Gabriela Cruz, gerente de Cruz Marina: ‘Es desesperante no tener barcos’

A pesar de que el tiempo no ha acompañado, hay más barcos que nunca paseando por la bahía de Santander. Y es que las restricciones del Covid-19 y las limitaciones de aforo en las playas han incrementado el interés por las embarcaciones de recreo para pasar un día tranquilo en familia. Un interés que choca con la falta de embarcaciones, tanto nuevas como de ocasión, a la que se enfrentan las empresas náuticas, como Cruz Marina. Su gerente, Gabriela Cruz, reivindica el papel que juegan los profesionales en la venta de barcos y, especialmente, en el servicio postventa para evitar que un sueño acabe convertido en una pesadilla.


P.- ¿Ha aumentado el interés por los barcos?

R.- Sí, hay bastante diferencia respecto a otros años. Ha crecido mucho la demanda y, sobre todo, el interés. El problema es que nos falta stock, tanto de barcos completos como de motores y piezas. Es una situación incómoda para el sector, porque no hay suficiente producto. Debido al Covid-19, hay muchos astilleros que han estado parados o con EREs y las fábricas de piezas para barcos han tenido que cerrar por falta de materias primas.   

P.- ¿Había vivido alguna vez esta circunstancia?

R.- No. Soy la segunda generación de mi empresa y tampoco había pasado en tiempos de mi padre. ¡Es desesperante! De todas maneras, no puedo asegurar que si hubiera tenido más barcos hubiera vendido más… Vender barcos nuevos cuesta mucho. Se mueven más los de ocasión. Aunque nosotros, en Cruz Marina, nos ocupamos de ambos tipos y de su mantenimiento.

P.- ¿Cómo es el comprador de un barco?

R.- Los hay de todo tipo, desde jóvenes de 27 años hasta señores de 80, como al que acabo de vender un barco hace unos días. No existe un perfil definido. Antes era algo más elitista. Hay un famoso dicho entre los que trabajamos en este mundo que dice que el barco solo te da dos momentos felices, el día en que lo compras y el día que consigues venderlo, pero yo no creo que sea así. Puedes disfrutarlo mucho siempre que hayas estado bien asesorado en la compra y tengas muy claro que nadie te va a regalar duros a peseta.

P.- No solo es complicado encontrar un barco, también un amarre a un precio que se pueda pagar…

R.- Es verdad que es más complicado que antes encontrar un pantalán. ¡Es como si los barcos se hubieran puesto de moda! De todas formas, la verdadera diferencia es que otros años podías negociar el precio con el puerto mientras que ahora tienes que aceptarlo al precio que tiene, porque la demanda es muy alta.   

P.- Su sector no siempre ha tenido la mejor fama.

R.- Siempre se ha dicho que en este mundo hay piratas pero también hay muy buenos profesionales, así que nada distinto a lo que sucede en otros sectores. Yo llevo años luchando contra esa imagen negativa. Entre todos, tenemos que conseguir que los clientes no piensen que les estamos engañando. Yo estoy muy centrada en dar el mejor servicio y, afortunadamente, voy consiguiendo esa confianza poco a poco.

P.- ¿Cómo ha cambiado el sector en los últimos años?

R.-Llevo casi nueve años y en este tiempo he notado muchos cambios, porque empecé en el peor momento de la crisis y había muchos días en los que nadie entraba a la tienda. Por eso ahora el sabor es tan agridulce, porque no hay barcos nuevos y los que había de ocasión ya se han vendido o no están a la altura. No obstante, comparado con aquellos años, la situación actual es bastante buena. Todos estamos trabajando y creciendo y eso es positivo porque es un sector que dinamiza a otros.

P.- ¿Internet ha resultado una ayuda o un impedimento para la venta de barcos?

R.- Internet es positivo, porque nos ha llevado hacia otros clientes que vienen a veranear a Cantabria. El peligro es la venta entre particulares, porque tiene muchos riesgos y dependes exclusivamente de la buena fe del otro. El barco siempre necesita el asesoramiento de profesionales y una buena atención posventa. Sentarse con el cliente y explicarle bien el servicio, porque cuando esté el domingo disfrutando con la familia necesitará que alguien responda de cualquier problema que le pueda surgir.

P.- ¿Cómo surgió Cruz Marina?

R.- La empresa la creó mi padre en el año 1977. Tenía una pequeña tienda en Castelar y el negocio fue creciendo hasta que dimos el salto al puerto deportivo de Raos. Mi padre había estado en la marina mercante y conocía bien el mundo de la náutica, así que comenzó con la venta y el mantenimiento de barcos, un mundo que le resultaba más atractivo.

P. ¿Qué le transmitió su padre, Ángel Cruz, cuando tomó las riendas de la empresa?

R. De él he aprendido muchas cosas, quizá la más importante el espíritu de sacrificio porque es un hombre serio, constante y con una gran personalidad. En este mundo es importante tener carácter para poder defender aquello en lo que crees, ya que se trata de un negocio difícil. Yo he sido autodidacta y he tenido que aprender, como todos, a base de golpes. Aunque soy licenciada en Ciencias del Deporte, siempre me había imaginado trabajando en el negocio familiar, porque es muy bonito.

P.- ¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?

R.- Disfruto mucho tratando con el cliente y también navegando. Cada día tengo una oficina diferente en un entorno magnífico. Suelo hacer fotos del paisaje, de los cambios de luz… ¡lo vivo mucho! Nací en Santander y me encanta vivir aquí. No lo cambiaría por nada. Además, tengo un equipo muy bueno. A las personas que trabajan conmigo intento transmitirles los valores del deporte, ya que he competido desde que tenía ocho años, sobre todo, en deportes colectivos.

P.- ¿Qué deportes ha practicado?

R. Muchos. Desde hace unos años buscaba uno que me permitiera compatibilizarlo con el trabajo y me decanté por el mundo de la vela, que practico desde hace unos cinco años. Actualmente, navego con una tripulación de J80, la de Central Óptica, y en 2019 conseguimos el mundial de la clase J80 femenino. Antes llegué a jugar en la primera división de fútbol sala y también he practicado rugby. La verdad es que me entrego mucho en todos los deportes que practico.

P.- ¿La náutica sigue siendo un sector muy masculino?

R.- Todavía sorprende ver mujeres que sean capitán de yate como yo. Hay muy pocas. Es un mundo el que predominan los hombres, aunque, por suerte, va cambiando poco a poco. Recientemente me han comprado barco dos mujeres que son armadoras y me ha gustado mucho, porque la cosa comienza a estar más equilibrada.

Patricia San Vicente

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