Nakama Steam, una academia para engancharse a las ciencias

El profesor Anuar Khan Alí ha abierto un centro para acercar las ciencias y la ingeniería a los niños

Las siglas STEAM representan una novedosa metodología educativa que incluye ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. El objetivo es construir experiencias enfocadas en las ciencias que integren mejor los problemas reales y se apoye en la sistematización, la colaboración y la creatividad. Bajo esta premisa, Anuar Khan Alí decidió abrir una academia en Santander en la que se imparten talleres de robótica o impresión 3D y se enseñan las matemáticas de una forma diferente.


El santanderino Anuar Khan Alí se licenció en Física por la Universidad de Cantabria, donde también estudió un máster en Matemática y Computación y otro que le habilita como profesor de Secundaria. Además, tiene prácticamente terminada una tesis doctoral en astrofísica.

Con un currículo así es fácil adivinar que la ciencia es su pasión y comprender por qué decidió tratar de cubrir un hueco que veía vacío, el de la enseñanza de las ciencias y las tecnologías desde otro prisma.

El enfoque fue el método Steam (acrónimo de ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas, en inglés), surgido en los 2000 en Estados Unidos con el objetivo de hacer que la enseñanza de las ciencias sea más atractiva y práctica.

Y es que son muchos los estudios internacionales detectan una importante caída de la vocación científica en la sociedad. Esta pérdida de interés se debe a la falta de atractivo de las clases, a su dificultad y, en cierta medida, al desconocimiento de sus aplicaciones.

Bajo este paraguas del método Steam, Anuar y otros dos amigos decidieron dar los primeros pasos de este tipo de enseñanza. Y de esa unión primigenia tomó nombre su proyecto, ya que Nakama en japonés significa “buenos amigos”.

Inicios de Nakama

En julio de 2016, la academia Nakama Steam College abrió sus puertas, pero solo metafóricamente, porque por aquel entonces no tenía una sede física. Realizaba campus de verano en el espacio de Santander Creativa, además de impartir cursos en casas de cultura de varios ayuntamientos de la región.

Gracias a esas actividades y a su constancia, presentando su proyecto por los colegios para explicarles qué pretendían con sus clases, comenzaron a impartir enseñanzas extraescolares a 170 alumnos de 18 centros de la comunidad autónoma.

El siguiente paso fue alquilar unas aulas para los fines de semana, porque “al principio, las familias nos pedían clases para los viernes y los sábados, ya que los niños tenían el resto de la semana ocupada con otras actividades”.

Algunos alumnos de Nakama en una de sus clases extracurriculares.

Ante la buena acogida de Nakama, buscaron un sitio estable para su academia, en la calle General Dávila, donde continúan, aunque esperan mudarse a un local mayor antes del verano.

Nakama cuenta ahora con más de 400 alumnos durante el curso, entre los que acuden a su academia y los que reciben clases particulares en sus propios colegios. “Seguir con las actividades extraescolares es una parte importante del negocio, pero también tiene carácter social, ya que así acercamos nuestros contenidos a zonas alejadas de Santander, como Cabuérniga, Voto o Selaya”, explica Anuar. Además, Nakama sigue organizando campus durante los periodos no lectivos.

El director calcula, orgulloso, haber “superado de largo los 2.000 alumnos”, entre unas y otras actividades durante los cuatro años de vida de la academia.

El equipo también ha crecido. A día de hoy está formado por nueve profesionales, aunque el número puede fluctuar, dependiendo de las necesidades. Los perfiles son científico-tecnológicos, aunque hay ingenieros, profesores de magisterio, técnicos de laboratorio y de animación, de videojuegos…

La oferta

Las actividades que ofrece la academia van desde el diseño e impresión en 3D a la robótica, diseño de videojuegos, programación… “Los niños actuales usarán la ciencia y la tecnología en sus futuros trabajos, sean cuales sean”, justifica Anuar.

El contenido que han desarrollado sirve para que un niño comience a adentrarse en estas materias con cuatro o cinco años y termine con unos 16. Durante ese tiempo recibe una clase de una hora y media o dos horas un día a la semana. “Nos encantaría que fuesen más, pero entendemos que con este tiempo podemos trabajar y hay que tener en cuenta que los niños tienen clases de idiomas, deportes, refuerzo escolar…”, explica el director de la academia.

Los estudiantes se dividen por grupos de edad, en kids (de 4 o 5 a 7 años), juniors (8 a 12) y teens (de 12 a 16), dado que la metodología de enseñanza varía en cada etapa.

Nakama imparte también clases de matemáticas que se apartan del formato habitual. En ella sigue el método Singapur, que enfoca su estrategia en la resolución lógica de problemas, “que es lo que se plantea en la vida real”.

La academia realiza otra actividad muy original, la Liga Lego, un concurso internacional organizado por la marca juguetera en el que los participantes deben resolver un desafío que les exige utilizar conceptos de ciencia y tecnología.

Todas sus propuestas están pensadas para atraer a los más pequeños hacia el mundo de las ciencias de la forma más amigable posible.

María Quintana

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