Lola Méndez: Un sueño con nombre de mujer

Maribel Fernández ha abierto una tienda de ropa femenina para casi todas las edades

Las tiendas de ropa que resisten tienen cada vez menos posibilidades de contratación de dependientes y el mercado laboral está obsesionado con la juventud. Para una mujer madura que pretende conciliar su vida laboral con la familiar, las cosas se ponen aún más difíciles. Ante esas circunstancias, Maribel Fernández, que trabajó durante muchos años en tiendas conocidas de Santander, ha decidido abrir la suya: Lola Méndez, la niña de sus ojos.


Maribel Fernández llegó al mundo del comercio y de la moda casi por casualidad, pero ahora no se imagina la posibilidad haber tomado otro camino.

Cuando tenía 18 años y con sus estudios de COU recién terminados, le ofrecieron trabajo temporal en el extinto grupo Hernández. Le gustó tanto la experiencia y el hecho de ganar su propio dinero que no atendió los muchos ruegos de su padre para que continuase los estudios. Permaneció en la cadena textil cántabra cerca de una década.

Después, formó parte del equipo de Driloks, un almacén de plata y regalos de Santander, en el que asumió otras responsabilidades, y allí la fichó la tienda de Pronovias de la capital cántabra. Maribel cambió de tercio y, durante trece años, de los que guarda grandes recuerdos, vistió de novia a muchas cántabras.

Llegó el momento en el que decidió que esa etapa había finalizado y, cuando empezaba a tomarse un año sabático para pasar más tiempo con sus dos hijos, otra firma de novias, Rosa Clará le hizo una oferta que no pudo rechazar. Pero, como madre y cabeza de una familia monoparental, pronto se dio cuenta de que la conciliación resultaba imposible. “Entraba a trabajar a las 10 de la mañana y estaba hasta las ocho y media de la tarde, de lunes a sábado. Comía en la tienda en diez o quince minutos, y llegó un momento en el que no podía más”, relata. Fue el momento en el que decidió dar un giro de 180 grados a su vida laboral y crear su propio negocio.

La apuesta

En un sector en declive y con una clara preferencia por las caras jóvenes, las posibilidades de encontrar un trabajo ajustado a sus necesidades eran pequeñas y decidió que la única forma de hacer compatible su vida laboral con la familiar era establecerse por su cuenta, “con los riesgos que ello lleva”.

A pesar de que emprender “es una aventura que da mucho miedo, especialmente cuando tienes gente que depende de ti”, Maribel ha decidido apostar sus ahorros por un sueño que tenía en mente hace muchos años. “La moda ‘de calle’ es una de mis pasiones. Mucho más que la ropa de fiesta o de novias, y por eso sabía qué tipo de tienda quería”, explica.

La empresaria Maribel Fernández ha hecho una apuesta por la moda 100% española.

Ha estado unos meses preparándose para esta nueva andadura. Ha recibido asesoramiento de la Agencia de Desarrollo Local de Santander, con la que realizó dos cursos de formación; ha buscado y acondicionado el local, y ha analizado muchas firmas de confección hasta encontrar el tipo de ropa quería ofrecer a sus clientas.

Eligió el local en la calle Floranes, de Santander, porque se adaptaba a los costes que podía asumir y por estar cerca de su domicilio y del colegio de su hijo pequeño, pero también porque es una fiel defensora de las compras en el comercio de proximidad.

Lola Méndez

El nombre de la tienda, Lola Méndez, es el que hubiera tenido una supuesta hija con su actual pareja, que le ha apoyado en esta andadura. “Al fin y al cabo, esta tienda es una hija para mí”, afirma entre risas.

La oferta de ropa y complementos de Lola Méndez es “moda con estilo para la vida diaria de las mujeres desde los veinticinco o treinta años hasta unos sesenta años”. De hecho, viendo el éxito que está teniendo su ropa con aire juvenil para señoras, ha decidido ampliar su oferta para la próxima temporada.

Maribel ha hecho una apuesta por el diseño español y la ropa confeccionada en España. “Tenemos grandes creadores nacionales que hacen cosas de gran calidad” que quiere dar a conocer. A su juicio, “estamos masificados de productos de mala calidad que se fabrican en lugares donde no sabemos las condiciones de sus trabajadores”.

Fachada de la nueva tienda, situada en la calle Floranes.

Elegir marcas españolas que no se venden en otros comercios de la ciudad también es una forma de diferenciarse de otras tiendas de ropa de mujer.

Desde que la tienda abrió sus puertas el pasado septiembre, el balance que hace es positivo, pero aún es pronto para hacer juicios. Haberse situado en su propio barrio la beneficia, porque mucha gente la conoce y se ha interesado por su negocio. “Otros me recuerdan como dependienta de varios comercios, incluso de la etapa de los vestidos de novia, y viene al enterarse de que he abierto mi propio negocio”, cuenta la emprendedora. El boca a boca y las redes sociales también le han servido para atraer clientela.

Aunque a Maribel le encantaría poder vestir a la actriz Charlize Theron, sabe que es un sueño inalcanzable, más que el que acaba de cumplir. Se siente muy satisfecha de haber convertido Lola Méndez en una realidad y anima a otras mujeres a que, en la medida que puedan, se arriesguen a emprender. “Creo que no hay que arrepentirse de lo que uno intenta, sino de lo que deja de hacer”, sentencia.

María Quintana

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