Juan López, jefe de equipo de Palibex: ‘Sin camiones no hay Dakar’

Apasionado por el mundo de la logística y el motor, el santanderino Juan López defiende la importancia de prestar ayuda logística tanto en la carretera como en el rally Dakar, de donde acaba de regresar. Después de trabajar en la industria alimentaria cántabra Salami, su empresa familiar, ocupó puestos de alta dirección en compañías del motor como Gas Gas, Torrot Electric Europa o Silence Urban Ecomobility. Formador en conducción, rescate y operaciones en alta montaña, hace ya tres años que se incorporó como team manager a la empresa de transporte urgente de origen cántabro, Palibex. Su misión es extender la imagen y los valores de la marca a las 70 franquicias de esta red, formar a sus conductores y representar a la compañía en el Dakar.


P.- Acaba de participar en el Dakar como jefe del Equipo Palibex. ¿Cómo ha sido la experiencia?

J.L.- ¡Increíble, como en años anteriores! Pero, muy diferente por las restricciones de la Covid-19 y porque Arabia Saudí es un país que imprime un carácter distinto al rally, por la forma de ser de sus gentes, que nada tienen que ver con los sudamericanos. Desde el punto de vista deportivo, ha sido una edición especialmente dura por la cantidad de averías y vehículos que han quedado destrozados en la arena y en las pistas de tierra. Algo que nos ha dado mayor visibilidad, porque la principal misión de mi equipo era apoyar a todo el que lo necesitara. De hecho, Palibex va al Dakar para reivindicar que los camiones son muy importantes en la carretera y en esta competición. Sin camiones no hay Dakar. A veces, la logística y el transporte parece invisible, pero es absolutamente imprescindible para que todo funcione.

P.- No es la primera vez que va al Dakar, pero es llamativo que haya ido ahora, con la que está cayendo…

J.L.- Precisamente, hemos ido para compartir un momento de alegría con los empleados en un tiempo difícil para todos. Nos parecía que era la mejor manera de demostrar que nos sentimos optimistas respecto al futuro. Y, además, como estamos iniciando un proceso de internacionalización, nos permite ampliar nuestra visión y conocer a otras empresas de fuera. Habíamos estado en el Dakar en otras dos ocasiones: en 2019 en Lima, una carrera que resultó especialmente complicada por las temperaturas extremas, y en 2018, que fue un gran éxito para nosotros, porque nos convertimos en el único equipo español de camiones que logró llegar a meta.

P.- ¿Qué ha sido lo mejor y lo peor de la edición 2021 del Dakar?

J.L.- Lo mejor siempre es la convivencia en el vivac, una especie de ciudad que compartimos todos los asistentes a la carrera, desde los pilotos hasta las personas de la organización, el servicio médico o la prensa. Estos campamentos, que se montan y desmontan a diario, tienen una actividad trepidante, porque son como un pequeño universo. El problema es que este año, con la aplicación de las medidas de prevención de la Covid-19, no se ha generado la misma cercanía entre los participantes. ¡Hasta la ceremonia del podium ha tenido que hacerse sin público! Para mí, que me gusta ir por ahí repartiendo abrazos, creo que eso ha sido lo peor.

P.- Seguro que habrá acumulado muchas anécdotas en la carrera. Cuéntenos alguna…

J.L- El Dakar es una aventura única, atrevida, intensa… Quienes lo han vivido saben que no hay nada comparable y que es capaz de transformar vidas. Todos los días coleccionas mil anécdotas. Pero, con lo que me quedo, lo que más me emociona, es con el agradecimiento de los equipos cuando solucionamos una avería o les rescatamos de una duna para que puedan continuar. Nos llaman “Los Ángeles del Dakar” por estar siempre dispuestos a echar una mano al resto de participantes.

P.- Es la tercera ocasión que acude al Dakar. ¿Cuál es su misión allí?

J.L.- Crear equipo, sacar la parte positiva de las personas y fomentar que exista una buena convivencia. Pese al estrés y a los obstáculos que encontramos en el camino, mi objetivo es que todos sonriamos desde el principio hasta el final de la carrera. Y, además, para que los empleados de Palibex disfruten también con la experiencia, vamos narrando nuestras vivencias en el blog del equipo (el PBX Dakar Team) y en un canal de YouTube en el que hacemos entrevistas y contamos curiosidades del rally: cómo es nuestra vida diaria, qué comemos, cómo funcionan los servicios médicos, etc., para que puedan vivirlo en primera persona.

P.- Dentro de esta empresa de transporte de origen cántabro también ejerce como jefe de equipo. ¿En qué consiste su trabajo?

J.L.- En realidad, es una misión parecida a la del Dakar. Como Palibex aúna a setenta delegaciones en toda España, me reúno con los distintos equipos para ayudarles en lo que necesiten. Intento que trabajemos de forma coordinada y que compartamos una misma imagen y unos valores corporativos. En los cimientos de la empresa está la idea de que los empleados son siempre el centro. Por eso, mi objetivo es construir un equipo fuerte y unido y cuidar a las personas. Por ejemplo, tras regresar del Dakar, hago una ruta de miles de kilómetros por las franquicias a bordo del vehículo oficial del equipo, para contarles mi experiencia en el rally.

P.- Como experto en conducción, ¿se encarga de formar a los conductores de esta red?

J.L.- Sí, ahora justamente tenemos un proyecto muy bonito entre manos que consiste en darles formación no solo en aspectos relacionados con la conducción sino también en otros, como la imagen o la conducta. El conductor o repartidor de una compañía de transporte es el eslabón clave para la fidelización de los clientes que contratan nuestros servicios y del destinatario de la mercancía. Además, son los encargados de informarnos sobre las entregas o posibles incidencias. Por todo ello, su formación es muy importante si queremos que se conviertan en embajadores de la marca.

P.- ¿Cómo comenzó en el mundo profesional?

J.L.- De la mano de mi padre y de mi madre. Ambos fueron las personas más importantes de mi formación, tanto a nivel personal como profesional. Desde que era muy joven me dieron la oportunidad de estudiar en el extranjero. Estuve en Alemania, Francia e Inglaterra, entre otros países, y eso ha marcado mucho mi forma de ser y mi trayectoria.

P.- Al principio trabajó en Salami, la empresa de su familia. ¿Cómo fue su contribución al proyecto?

J.L.- Tras la pérdida de mi padre, mi labor era clara: mantener lo creado, ampliar las miras, modernizar y crear productos nuevos, aunque siempre lo compaginé con mi papel como asesor o emprendedor en otros proyectos. En mi última etapa, tuve la suerte de colaborar de forma estrecha con Carmen, mi hermana pequeña y actual directora general de Salami. ¡Siento verdadero orgullo por la labor que está realizando!

P.- Y dentro del mundo del motor, ¿qué le ha marcado más? 

J.L – Además del presente que estoy viviendo en Palibex, y que me apasiona, recuerdo mi época como director general de Gas Gas, ya que tuve que reabrir la compañía, reorganizar el equipo, reconstruir la línea de proveedores, ampliar nuestra red de importadores por todo el mundo, crear una sucursal en Estados Unidos, implementar mejoras en la calidad de producto… En definitiva, fue una labor de dirección y coordinación al completo. Una experiencia intensa, llena de ilusión y con resultados muy gratificantes.

P.- ¿De qué más cosas se declara apasionado?

J.L.- Soy un enfermo de algunas disciplinas del mundo del motor, me apasiona el viaje de aventura, la historia y, sobre todo, mi esposa y mis dos hijos. ¡Esa es mi mayor afición!

Patricia San Vicente

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