accesibles con la impartición de cursos específicos en su propio centro de formación. Ya desde sus comienzos unos 150 alumnos recibían cada año los cursos de seguridad en altura y espacios confinados, en los que aprenden a realizar todo tipo de labores de mantenimiento industrial con seguridad: impermeabilizaciones de cubiertas, saneamientos de emergencia, refuerzos estructurales, inspecciones técnicas de instalaciones, limpieza de silos…

Varios alumnos aprenden a manejar líneas de vida para evitar caídas en el área que Indaccess dedica a la formación práctica.

En el curso sobre espacios confinados se enseñan las técnicas y equipos de seguridad que conviene emplear en el interior de recintos con escasa ventilación y condiciones atmosféricas extremas, como pueden ser los tanques de almacenamiento.

Esta oferta formativa se ha ido ampliando con cursos sobre lucha contra el fuego, equipos de primera y segunda intervención y el uso de desfibriladores, y la compañía ya supera el millar de personas formadas al año. Todo ello ha desembocado en un cambio de su imagen corporativa, con un nuevo nombre para el centro. Aunque seguirá vinculado a Indaccess, tendrá su propia identidad y pasará a llamarse Celentia. Una combinación de Celestia –el programa informático de código abierto que simula el espacio exterior en 3D– y excelencia.

Nuevas acreditaciones

Para que un organismo o empresa pueda formar profesionales en seguridad es necesario superar las auditorías que realizan las certificadoras, y es un campo con muchas especificidades. Indaccess será, pronto, la primera compañía cántabra en contar con la acreditación de la Global Wind Organisation (GWO) que permite impartir formación sobre seguridad en aerogeneradores.

A pesar de que la región es la tercera de España con menos potencia eólica y eso limita las labores de mantenimiento en aerogeneradores, José Antonio pretende anticiparse a la llegada de las energías renovables aunque, en su opinión, tendrá lugar de manera inevitable. “Todas las centrales térmicas se están desmantelando y nosotros ya estamos trabajando para tirar sus chimeneas”, dice. Por eso está seguro de que se producirá un reemplazo, “porque seguimos necesitando energía”.

Otra de las acreditaciones que espera recibir en breve es la que expide IRATA para formar a profesionales en prevención laboral y seguridad en la realización de trabajos verticales. Se trata de una asociación que se creó en Reino Unido a finales de los 80 para resolver los problemas de mantenimiento en la industria petroquímica en alta mar. En la actualidad, cuenta con más de 400 empresas asociadas y ha formado a más de 100.000 técnicos en acceso industrial por cuerdas en todo el mundo.

En estas materias hay que tomarse muchas garantías de que los alumnos están bien formados y, concluidos los cursos, IRATA envía un examinador para comprobar que los asistentes a los cursos están verdaderamente preparados para desarrollar la actividad. “Si suspendes, tienes que repetir el examen”, aclara José Antonio.

Estas dos certificaciones se suman a la que ya posee para impartir formación de seguridad a los profesionales de las telecomunicaciones, denominada Telco.

Libros de formación

La única normativa española que hace referencia a las medidas de seguridad que se deben tomar en los trabajos verticales figura en un Real Decreto de 2004 pero no profundiza en los protocolos de actuación que se deben seguir, por lo que Celentia apuesta por documentos mucho más minuciosos, como el programa TACS y el Código Internacional de Buenas Prácticas (ICOP), donde se compilan las técnicas de trabajo surgidas a partir de la experiencia de las empresas dedicadas a los trabajos verticales.

Celentia cuenta con dos instructores, Alfonso Corral y el propio José Antonio, que forman tanto a sus empleados como a los de otras empresas.

Grandes clientes

Antes de que Indaccess irrumpiera en el mundo de los trabajos verticales, había empresas que hacían reparaciones de fachadas de edificios descolgándose con cuerdas de alpinista pero no en las industrias, que tenían que recurrir a compañías de otras comunidades.

Uno de los formadores de Indaccess, Alfredo Corral, imparte cursos sobre trabajos verticales en el aula de teórica situada en su nave industrial. FOTOS: DAVID S. BUSTAMANTE

En aquella época, José Antonio regentaba un bar, pero en 2005 decidió dejar su profesión para dar inicio a una empresa que pudiera responder a las necesidades insatisfechas de las compañías cántabras junto a un socio aficionado a la escalada y la espeleología y conocedor del sector. A partir de ese instante, se dedicaron a confeccionar el plan de empresa. Una intensa labor que les llevó un año y que les permitió conocer en profundidad las demandas de los potenciales clientes, en su mayoría empresas muy consolidadas y de prestigio.

Acceder a las grandes fábricas no fue tarea fácil. Recuerda una visita comercial que realizó en 2006 a la Global Steel Wire: “En dos minutos me despacharon”, dice. “No volví a saber nada hasta diez años después”.

Cuando crearon la sociedad, en junio de 2006, ya tenían su primer encargo: el montaje de las líneas de vida de las tolvas de carga de Cementos Alfa. Se trata de unas formas de anclaje continuo que permiten al trabajador conectar su cuerda o sistema de amarre y desplazarse de forma horizontal y vertical.

La principal utilidad de este dispositivo (Indaccess ya ha instalado 3.000 en toda España) es su resistencia a la fuerza del impacto de la caída y la protección que brinda tanto al empleado como a los propios sistemas de anclaje. De forma casi inmediata, llegaron otros clientes, como Dynasol, Sidenor, Solvay Química o Aspla.

A medida que Indaccess acumulaba experiencia, iba tejiendo una red de clientes más amplia, con otras grandes empresas de Cantabria, como Repsol, GSW, Acciona, Azucarera, Sniace, Gamesa Electric o la planta de Nestlé en La Penilla. También recibieron encargos para limpiar el Centro Botín, el Hospital Valdecilla, el Palacio de Festivales, el Banco Santander, Liberbank o el Gobierno de Cantabria, lo que obligó incorporar a más personal.

A los dos años de poner en marcha Indaccess, el socio que compartía la dirección de la empresa dejó de pertenecer a ella y Javier López ocupó su puesto.

Ajenos a los efectos de la crisis

Cuando la recesión económica azotó duramente a la mayoría de los sectores, Indaccess quedó al margen. “El mantenimiento de las naves industriales es algo que se tiene que hacer incluso en las peores situaciones económicas, incluso con plantas vacías, sin producción y en ERTE”, subraya José Antonio.

Dos operarios se descuelgan para limpiar las cristaleras del Centro Botín.

En 2011, su empresa se trasladó a unas instalaciones más grandes en el polígono industrial de La Cerrada, su actual ubicación. Una sede con un gran aula práctica y otra para las enseñanzas teóricas, además de las oficinas y vestuarios. El resto del espacio se destina al taller y al almacenaje de materiales. Son mil metros de superficie construida, “pero como sigamos así, esto se va a quedar pequeño también”, enfatiza.

Falta personal cualificado

Indaccess cuenta ahora con 29 trabajadores, entre operarios y personal de oficina, de los que 16 son fijos. La intención de José Antonio y López es contratar a dos o tres personas más en primavera pero no es una labor sencilla. “Uno de nuestros mayores problemas es la falta de personal cualificado en Cantabria”, lamentan.

De hecho, es tanta la dificultad que tiene para encontrar un perfil de profesional verticalista que, con frecuencia, han de buscarla fuera de la región. En cualquier caso, se trata de un problema derivado del crecimiento, año tras año, de la empresa, que muchas otras quisieran tener.

David Pérez

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